Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1995/01/02 00:00

MESA Y LICORES

MESA Y LICORES

EL MISTERIO DE LAS BURBUJAS
La champaña es la reina de los vinos burbujeantes y el mejor símbolo de la elegancia y la celebración.
LA CHAMPAÑA, A través del tiempo, ha sido considerada como un vino de reyes y príncipes, de travesías y conquistas, de aristocracia y poder. Es uno de los vinos mas famosos del mundo y su historia se remonta al siglo XVII, cuando un monje benedictino llamado Dom Perignon, considerado como el padre de esta bebida, observó que en determinados años los vinos manifestaban una efervescencia que desarrollaba el aroma de las cepas, iniciándose así el proceso de fabricación a través de la gasificación natural.
Al poco tiempo de este descubrimiento los vinos espumosos destronaron a los blancos y a los tinto.
Su producción se realiza en Francia, en una región que lleva su mismo nombre, a partir de uvas selectas, como las pinot noir, pinot meuniere y pinot chardonnay, que son las mejores cepas para mantener la finura y el aroma característicos.
Francia es el país por excelencia de la vinicultura, ya que posee un terreno arenoso, fuerte, con sustancias alimenticias ricas en abonos, que lo hacen la único para su cultivo. Además, gracias a la posición geográfica con relación al sol y a los vientos de las 30.000 hectáreas que conforman la tierra madre de la champaña, es la más apta para fabricar este burbujeante elixir.
En la región de Champagne crecen los viñedos que luego darán a nacimiento a este vino espumoso con el cual se acostumbra a solemnizar los aniversarios familiares, acompañar las comidas más refinadas y brindar por el Año Nuevo.
Y ahora que se acerca la temporada navideña, época en donde las calles se visten de luz y color y los niños expresan su alegría con una sonrisa, nada mejor que seleccionar la mejor botella de champaña para brindar en compañía de la familia por los viejos y los nuevos tiempos.


CON MUCHO TACTO
La recolección y selección de las uvas se hace totalmente a mano. Una vez escogidas, el mosto se introduce en cubas o toneles azufrados, donde se deja reposar, luego los expertos proceden a traspasarlo a nuevos recipientes, los cuales son transportados a las bodegas para que sufran el proceso de fermentación.
La mezcla de los diferentes vinos es uno de los pasos importantes para su fabricación, ya que se realiza en dos o tres ocasiones, hasta encontrar la definitiva. Y luego se embotellan y pasan a las profundas cavas con temperaturas constantes de nueve a 11 grados centígrados.
Allí sufren una nueva fermentación, siendo removidas periódicamente hasta que cumplan un determinado ciclo. El champagne no sería lo que es hoy si madame Veuve Clicquot no hubiera inventado la técnica del 'removido', con la cual se eliminan las impurezas y su añejamiento consigue la máxima calidad.
Desde cuando el mosto sale de la prensa hasta que el vino llega a la mesa cada botella ha seguido un largo proceso de elaboración y crianza.
Por otro lado, se puede afirmar que existen dos grandes tipos de champaña, totalmente opuestos. Son ellos los suaves, que son un perfecto aperitivo con un refinado sabor a frutas cítricas y manzanas. Las uvas Chardonay son las responsables de esta clase de champaña, la cual resulta ideal para introducir una comida, endulzando el paladar.
El sabor maduro y balanceado se encuentra en las champañas con fuerza y profundidad, elaboradas con un alto porcentaje de uvas negras, ideales para acompañar las comidas.


EN LA PENUMBRA
Para conservara las botellas en las mejores condiciones posibles hay que guardarlas a la sombra y a temperatura ambiente y a la vez constante de 11 grados centígrados, ya que es una de las bebidas más susceptibles a la luz y al calor.
El mejor modo de servir la champaña, como es costumbre en los mejores hoteles de Colombia y el mundo, es enfriarla en un balde con hielo para que alcance la temperatura ideal, luego, justo en el momento del descorche, se debe sostener siempre el cuerpo de la botella y después remover la cápsula y girar suavemente el morrión de alambre, sosteniendo el corcho con el pulgar y el índice, y de un momento a otro saltará con su característico sonido, lo que indica que se da inicio a la celebración.
El delicado aroma de la más fina y espumosa champaña, su limpio color y el festivo juego de las burbujas, permiten exhibir la total perfección del mejor vino del mundo.

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