Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1993/01/11 00:00

NAVIDAD

NAVIDAD

HACIA BELEN
CADA AÑO CUANDO EL CALENDARIO se agota, en la mayoría de los pueblos de América y especialmente en los hogares modestos, en las viviendas humildes, sus moradores desempolvan un cofre que guarda más ilusiones que sorpresas. Ese cofre unas veces es un sencillo cajón de madera, otras una simple caja de cartón y en un acto que pasa a ser todo un rito su tapa se abre para que, por unos días, las figuritas que allí duermen pasen a llenar de vida el escenario del pesebre.
Hoy, en un acto inusual, por la época, abrimos ese cofre para buscar en él, la riqueza de elementos que le dan un puesto de importancia dentro de ese gran aporte de valores culturales y folclóricos al proceso de formación de las Américas.

Llegada de una fe
Con los españoles que llegaron al continente americano hace 500 años, llegó una fe, una religión y con ella unas instituciones y ritos muy particulares.
La religión católica presenta en su calendario liturgico dos épocas de celebraciones muy relacionadas pero bien diferentes:
La Navidad y la Semana Santa. En la primera es el acontecimiento de un Dios que se hace niño y a ella está ligado todo lo tierno, lo elemental por eso va unido al esparcimiento, a la alegria. En la segunda es el acotencimiento del "Hijo de Dios" que se entrega para redimir el mundo; es el momento del arrepentimiento, la meditación, el recogimiento... Estos dos acontecimientos de la vida religiosa bien podráa decirse que hace 500 años polarizaban la atención de los españoles.
La importancia de la Navidad se pone de presente desde la llegada de Cristóbal Colón cuando encalló la Santa María. Y gracias a la ayuda que le brinda su ya amigo el Cacique Guacanagari funda "La Navidad".
El pesebre es la manifestación artística mas generalizada de la Navidad y ha sufrido una gran evolución en el transcurso del tiempo. La fiesta de la Navidad desarrolla elementos hogareños, es una festividad en la casa, en el vecindario.
El pesebre en América va mucho más allá de la representación del nacimiento de Cristo que en esencia es lo que significa. El pesebre es el altar hecho a la medida de cada hogar en torno del cual se dará la actividad de los días decembrinos. Unido es él están muchas costumbres y con el paso del tiempo en cada región se hacen más fuertes unas u otras: las fiestas, las comidas, los cantos, las oraciones. Hablar del pesebre es hablar de la Navidad.

Origen de la tradición
La tradición del pesebre tiene su origen en el año 1223 cuando San Francisco de Asís que por aquel entonces se encontraba en Greccio, pequeña aldea al norte de Italia, quiso mostrar a los feligreses de la región el nacimiento de Jesús de manera tal que se compenetraron con el espíritu de humildad que rodeó su venida.
Algunos años después aparecen las representaciones con pequeñas figuras y esta costumbre se expande por toda Europa. A la península Ibérica llega impulsada por el rey Carlos III .
En España toma auge primeramente en las cortes, y luego gracias al trabajo de los artesanos y al impulso de los franciscanos se extiende por toda la península. De allí cruza el océano Atlántico y merced a los evangelizadores esta tradición tomada como una ayuda a la catequización de los pueblos americanos llega a todos los rincones. En cada región se funde con las costumbres ancestrales que el mestizaje recoge.
El pesebre a la vez que representa el nacimiento de Cristo es el escenario que muestra a cada pueblo con su entorno, su paisaje, su geografía más característica, es el "mundo", de cada cultura a la cual llega el Dios, ese Dios que ahora es propio.

