Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1987/11/30 00:00

MIRE QUE GANGAS. DE HABERLO SABIDO ...

Los artistas latinoamericanos, pobres hace una década, hoy se cotizan a cifras espectaculares en el mercado mundial.

MIRE QUE GANGAS. DE HABERLO SABIDO ...

HACE APENAS una década, los coleccionistas de arte podían adquirir un lienzo de Fernando Botero por 10.500 dólares.
En 1984, la obra de este artista Diblo y Mujer se vendió por 27.000 dólares. A mediados del 80, la demanda por sus trabajos explotó en el mercado internacional. Los precios subieron a la estratósfera. El conocido lienzo Los Músicos, que apareció en la portada del catálogo editado con motivo de la exposición retrospectiva del artista en el Hirshhorn Museum and Sculpture Garden de Washington, se vendió en 1984 por 528.000 dólares.
De las nueve obras que se vendieron por más de 100.000 dólares en la subasta de arte latinoamericano de mayo pasado celebrada en Christie's en Nueva York, que generó una cifra récord de 3,8 millones de dólares, tres eran de Botero, y recaudaron un total de 528.000 dólares.
Esta revalorización de la cotización de Botero simboliza lo que está pasando con el arte latinoamericano dentro del mercado artístico internacional.
La lírica obra del muralista mejicano Diego Rivera Muchacha con girasoles, que muestra una muchacha arreglando pensativamente un jarrón de girasoles, se vendió en la subasta por 495.000 dólares, el mayor precio alcanzado jamás por un artista latinoamericano.
En 1976, Rivera vendió sólo dos lienzos, Muchacha sentada, por 4.840 dólares, y Retrato de Miriam Benedict, de 1945, por 5.000 dólares. Pocos se dieron cuenta de la ganga que representaban.
Exceptuando los grandes maestros como Rivera, José Clemente Orozco, Roberto Mata, Wilfredo Lam, Joaquín Torres García, Pedro Figari, Jesús Rafael Soto, Le Parc, Marisol y Rufino Tamayo, hasta hace 10 años los artistas latinoamericanos rara vez suscitaban el interés y el respaldo de los grandes museos y coleccionishs internacionales.
En aquella época el arte latinoamericano era un fenómeno regional.
A lo largo de la última década, la demanda y los precios han aumentado no sólo en torno a los grandes maestros ya "clásicos", sino también a otros artistas de menos renombre hasta ayer prácticamente ignorados por el coleccionismo mundial.
Armando Reverón, venezolano inexplicablemente ausente de las subastas internacionales hasta fines de la década del setenta, alcanzó en 1980 a los 40.000 dólares por Puerto de La Guaira y en 1984 su obra Procesión de la Virgen del Valle, de 1920, se vendió por 67.500 dólares.
Si bien el arte latinoamericano siempre ha sido significativo, los grandes rematadores como Sotheby's y Christie's no le prestaron mayor importancia hasta épocas muy recientes, por estar saturados de obras europeas y estadounidenses.
Al declinar estas fuentes, los rematadores admitieron necesitar nuevos materiales, y empezaron a promover el arte latinoamericano. En el arte, la comercialización es muy importante. Como resultado, los artistas latinoamericanos pasaron a ser un gran negocio.
Los agentes comercializan esta nueva línea artistica como si fuera un nuevo modelo automavilistico. Adémas, los muchos latinoamericanos ricos crearon un gran mercado latente. Todo esto se combinó con el hecho de que el arte es bueno. Los agentes no venden productos de segunda categoría.
El pintor surrealista chileno Matta, muy cotizado en Europa, en 1976 vendía sus obras por entre 10.000 y 30.000 dólares. En la subasta de Christie's del año pasado, su lienzo L'interrompu se vendió por 209.000 dólares.
Lam, artista cubano que en 1986 mantuvo un perfil relativamente bajo, cotizándose entre los 35.000 dólares por Le couple y los 60.000 dólares por Femme cheval, llegó espectacularmente el mes de mayo pasado a los 418.000 con su obra La mañana verde.
El uruguayo Torres García, que en 1976 vendió Barco y ancla por 4.370 dólares, logró en 1984 metas establecidas entre los 22.000 dólares por Los amantes hasta 57.500 dólares por Pintura constructiva. En 1986 Torres conoció una relativa contracción de la demanda, alcanzando 15.070 dólares por Constructivo hasta los 42.500 dólares por Construcción. Pero en mayo, vendió una obra relativamente pequeña por 41.800 dólares, y otra, una mediana, fue subastada por 74.800 dólares.

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