Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1987/10/26 00:00

MODA

MODA

Bluyinómanos
Cuando Levy Strauss, un aleman autoexpatriado por culpa de la pobreza absoluta, llegó a Norteamerica en busca de mejores horizontes, no imaginó que llegaría a convertirse en el protagonista de una revolución a partir de una prenda ya inscrita en los anales de la historia: el bluyín.
Después de transformar las tiendas de campaña de los buscadores de oro en pesados y burdos pantalones de color café, le sonó la campana y con el incipiente éxito fundó su fábrica en 1850, pero al hacerlo, tampoco imaginó que aquella pequeña factoría llegaría a vender la bobadita de 300 millones de bluyines en un año.
La palabra jean convertida ya en un vocablo universal que suena igual en el Japón o en el Perú, nació de la mala pronunciación de Génova, lugar de donde el señor Strauss importaba la tela. Por su parte el denim nació también del lugar de origen del tejido azul que remplazó al primer material y que llegaba a los Estados Unidos procedente de Nimes, Francia.
Aquellos pantalones que han llegado a definir una forma de pensar y un estilo de vida, fueron primero ropa de trabajo para mineros y vaqueros, pero al finalizar la Segunda Guerra Mundial entraron en la moda con tal fuerza que hicieron rodar por el suelo viejos esquemas y tradiciones. Desde entonces los bluyines se usan siempre, aunque con mayor intensidad durante las épocas en las que los modistas y diseñadores los incluyen en sus colecciones ya sea acompañados de una chaqueta de visón, o llenos de rotos como en la reciente y fugaz "moda mendigo".
El 87, por ejemplo, llegó vestido de jean, el azul Indigo se puso de moda en todo el mundo e invadió prendas, accesorios, carteras y zapatos. No extraña pues que empresas como Coltejer hayan producido entre el año pasado y los primeros meses de éste más de nueve millones de metros de tela índigo; ni que Fabricato, otra importante textilera antioqueña, lo siga con una producción de 400 mil metros mensuales.
La moda del jean, especialmente con acabado frosted de colores (desteñido y vuelto a teñir) entrá este año por Medellín con tal fuerza, que se agotó en el primer semestre. Es un fenómeno que ocasionalmente ocurre en esta ciudad de textileros y deconfeccionistas. Esto da la pauta de que el frosted sigue muy in, y seguirá de moda hasta los primeros meses del 88 --por lo menos-- en todos los rincones del mundo.-*

El color de la elegancia
Fabricato actualizó el vestuario formal a través de la tendencia Europa 87, la cual anuncia una nueva elegancia que va hacia lo moderno, funcional y confortable. La inclinación por el lujo no se contrapone a ello. Así mismo, la feminidad y masculinidad reaparecen en una época en la cual la mujer puede sobrevivir por ella misma y desea en el hombre una figura muy masculina.
El azul navy y el negro se presentan con fuerza y los caquis y pasteles se combinan deliciosamente.
Las rayas, los diseños bicolores para camisería y los tonos como el morado y el verde toman fuerza en el vestuario masculino.
En vestuario femenino formal, Europa nos presenta su look inconfundible y muy individual con bases fluidas como lanas 100% y sus mezclas con poliéster o seda, en tejidos tafetanes y diagonales en pesos medios y livianos; linos 100% y sus mezclas con algodón o viscosa en tejidos tafetanes y diagonales, viscosa, poliéster y sedas 100%, en diferentes acabados y diseños preteñidos y estampados.
Clásicos y modernos colores de moda realzan el vestuario formal, brindando al hombre moderno gran comodidad y elegancia.
Camiseria masculina en pasteles, rosa, azul, lila, amarillo, verde agua, crudo y blanco.
Chaquetería, principalmente en negro, azul navy y gris, y morado, verde y rojo como contrastes.
Y en pantalonería, el negro, azul navy y gris en bases con hilazas de fantasía y botones, dan gran importancia y logran una apariencia muy novedosa al vestuario formal masculino.-*

Cejas, ojos y labios
La ciencia cosmética no tendrá freno mientras exista un patrón establecido de mujer-ideal impuesto por la sociedad de consumo. Son muchos lo que anhelan parecerse a los hombres y mujeres esbeltos, elegantes y bellos que sonríen en las cuñas de televisión. La idea, entonces es ser bello a toda costa, no importa el medio ni el precio que haya que pagar por arreglar todos los defectos que la naturaleza dejó mal terminados, o por resaltar lo que mejor hizo.
Según las encuestas sobre el tema, los ojos, esos famosos "espejos del alma", son una de las partes del cuerpo en donde se detiene con especial énfasis la cosmética. Ya son bien populares los lentes de contacto que convierten unos ojos negros en unos ensoñadores ojos azules, y a nadie sorprende la cantidad de productos que inundan el mercado y prometen pestañas largas, embrujadoras sombras o brillo especial en los ojos. Pero lo último en esta materia es la delineación definitiva o semipermanente: un método de tatuaje que inventa cejas en donde nunca las hubo o en donde el tiempo acabó con ellas; se logran líneas alrededor de los ojos o una demarcación de los bordes de los labios en mujeres que ya no tienen la facilidad de pintarlos, o en las que aún no los tienen muy claros.
Este método tiene sus raíces en el Lejano Oriente, en donde antiguamente las mujeres dominaban la técnica del tatuaje con fines cosmeticos; pero fue puesto nuevamente en practica a principios de esta década por un japonés. En Colombia se practica el tatuaje en Bogotá, Medellín y Cali. Hay dos maneras de tatuar las líneas de labios, cejas y ojos: una de ellas es por medio de una máquina eléctrica, pero esta sólo debe ser aplicada por un cirujano plástico, pues no admite correcciones, y como la perforación llega hasta la dermis puede causar atrofia muscular en unos casos o pérdida total de las cejas.
El otro método es completamente manual y su efecto no es definitivo; puede durar más o menos dos años, según el tipo de piel del paciente. Para su aplicación se utilizan agujas de plata que van amarradas con hilo ciento por ciento de algodón a un soporte de bambú. Por su material las agujas no producen alergias, rechazos o infecciones, y como se aplican sólo en la epidermis no ocasionan hinchazón ni hematoma. Quienes lo aplican aseguran que el pigmento utilizado para el tatuaje es de origen vegetal y por lo tanto es poco probable el rechazo del organismo. Por ahora, tanto dermatólogos como oftalmólogos no se han pronunciado sobre los posibles peligros y riesgos del tratamiento y quienes lo aplican sólo hablan de las ventajas.
Por lo pronto, el tatuaje semipermanente supera el definitivo, pues lá moda cosmética también está en constante evolución, y cambia frecuentemente. Frente a tantas ventajas existe una sola desventaja: el precio. El tratamiento para tener cejas más espesas o lucir de esas rayitas negras con las que muchas mujeres delínean sus ojos cuesta entre 35 y 50 mil pesos. Pero el que quiere marrones aguanta tirones, aunque sólo sean tirones al bolsillo, pues aparentemente este método es indoloro.--

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