La tradición en América
El pesebre está presente en todos los países de América, y es el elemento en torno del cual giran las celebraciones navideñas.
La Novena para el Aguinaldo, los villancicos, las posadas, las fiestas, las Misas de Gallo, Misas de Niño, en fin son muchas las celebraciones que cada región o cultura han moldeado.
Como características comunes tienen: la celebración hogareña, la participación de los niños, los desfiles, los grupos que cantando piden dulces y regalos, y un sentido muy especial de familiaridad que lleva a nombrarle padrinos y madrinas del Niño Dios y a tratarlo como un bebé real.
En México encontramos uno de los ejemplos más completos de festejos unidos al pesebre; allí el pesebre es elemento fundamental dentro de su tradición navideña y se le designa más como el Nacimiento. Son hechos con figuras de diversos materiales en diferentes tamaños y se colocan en el piso o sobre una mesa. Estas figuras tienen toques muy propios de esta cultura.
Los rostros y el color de la piel son muy mexicanos y sus trajes lucen vistosos colores que reflejan la alegría de este pueblo.
En el portal se colocan las figuras tradicionales pero sin el Niño Dios que solamente llegará la noche de Navidad. Los tres reyes magos se colocan retirados y sobre un camino por el que diariamente avanzan hasta llegar el 6 de enero. Alrededor del pesebre se dan aquí tres manifestaciones muy importantes: las posadas, las piñatas y las pastorelas.
Los niños celebran con gran alborozo las Jornadas o Posadas durantes las nueve noches consecutivas que terminan el día. Es Nochebuena. Conmemoran los momentos de tristeza en que la Virgen y San José buscan inútilmente posada en su viaje desde Nazaret a Belén con objeto de empadronarse, siguiendo el orden del emperador César Augusto; más la tradición mexicana, por una voluntad de los niños, provee un alojamiento de buenos posaderos.
Terminados los ritos, se desborda la alegría, se prenden los luces de bengala, se lanzan voladores y se encienden fuegos artificiales. Los niños esperan ansiosos a que se saquen las piñatas para tratar de romperlas de un golpe asestado con un palo. Pero antes viene la juria, que consiste en una lluvia de dulces y frutas que el dueño de la posada arroja al aire para que la chiquillería se abalance al piso y recoja las golosinas.
En Puerto Rico, una vez elaborados los pesebres los niños recorren las calles cantando villancicos con múltiples variedades de texto y música, entre los que no pueden faltar los de carácter petitorio.
En Costa Rica, cuando los niños visitan los pesebres, que allí llaman portales, van vestidos de pastores. El traje se compone de chaquetilla ajustada de color verde esmeralda, pantalón corto de color anaranjado con franjas azules, birrete de coletilla amarilla con plumas de gallo. Las pastorcitas visten túnicas blancas, largas adornadas con flores; llevando canasticas llenas de pétalos para ofrendarlas en momento oportuno; en la cabeza llevan cintillas negras o de color.
En El Salvador pequeños cortejos desfilan durante los días de la Pascua de Navidad acompañados de grupos musicales.
Una niña de albas vestidoras encabeza el desfile portando un cojín, también blanco, y sobre él una pequeña imagen del Niño Dios que van a bautizar.
En Venezuela se celebra el " Robo y búsqueda del Niño " con varias modalidades en su ejecución. El pesebre se monta unos días antes de Navidad en la casa del organizador de la fiesta. En algunas poblaciones esta fiesta tiene lugar el 29 de diciembre o en Año Nuevo, con motivo de la "Paradura" del Niño Dios.
A sabiendas del dueño de la casa el "robo del Niño" se efectúa a partir de cualquiera de las fechas indicadas. La "búsqueda", se efectúa entre el 14 y el 20. La procesión se inicia con la Virgen montada en un burrito con San José a un lado y un sacerdote al otro. La comitiva avanza cantando villancicos y canciones de Navidad sin que falte la canción creativa del Niño Perdido que es muy extendida también en todas las regiones españolas.
Hallada Ia pequeña imagen del Niño, es recibida por la Virgen, que la coloca en su regazo. Al montar en el burrito entrega aquella a las muchachas encargadas de su custodia, regresando a su residencia con la comitiva. A la zaga de ésta va el "ladrón", atado con cuerdas, revuelto el pelo y con la cabeza baja, entre los gritos de los "triquitraques" y "voladores". La imagen recuperada es reintegrada al pesebre donde fue, "robada", siendo agasajados todos los concurrentes por su dueño.
En Chile lo característico de las novenas de aguinaldos consiste en que las puertas de la iglesia permanecen cerradas hasta la terminación del canto de una canción seriada. En ella se ruega porque aquellas se abran. Cuando al finalizar el canto las puertas se abren con inusitas conmoción entra todo el pueblo precedido por las cantoras que se situán al lado del pesebre para cantar con otra melodía el "esquinazo", palabra que da a entender que el canto se efectúa en una esquina cercana al sitio objeto de uso.
En Colombia bien podríamos decir que predomina el pesebre de "tipo andino". No obstante la diversidad de versiones dadas por los materiales y figuras son infinitas.
La composición suele ser de tipo piramidal con el portal coronando el conjunto.
El pesebre se preparo para iniciar el 16 de diciembre la Novena de Aguinaldos y en los lugares más tradicionales se mantiene hasto el dío 6 de enero, fiesta de la Epifanía, cuando las figuras de los Reyes Magos son colocadas en el portal para adornar al Niño.
De la época de la Colonia se conservan pesebres tallados en madera correspondientes en su mayoría a la escuela quiteña que desarrolló unas formos muy características. Se conocen muchos ejemplos de pueblos y ciudades donde el pesebre llegó a ser todo un acontecimiento. Uno de ellos es la Villa de Guaduas, situada sobre el "Camino Real" que de Honda conducía a Santa Fe de Bogotá. Este primer descanso en el camino hacia el interior nació al lado del convento franciscano que allí se levantó. Los frailes fueron desde entonces impulsores de la Tradición del Pesebre y de las gratas celebraciones navideñas. Junto a él da cuenta Manuelita Sáenz en uno de sus escritos epistolares.
Hoy día se conservan con algunas variaciones estas costumbres y en muchos casos se están reviviendo las tradiciones al reconocer sus bondades.

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