Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2001/05/21 00:00

“Necesitamos niños felices”

El ex alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, cuenta cómo fue su experiencia de gobernar para los niños.

“Necesitamos niños felices”

SEMANA: ¿Qué es para usted un niño?

Enrique Peñalosa: Es la máxima expresión de la naturaleza humana. Su capacidad de maravillarse, su sensibilidad y su imaginación son tan grandes que resultan aleccionantes para nosotros los adultos. También me sorprende la capacidad de recuperación que tienen cuando reciben amor, no hay nada comparable al abrazo de un niño.

SEMANA: ¿Cómo fue gobernar para los niños?

E.P.: En una sociedad en la que escasean los recursos, los niños deben ser los únicos privilegiados. Y deben serlo porque en la medida en que tengamos niños más felices la sociedad tendrá siempre una segunda oportunidad.

SEMANA: ¿Qué recuerdos tiene de su niñez?

E.P.: Por fortuna, los mejores. Recuerdo que pasaba mucho tiempo en casa de mi abuela y que me encantaba recorrer de su brazo las calles de Chapinero. También recuerdo que me gustaba mucho el monte, jugar a los indios y a los vaqueros, dejar una gorrita entre los arbustos para despistar a mis enemigos, toda esa época fue maravillosa. La otra faceta mía era la del niño que vivía fascinado con los cuentos y las novelas.

SEMANA: ¿Qué conserva de niño?

E.P.: Mantengo viva la capacidad de asombro, trato de divertirme cada día de mi vida y disfrutar el máximo tiempo posible jugando con mis hijos y cultivando a mis amigos. Conservo esos valores primarios y limpios que nos deja la niñez.

SEMANA: ¿Cuál fue su mejor logro en favor de la niñez?

E.P.: Quizás ver a Bogotá convertida en la ciudad más hermosa del mundo un domingo por la mañana, cuando todos los niños tienen la oportunidad y los espacios para apropiarse de ella. Y no sólo eso, una ciudad hecha a su medida implica que sus padres estén dispuestos y casi que obligados a pasar más tiempo con ellos, a llevarlos a las alamedas, a comprarles un algodón de azúcar en un parque y lo que es más importante, a abrazarlos y a darles todo el afecto que merecen. En este sentido, al igual que en temas como el educativo y la salud, creo que dimos pasos muy importantes.

SEMANA: ¿Qué le entristece de la niñez?

E.P.: Hay dos cosas en las que creo, todavía hay grandes retos por emprender. Una es el control de natalidad, pues en la medida en que la gente tenga el número de hijos que realmente puede tener, habrá familias más sólidas y niños más llenos de amor. Lo otro es extremar medidas contra la pobreza, el ambiente sano y la seguridad de los niños, tema en el que, por ejemplo, la prohibición de la pólvora debe convertirse en una realidad.

SEMANA: ¿Qué les enseña a sus niños?

E.P.: Trato de mostrarles la importancia de perseverar, de edificar esfuerzos que sirvan a los demás, pues eso es precisamente lo que le da sentido a todo lo que se hace. Espero que siempre conserven la integridad y la capacidad de soñar. También les enseño a disfrutar de los momentos en familia que son los que nunca se olvidan.

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