Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1991/12/30 00:00

MESA Y LICORES

MESA Y LICORES

ROJO Y VERDE
VARIOS ACONTECIMIENTOS REFLEJAN que 1991 es un año de cambios e innovaciones en los diferentes campos del ámbito nacional. Llegan nuevos ministros, se abren las puertas al comercio exterior, licitaciones, sorpresa en las urnas, un candidato seguro para el período presidencial del 94, los espectáculos musicales como género de preferencia cultural, festivales, concursos y nueva programación entre muchos otros.
Sin embargo, existen aspectos que definitivamente no cambiarán su contexto a pesar del permanente paso del tiempo.
Uno de ellos es el encanto de las fiestas decembrinas que representan un minuto de la vida en el que se olvidan los problemas, discusiones y controversias. Porque desde mediados de noviembre las calles empiezan a iluminarse, los centros comerciales se transforman en festivales de colores, la industria produce sus mejores muestras y la alegría se toma las calles del país en general.
Además, los dos últimos meses del año se convierten en la salvación económica de todos los comerciantes que buscan hacer su agosto en diciembre.
Los industriales cambian las tintas de la maquinaria y la producción aparece en rojo y verde para esta temporada. Colores que por tradición forman el duo dinámico del encanto cromático navideño.
Por eso, los reflejos de cuanta vitrina existe en el país cambian de un momento otro para dar la bienvenida a una fecha especial como la Navidad.
Y como la mesa es el lugar donde se reune toda la familia a celebrar las fiestas en grande, es necesario tener especial cuidado con la decoración y los alimentos de fin de año.
Para ello, existe un carrusel de novedades a la medida de todos los gustos, necesidades y presupuestos. Ventajas que dan al decorador familiar la posibilidad de demostrar sus cualidades artísticas.
El primer paso es buscar un vestuario que se ajuste a las formas y dimensiones de la mesa en cuestión. Por fortuna, los manteles -prenda específica para ello- tienen diferentes tallas.
Si las medidas de la mesa son de reina, los manteles largos y rectangulares serán los adecuados para exaltar sus formas y cubrir los defectos que pueda tener.
Pero, si la mesa sufre un exceso de peso y es completamente redonda, el vestuario debe ser amplio y circular.
Después de escoger las dimensiones del vestuario, es necesario seleccionar el estampado. Esta decisión es cuestión de gustos. Para los decoradores tradicionales, los manteles de un sólo color, bordados a mano y con hermosos encajes son la mejor carta de presentación a la hora de impactar a los invitados.
Por otra parte, existen manteles con historias navideñas en cada centímetro de tela. Una posibilidad que puntada a puntada, contribuye a crear el encanto de la Navidad en manos de las creativas amas de casa.
Y para finalizar el vestuario, las servilletas son el complemento ideal. Plisadas, en forma de estrella, pitillo o rectas son algunas de las muestras que en materia de transformación de telas existen. Por eso, hoy, poner una servilleta en la mesa es todo un arte.
Una vez vestida la mesa, el trabajo abandona las pasarelas de la tela y entra en el campo de los detalles. Dos candelabros con velas rojas o verdes, son el primer elemento decorativo para tener en cuenta, pues, la sensibilidad del momento puede merecer una iluminación tenue y acogedora.
Además, los rayos de luz se reflejarán sutilmente en las copas organizadas a un lado de la mesa para producir destellos de color que anunciarán el inicio de la velada.
Como adorno complementario del cuadro decorativo, nada mejor que una canasta con piñones o flores naturales ubicado al centro o a los lados.
Y para el desfile de los alimentos sobre la mesa es indispensable utilizar bandejas de plata o de madera. La precaución debe estar en los tamaños. Evitar la incomodidad al servir la cena y ajustarse a las cantidades exactas en el espacio de una refractaria garantiza una velada elegante a los ojos de los invitados y práctica para el anfitrión.
Por último, la organización de los manjares también debe llevar el toque apetitoso de la decoración. Pero depende de la creatividad de cada persona. No obstante, se debe tener en cuenta que los alimentos de sal deben estar a un lado y los de dulce al otro. En términos funcionales esto pone en práctica un viejo principio de la gastronomía navideña, un sitio para cada alimento y cada alimento en su lugar.

Bocaditos de dulzura
La epoca navideña es la mejor oportunidad de madres y abuelas para mostrar sus aptitudes culinarias y causar curiosidad en las nuevas generaciones por las recetas familiares.
A la mesa, pastelillos, galletas y tortas con el toque mágico de la tradición en su decoración. Dulzura familiar en casa.
El mayor encanto de estos bocaditos está en el molde que se utilice para hacerlos. Por eso, madres y abuelas sacan de la alacena todo su kit culinario para comenzar en forma su trabajo. El resultado final, un dulce banquete que evoca la historia navideña entre pesebres, estrellas y mil lunas.
Y después de las maravillas dulces el tumo es para las de sal. Como el fiel representante navideño no puede ser moldeado, la mejor forma para decorar el pavo consiste en cortar sombreritos de papel crepé y ponerlos en las patas, luego hacer una ronda de verduras alrededor del sumiso invitado.
Para los pasabocas, el trabajo decorativo consiste en poner varios panecillos o galletas en fila india, con una capa de paté o queso y encima una aceituna, un champiñón o dos ramitas de finas hierbas. Reclutamiento de color y sabor en un exquisito manjar para las fiestas decembrinas.
Tablas de jamones o quesos son otra posibilidad gastronómica y decorativa adecuada para el agasajo. Y es que en materia de paladares no existe límite; por eso, no hay que olvidar que siempre habrá un lugar para un nuevo participante en el concurso alimentario. Porque las tendencias en decoración navideña permiten atiborrar de alimentos los espacios siempre y cuando tengan buen olor y sabor.
Familia, alimentación y decoración, tres conceptos que se conjugan a la hora de celebrar las fiestas decembrinas en grande, con la seguridad de un final feliz si se tienen en cuenta estos tres principios.-

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