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| 11/9/1992 12:00:00 AM

MODA Y ACCESORIOS


NI TANTO QUE QUEME AL SANTO
LA LUCHA DE LAS TALLAS ES PAN DE todos los días. Personas que no son ni ocho ni 10, ni 10 ni 12, y ni 14 ni 16. La verdad es que el asunto de vestir con patrones fijos no es tan fácil como muchos piensan. Por el contrario, la cosa es tan compleja que muchas personas prefieren mandar a hacer la ropa a la medida que exponerse a comprar una pieza que le dé tres vueltas en la cintura.
Los estándares le quedan grandes a algunos, pequeños a otros. Pero lo que era antiguamente un problema se ha logrado solucionar ahora y el mercado ha conseguido especializarse en gordos y flacos, logrando dar salida a la cuestión de los extremos.
Pero al cerrar esa gotera se abrió otra en el mundo de la confección. Y aunque muchas personas están acostumbradas a usar la ropa grande y otras apretada, la verdad es que hay un síntoma muy diciente entre los clientes de hoy.
Se trata de un dolor de cabeza que ha causado más de mil rabietas en almacenes de todo el país: el enigma de las tallas intermedias. Este "virus" lo padecen personas que no son ni tan gordas ni tan flacas. Un cuerpo que pelea con los patrones y se rebela a que lo clasifiquen en un ocho si es simplemente un siete.
Y es que al parecer en la definición de tallas olvidaron que existen algunas personas que no son ni lo uno ni lo otro.
Es decir, que su cuerpo se acomoda perfectamente en una talla intermedia. Lo que significa que una persona puede no ser ni 10 ni 12. Entonces la solución está en crear dos o tres tallas entre cada límite para que así, tanto flacos como gordos puedan llevar bien puestos los pantalones.
Mientras los gordos en Colombia ya tenían diseños propios, los flacos todavía recurrían a las pinzas para ajustar los pantalones a su cuerpo. Incluso algunas personas debían recurrir a la ropa infantil aunque sus diseños no sean muy apropiados para la edad. Ahora son los intermedios los que padecen el calvario de medirse la ropa sin encontrar la medida adecuada.
Pero el problema gordo de las tallas intermedias no es reciente, hoy en día existe más conciencia sobre el asunto. Los diseñadores se han encargado de restar o aumentar entre uno y cinco centímetros a las tallas tradicionales para solucionar el impasse. Porque para muchos creadores la idea central de la producción es satisfacer, una a una, las exigencias del mercado.

A la medida
Hace poco en Antioquia surgieron dos marcas especiales para flacos. Se trata de Ragged y Phax, colecciones con empuje paisa diseñadas especialmente para vestir a la medida.
Estas soluciones aparecieron como alternativa para aquellas personas que tienen problemas con las tallas tradicionales. Las dos son sinónimo de calidad, diseño, colorido y textura, pero cada una tiene un campo específico. Ragged élabora prendas para un día casual, de oficina, una noche de coctel, o para la playa. Phax, por su parte, se especializa en la línea de vestidos de baño en colores cálidos.
Como se trata de una moda cómoda e informal, la escogencia de los materiales hace parte integral del trabajo de confección. "Básicamente se utiliza la fibra de algodón y adicionalmente materias primas como los linos y las fibras sinteticas. Y para los vestidos de baño se utilizan lycra de nylon y algodón", aseguró María Luz Gutiérrez, diseñadora de las marcas. Algunos de los materiales son importados, pero la mayoría son 100 por ciento nacionales. Y según la diseñadora todos ellos reciben un proceso de transformación: lavandería, estampación y colorido.
En ese orden de ideas, movimiento, ritmo y vivacidad son los términos que mejor definen a Ragged y Phax, dos marcas novedosas que se han consolidado como un nuevo estilo de vida. No solo para la gente joven sino también para quienes luchan por encontrar otras opciones paralelas a las tallas estándares.

"Echaos pa'lante"
Para la creación de estas dos marcas sólo bastaron una mesa de corte improvisada, el ánimo de sus creadores y la conciencia de producir prendas que lleven el paso de las exigencias del mercado. Por eso, hoy por hoy, Ragged y Phax son marcas reconocidas tanto a nivel nacional como internacional. Cuenta con ocho puntos de exhibición directa en Medellín y su producción alcanza anualmente 300 mil unidades, de las cuales el 10 por ciento se distribuye en países como Costa Rica, Panamá, Aruba, Venezuela y también Florida (Miami). Una producción que recorre diferentes horizontes, pues las buenas ideas y los grandes proyectos deben ser bandera nacional en los diferentes rincones del continente.
Este reto lo asumieron hace ya más de cinco años Juan Fernando Arbeláez, gerente de las firmas, y la diseñadora Maria Luz Gutiérrez. Según ellos, se trata de un sueño hecho realidad. Y efectivamente así fue. La idea inicial del proyecto, entonces, fue la creación y producción de prendas fuera de serie y sólo para gente que se siente joven.
Pero los buenos resultados no terminan allí. Según Arbeláez no son pocas las situaciones a favor: se atiende a más de 300 clientes, se generan más de 50 empleos directos y se manejan 48 talleres externos.
Y, como si fuera poco, en el marco de Colombiamoda (feria de la moda celebrada en el mes de septiembre en Medellín) Ragged y Phax dieron mucho de qué hablar. Sin duda, un punto a favor en la conquista de nuevos mercados.
En pocas palabras, lo que comenzó como un sueño es hoy una realidad. Todo gracias al empuje, al gran desarrollo y proyección alcanzados por la industria textil confección en el último lustro.

