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| 12/3/2005 12:00:00 AM

Mercedes Ábrego

Subió con un camisón blanco al cadalso para ser decapitada por los españoles por ayudar a la campaña de Santander. Bendijo a sus hijos y murió serenamente por la patria.

Una de las primeras heroínas mártires de la Primera República Granadina fue doña Mercedes Ábrego de Reyes, quien nació en San José de Cúcuta o San Cayetano entre los años 1770-1775. Joven se casó con don José Marcelo Reyes, en cuyo matrimonio tuvieron tres hijos: José Miguel, Pedro María y José María. Muy pronto enviudó, y se dedicó al cuidado de sus hijos, a quienes educó realizando su artística labor de confección de bellos ornamentos religiosos para los templos y conventos de Cúcuta, Villa del Rosario, San Antonio y otros pueblos. Desde los primeros años de la Independencia fue mujer patriota, partidaria de la vida republicana contra la tiranía española. Cuando el Libertador Simón Bolívar fue comisionado para defender la región de Cúcuta y Pamplona, contra los ataques del ejército realista, recibió los obsequios de agradecimiento de las señoras de Cúcuta, y entre los regalos, una casaca con bellos bordados en oro y lentejuelas, confeccionada por la viuda Mercedes Ábrego de Reyes. Ella apoyó al Ejército patriota que luchó en el Valle de Cúcuta y lugares vecinos contra las tropas realistas comandadas por los españoles Ramón Correa y Bartolomé Lizón. Con sus contactos secretos mantenía informadas a las tropas del teniente coronel Francisco de Paula Santander sobre los movimientos del ejército realista. Precisamente, gracias a sus informes secretos, Santander obtuvo los triunfos de San Faustino y Capacho, contra las tropas de Matute y Cañas. Cuando el Ejército patriota buscaba alcanzar el triunfo en el llano de Carrillo, contra los realistas comandados por el capitán Bartolomé Lizón, éste detuvo a una mujer espía que llevaba avisos e indicaciones para los patriotas combatientes y tuvo conocimiento de que esa mujer era enviada directamente por doña Mercedes Ábrego de Reyes. En el llano de Carrillo, situado a 17 kilómetros al sur de Cúcuta, en la parte izquierda del río Pamplonita, acaeció la Batalla de Carrillo, el 18 de octubre de 1813, en la cual el Ejército patriota comandado por Santander perdió el combate ante las tropas realistas del capitán Lizón. Esta acción militar fue sangrienta y en ella fueron degollados a sable y machete más de 200 patriotas. Los españoles ocuparon a San José de Cúcuta y las poblaciones del Rosario, San Cayetano y San Faustino, en las cuales fueron martirizados numerosos patriotas, hombres y mujeres. Los realistas buscaron a Mercedes Ábrego de Reyes, a quien acusaron de patriota insurgente y de suministrar noticias a las fuerzas patriotas del teniente coronel Francisco de Paula Santander en el Valle de Cúcuta. La heroína fue detenida en su casa de campo el 19 de octubre de 1813. Y después de su aprehensión, fue puesta en capilla en la cárcel de Cúcuta para ser ajusticiada. Las gentes la vieron subir al cadalso vistiendo un camisón blanco, su cabellera suelta y sus manos atadas a la espalda. La heroína mártir fue sacrificada ante sus hijos, a quienes bendijo antes de su ejecución, en el atardecer del 21 de octubre de 1813. Según la tradición, en Cúcuta, el mismo jefe realista Lizón cortó su cabeza ante los sollozos de sus hijos, quienes fueron conducidos al calabozo. Este martirio a la insurgente causó pavor a los cucuteños y reacción contra la represión española. Su heroicidad tuvo honda repercusión entre los patriotas de la Nueva Granada y estimuló el apoyo granadino a la Campaña Admirable del Libertador Simón Bolívar en Venezuela. *Historiador

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