Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2006/05/27 00:00

Mentes abiertas

Una ciudad de universidades y una puerta abierta al conocimiento es el trabajo que lleva años haciendo Santander. Los resultados se notan.

Mentes abiertas

Los resultados que recién se conocieron del Censo del 2005 lo probaron. En Bucaramanga, la población cambia a partir de los 18 años, cuando los jóvenes comienzan su vida universitaria. En la ciudad se produce un efecto migratorio que multiplica la población juvenil.

¿Qué buscan? Una ciudad donde se identifiquen, pero también donde se aprovechen sus habilidades y su talento y exista la posibilidad de especializaciones y prácticas reales, donde el entorno económico les permita convertirse en jalonadores de desarrollo.

La población universitaria de la ciudad es alta y se acerca a los 30.000 estudiantes.

Aquí la gente de otras regiones de Colombia viene a estudiar porque reconoce el rigor de la educación y porque se han hecho esfuerzos por brindar de una manera muy seria ofertas educativas de alto reconocimiento.

Y eso, si se tiene en cuenta que los jóvenes hoy dan mucho valor a los procesos de formación, es clave. Los santandereanos son muy trabajadores y reconocen la importancia de la educación como un factor de ascenso en todos los sentidos.

La Universidad Industrial de Santander tiene ya una posición privilegiada. Su especialidad en las ingenierías, especialmente las relacionadas con el tema energético, no ha sido improvisada y le ha valido para catapultar a muchos de sus egresados.

Ya son 19.000 alumnos los que tiene en proceso de formación, sin contar las especializaciones y los doctorados.

Es un fenómeno no exclusivo de las universidades públicas. También las privadas se han especializado y así han logrado un puesto en la demanda de los estudiantes.

En la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab), por ejemplo, se está aplicando un modelo integral donde la investigación y los procesos de práctica son importantes, especialmente en las ciencias humanas.

Y, para ampliar esa base, son conscientes de la importancia de la inversión en tecnología. Ese desarrollo tecnológico ha permitido currículos a tono con la dinámica mundial. Prueba de ello es el andamiaje de laboratorios y toda la infraestructura que se ha creado para que los ambientes educativos tengan una mirada de la realidad científica y tecnológica.

Hasta un buen grupo de extranjeros ha llegado para aprovechar esa oportunidad, a través de intercambios. Con ello hay oportunidades en Francia, España, Austria, Italia, Suiza, Estados Unidos, Canadá, Argentina, Chile, Brasil, Venezuela, Costa Rica, Ecuador, entre otros, y los estudiantes de esos países también pueden estar aquí.

Compromiso empresarial

Donde tal vez ha estado la falencia en la educación de Santander es en la formación de los niños quienes, a pesar de tener la opción de adelantar sus estudios, con una cobertura de casi el 98 por ciento por la gratuidad de la educación, están agobiados por la deserción.

Y, frente a ello, los empresarios no pueden quedarse mirando. Después de varios años de intentos, este año se presentó el Programa Empresarios por la Educación (ExE), una iniciativa nacional que surgió hace tres años gracias a la visión y el sentido de responsabilidad social de importantes empresarios de Colombia liderados por la Andi.

Es uno de los principales caminos que el sector productivo quiere recorrer, en su afán por colaborar también con la sociedad donde funcionan, según explicó Juan Camilo Montoya, presidente de la Cámara de Comercio de Bucaramanga.

Y comenzará a funcionar sin desconocer aportes importantes del sector privado a la educación regional, pues existen empresas que aportan recursos a colegios y universidades, así como entidades sin ánimo de lucro y cajas de compensación que lideran proyectos educativos valiosos con alto impacto social.

Igualmente, se han realizado esfuerzos públicos regionales, como el de mejorar la formación en bilingüismo y tecnología en los colegios públicos del área metropolitana de Bucaramanga.

Sin embargo, la propuesta de Empresarios por la Educación va más allá, pues los empresarios vinculados, más que donar recursos económicos, aportan algo más valioso: su tiempo y sus conocimientos. Ellos desarrollan un trabajo conjunto con el sector público para incidir en las políticas educativas, mejorar la gestión escolar y apoyar instituciones educativas con proyectos especiales.

La propuesta es, entonces, construir una alianza público-privada para mejorar la calidad y la cobertura de la educación básica en el nivel general.

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