Liliana López:
Sueños del 93

NACIO ENTRE TELAS, HILOS, PUNTADAS y rollos. Desde sus primeros años recorrió con la imaginación un mundo en el cual ella era la propietaria de su casa de modas. Con sombrero y cartera exhibía uno a uno los modelos que inventaba. Es que desde que era una niña lleva en sus venas el amor por los "trapos".
Con nueve años de trayectoria, de familia de textileros, Liliana López inició en firme su carrera como diseñadora de modas a los 13 años de edad. Estudió administración de empresas en Santa Fe de Bogotá y en sus vacaciones viajaba a París para conocer los últimos alaridos de la moda en las pasarelas francesas. Podría decirse que a la estadística y el mercadeo les añadía cada una de las puntadas que tejía su imaginación: una casa de modas.
Por petición de una casa italiana Liliana estuvo dos meses aprendiendo diseño, materiales, colores y siluetas. Todo, incluso la forma como se elabora la moda en las grandes. Empresas ítalas. Posteriormente, y ya convertida en una administradora hecha y derecha, Liliana estudió patronaje en la Escuela de Modas Arturo Tejada mientras abría su primer almacén. Así logró hacer realidad el sueño de su vida: tener su propia boutique.
En la actualidad es la diseñadora oficial de Angela Patricia Janiot en el noticiero CNN, versión española, y de numerosas ejecutivas colombianas.
Liliana, además presta una asesoría de imagen a sus clientes. Esto consiste en ir personalmente a la casa de las ejecutivas y organizar el closet. Nuevas combinaciones con ropa que ya tenían olvidada para realizar una compra organizada de las cosas que realmente son necesarias.

Así pinta el 93
La diseñadora asegura que la moda es cíclica y por eso espera que el año 93 sea el de transición entre la moda de los 60 y la de los 70.
Durante el ciclo de moda anterior el regreso a los años 60 fue contundente.
Ahora llega la época de transición entre los 60 y los 70, razón por la cual estarán de moda tanto las faldas largas como las minifaldas, "aunque en nuestro medio la mini se resiste a salir del mercado", señala. Y añade que por cada 50 minifaldas que se venden en su boutique tan sólo se venden tres faldas largas. "Se trata de una introducción paulatina de la moda", dijo.
Las faldas largas se usarán plisadas o muy entalladas para resaltar las curvas de la mujer. El paño regresa como material de la temporada, en especial el escocés, de la mano con las alpacas. Pero lo que se lleva la atención es el escocés en todas las prendas: faldas, pantalones, chaquetas o bufandas, todo con su sello.
En cuanto a los accesorios la diseñadora asegura que hay una fuerte tendencia al dorado y al plateado. Pero especialmente los diseñadores europeos han logrado transmitir su preferencia por los aretes, anillos y collares de plata, una moda que cada vez toma más fans en Latinoamérica.
Las mallas de colores regresan en forma. Siempre combinadas con el color de la blusa o el saco y que contrasten de manera notoria con la falda o el pantalón. Por su parte, los cinturones de la temporada son más angostos y se impone el toque masculino.
Se usan los zapatos de plataforma, destalonados. Para ocasiones elegantes regresan los tacones altos, siempre símbolo de sofisticación.
Los chicles están llamados a desaparecer el año entrante, aunque ante el uso y el favoritismo que hay entre las personas, probablemente esta pieza se extenderá más tiempo en el país.
Los colores de la temporada son los del otoño invierno. Sin embargo, a la mujer latina le quedan muy bien los tonos fuertes como el naranja, el verde limón, el azul eléctrico y el rosado, razón por la cual en Colombia esta gama continuará imponiéndose.
La silueta será delgada, una talla ocho como ha sucedido durante los últimos años. Sin embargo en unos siete o 10 años esta tendencia se verá modificada por el cambio en la raza colombiana. La estatura promedio pasará de 1.65 a 1.75 metros en las mujeres; las tallas de los zapatos subirán y la ropa en general se hará a la medida de las mujeres que hoy son nuestras adolescentes.
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