Jueves, 19 de enero de 2017

| 1983/12/12 00:00

MESA Y LICORES

El feliz resultado de una pelea familiar fue el whisky Haig

MESA Y LICORES

POR UN PUÑADO DE LIBRAS ESTERLINAS
Lo que hizo que el nombre Haig se asociara en sucesivas generaciones con el whisky escocés fue el feliz resultado de una infeliz reyerta familiar a principios del siglo XVII. En esa época, el decimoséptimo Lord de la familia James Haig, y su hermano menor William, rompieron relaciones a causa de las diferencias sobre el manejo de la fortuna heredada.
William acusaba a su hermano de libertino y de despilfarrar los bienes. Como era abogado y ocupaba el puesto de Procurador del Rey de Escocia, logró por medio de artimañas y recursos notariales propios de tinterillos españoles, desposeer a su hermano mayor y quedarse él con los haberes familiares de los Haig. Entre tanto, James y su familia quedaron sin ningún patrimonio, pero esto no fue obstáculo para que Robert Haig, el hijo segundo de James, estableciera una de las primeras destilerías de whisky escocés.
Sin embargo, no fue James, ni William, ni Robert el que pusiera el nombre a una de las marcas de whisky más antiguas de Escocia. Fue John Haig, hijo de este último, el que finalmente solidificó la compañía y el que inició las primeras exportaciones de esa bebida. En efecto, los primeros registros de exportación de whisky de Escocia a Londres aparecen en 1.750. En este mismo año la familia Haig se unió con la familia Stein, sellándose así una fuerte y perdurable alianza entre dos de las más grandes casas productoras de whisky de Escocia. En 1826, un descendiente de los Stein inventó y patentó un alambique que incrementó en buena medida la destilación partiendo de la malta. Cinco años después se le introdujeron unas variaciones al invento, que ha perdurado a través del tiempo hasta tal punto que hoy en día el sistema utilizado es casi el mismo de esa época.

LOS HAIG: NOBLES, INDUSTRIALES Y COMERCIANTES
A partir de ese entonces, la industria del whisky escocés se desarrolló y extendió. Antes, la producción era de unos pocos galones y se consumía en familia o se expendía en el mismo pueblo, Cameronbridge. Al poco tiempo de usar el nuevo alambique la producción subió a 5.000 galones de whisky al año, y algo después,se concedió la autorización de mezclar y madurar los whiskies, permitiendo la elaboración de una clase de bebida más aceptable para los habitantes de las regiones distintas a Escocia.
Pero todo no fue fácil en esta empresa Los descendientes de John Haig tuvieron que ser fabricantes y vendedores al mismo tiempo. En carros tirados por caballos visitaron a clientes en los sitios más alejados. El objetivo era imponer el producto logrando una disponibilidad y presencia constante de la marca en el mercado.
Los Haig no eran unos desconocidos en esa época en Escocia. A diferencia de muchos nobles que prefirieron disfrutar de sus privilegios, esta familia se dejó llevar por los nuevos aires y penetró en el mundo de los negocios y del comercio, actividades que eran consideradas indignas de los señores feudales. Durante 800 años los hijos e hijas de este linaje han desarrollado actividades en los anales de la historia de Escocia, bien sea en tiempos de paz y guerra . En los últimos 350 han dado nombre a una de las más importantes marcas de whisky escocés.

LOS HAIG: GUERREROS FAMOSOS
Los primeros Haig fueron guerreros famosos. Sus antecesores se ubican en línea ininterrumpida hasta mediados del siglo XII, cuando Petrus del Haga, un caballero normando, cuyos antepasados vinieron a Gran Bretaña con Guillermo el Conquistador, construyó un modesto castillo en Bemersyde, a orillas del río Tweed, donde aún hoy en día vive el trigésimo señor de Haig. Dada la situación fronteriza de sus tierras, tuvieron que vivir en estado de alerta ante toda eventualidad. Como era natural en los Lores hereditarios, tomaron parte en las Cruzadas y, en reconocimiento de ello, ostentan la Cruz de San Andrés en su escudo de armas.
Las migraciones de la familia Haig sirven de guía útil sobre las sucesivas fases del desarrollo de la industria del whisky escocés. La "Destilación de las Tierras Bajas" tuvo sus orígenes en los alrededores de Stirling, a donde Robert Haig, procedente de Bemersyde, llegó como agricultor en el siglo XVII. Sus descendientes se trasladaron con sus intereses y secretos en destilación, de las proximidades de Alloa a Clackmannanshire, en Escocia Central. Alla el bisnieto y sus hijos se aliaron con la familia Stein, dueños de destilerías en Kilbagie y Kennetpans. A principios del siglo XVIII, las destilerías Haig estaban bien establecidas alrededor de Edimburgo. Y a comienzos del siglo XIX se habían extendido a el Reino de Fife, donde las principales actividades de John Haig & Company perduran hasta hoy en día.

