Lunes, 16 de enero de 2017

| 1996/01/01 00:00

MESA Y LICORES

MESA Y LICORES

LAS TORTAS DE LA ABUELA
Postres y Ponqués: un negocio que comenzó en el garaje de una casa y terminó convirtiéndose en una gran industria.
NO CABE LA MEnor duda de que no hay nada como disfrutar de los postres de la abuela, esas recetas muy sencillas pero preparadas con todo el cariño del mundo. Madurando esa idea, Helena de Lombana logró convertirse en la abuela de cientos de bogotanos.
Desde 1975 doña Helena comenzó a cocinarle por encargo a sus amigas algunos de sus más afamados ponqués. De esta manera, con una batidora y un horno comunes, la familia Lombana emprendió un negocio casero que logró convertirse en una gran industria de postres.
Hoy en día, 20 años después, las recetas de Postres y Ponqués -como se llama el negocio- son las preferidas por muchos colombianos. Así, el batido blanco con coco, la torta milkyway de chocolate, los brownies y los ponqués negros y navideños de los Lombana adornan las mesas de los bogotanos.
Sin embargo, según Helena de Lombana, el paso de un negocio casero a una industria no se dio de la noche a la mañana, más bien fue un proceso de largos años. "Durante mucho tiempo me dediqué sólo a hacerle ponqués a mis amigas, luego ellas hablaron tan bien de mis tortas que comenzó a llegar gente desconocida a mi casa a pedirme que le prepara unas cuantas. Así, con el tiempo y sin darme cuenta, terminé cocinando para cualquier cantidad de gente".
Al pasar los años el menú de los ponqués creció hasta que hoy en día existe la posibilidad de elegir entre más de 30 tortas. Y. además se incorporaron a la carta alrededor de 20 postres, entre los cuales los de más acogida son los cheesecakesen salsa de mora o fresa, los merengones de guanábana, el flan de caramelo y los deditos de chocolate. Y. por supuesto, los brownies de Ana Maria, una de las hijas de doña Helena, hacen subir unos cuantas libras al mes a más de un bogotano. Pero ni la más disciplinada dieta resiste ante esta dulce tentación, que se ha ganado la fama en la capital de ser el bocado preferido en todos los sectores de la población.
Poco a poco la familia Lombana llegó a la conclusión de que mantener la empresa en la casa era prácticamente imposible. "Llegó un momento en que cuando bajaba a desayunar al comedor de mi casa me salían con batidos y cremas de chocolate en lugar de huevos pericos". Así describió la situación 'caótica' de su hogar Jorge Lombana, otro de los hijos de Helena.
Fue así como los Lombana montaron su industria de postres y ponqués en la calle 93A con 11, en una de las áreas empresariales más exclusivas del norte de Bogotá. Pero, como enfatizó doña Helena, para que este negocio funcione uno tiene que estar todo el tiempo encima de las cosas", por eso los propietarios decidieron que lo mejor era seguir viviendo en la misma casa donde está ubicada la empresa, aunque se separara la parte industrial del resto.
Pero la historia no acaba allí pues, a partir de 1988, Postres y Ponqués amplió sus actividades al área de las comidas de sal. Desde entonces los bogotanos pueden encargar la comida completa para sus tés, comidas o almuerzos especiales. Empanadas de palmito, de cangrejo o pollo, pilaf de arroz, pavo relleno, lomo de cerdo, lasagnas: todo se puede ordenar, siempre y cuando sea con la debida antelación.
La comida de doña Helena tuvo tanta acogida que desde el mes pasado la familia inauguró el Café del Parque en el mismo local donde está ubicada la cocina. Se trata de un restaurante de apenas ocho mesas, donde las personas pueden probar todos los platos salados, los postres y los ponqués.
Definitivamente el éxito actual de Postres y Ponqués y del Café del Parque se debe a la calidad y al sabor de su comida, pues para este negocio no se ha invertido ni un peso en publicidad, es más, ni siquiera aparece en las páginas amarillas. En realidad el secreto, según doña Helena, está en que "cuando las personas comen sus ponqués o sus platos salados sienten como si estuvieran comiendo en casa. Y es que, a fin de cuentas, yo preparo las cosas con el cariño con que lo haría cualquier abuela".

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