"NO VACILE PIDA UN HAIG"
Entre 1830 y 1914 la promoción y la publicidad extendió la actividad de la casa Haig al resto de Inglaterra y aún en el continente europeo. Se contrató a finales del siglo XIX un yate para recorrer las costas y puertos ingleses con el fin de promocionar el whisky. También a las principales capitales del continente se llevaron los bailes escoceses y junto con ellos su principal bebida: el whisky. En ese entonces se desarrollaron los principales métodos de penetración de mercados, que aún hoy son todavía utilizados.
Las dos décadas entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, es un período corto para la historia de la familia Haig. A pesar de esto, durante esos años las ventas de la marca Haig aumentaron en tal escala que llegó a ser uno de los primeros whiskies escoceses en el Reino Unido, y líder en las ventas de exportación. En este período se introdujo el famoso grito de combate Don`t be vague, ask for Haig", slogan que se mantiene todavía.
Sin embargo, ha sido después de la guerra que ha tenido lugar un avance espectacular en las ventas de whisky escocés. A la terminación del racionamiento en 1959, la venta de la industria en el Reino Unido, ascendió de 7,2 millones de galones de whisky en 1960 a 18,6 millones de galones en 1976, y durante ese mismo periodo, las exportaciones subieron de 23,1 millones de galones a 91,8 millones de galones. Se han creado nuevos mercados donde el whisky escocés era casi desconocido. La compañía Haig ha participado ampliamente en el éxito de la historia del Scotch; la marca standar Haig (Haig & Haig Five Star en los EE.UU.) ha conseguido un éxito notable en mercados tan distanciados como Bélgica y Sudáfrica, Francia y el Japón, las Islas Canarias y Australia . La marca especial "Dimple" (vendida como "Pinch" en Norte América y otros países), casi triplicó sus ventas en un periodo reciente de cinco años, que representa un 40% de las exportaciones de la compañía.
Mientras el producto conserva su carácter esencialmente simple -para los primeros Haig fue una sencilla cuestión de utilizar alguna cebada en brote, agua de manantial, un caldero de cobre y combustible de turba-, su comercialización se hace cada vez más compleja. Los fundadores probablemente se asombrarían al ver hoy las estadísticas de la computadora, la contabilidad, la investigación y las nuevas técnicas publicitarias actuales.
También les llamaría la atención el hecho de que la familia Haig se haya convertido en una leyenda en Escocia, y saber que su apellido asociado al whisky, es reconocido en cualquier parte del mundo.

En 1980, quince marcas se repartían las dos terceras partes del mercado mundial de whiskies. Nueve de ellas obtenían algo más de la mitad de las ventas totales.
Johnnie Walker Red: el lider en Europa Continental coloca 9 millones de cajas, para obtener un 12 por ciento de las ventas totales.
J&B, número dos en los favoritos del mercado norteamericano, tiene un 7 por ciento del mercado, con ventas del orden de los 5.6 millones de cajas.
Bell's: 4.3 millones de cajas y 6% del mercado atestiguan su fulminante ascenso, duplicando su participación en sólo ocho años.
Dewars: 4.2 millones de cajas, algo menos del 6 por ciento.
Teacher's: ocupa el quinto lugar de las preferencias, con 3.4 millones de cajas y 5 por ciento de participación en las ventas.
White Horse: este whisky de espectaculares ventas en Medio y Extremo Oriente, vende 3.3 millones de cajas y obtiene el 4.5 por ciento del total del mercado mundial.
Ballantines: con muy buenas preferencias en la Europa Continental mantiene una posición estable como el séptimo vendedor mundial con 3.2 millones de cajas y 4 por ciento del mercado.
Haig: con una participación pareja y presencia en todos los mercados importantes el Haig obtiene algo menos del 4 por ciento del mercado con sus 3 millones de cajas.
Johnnie Walker Black: el primero entre los whiskys de lujo progresa a un ritmo sostenido con ventas de más de 2.9 millones de cajas y una participación del 3.7 por ciento.
Estos nueve whiskys son los líderes del mercado mundial aunque algunos de ellos aún siguen síendo desconocidos por los colombianos.
De entre los licores importados que los colombianos más aceptan está el whisky que vende un millón y medio de litros anuales, cífra que aumenta considerablemente si se le suman las botellas del contrabando. Pero sea legal o de contrabando el whisky escocés es el predilecto absoluto en el mercado colombiano. Detrás del whisky el vodka -término que significa "aguita" en ruso está ganando posiciones aceleradamente siguiendo tal vez las orientaciones del mercado norteamericano en el que le corresponde una de cada cinco botellas de licor vendido. Esta bebida que fuera favorita del Zar Pedro el Grande de quien se dice que le agregaba pimienta tiene una rara diversidad de origenes. En efecto puede producirse a partir de papa melaza frutas, uvas e, incluso, cereales. Y gran parte de su éxito radica en que cualquiera sea su origen cumple con el requisito que lo diferencia de los demás alcoholes el de ser totalmente insaboro.

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