Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/07/11 00:00

No. 4 EL FUTBOL Y LA POLITICA

No. 4 EL FUTBOL Y LA POLITICA



FUTBOL: PASION NACIONAL
El 15 de agosto de 1905 Uruguay y Aregentina chocaron por primera vez en un encuentro internacional de fùtbol. Resultado: empate a cero goles.
Desde entonces, y durante los siguientes 25 años, Argentina y Uruguay mantuvieron intensa rivalidad.
El clìmax se alcanzò el 30 de julio de 1930 cuando se enfrentaron en Montevideo, para definir el primer campeòn mundial de fùtbol.

"Viotoria o muerte"
Con ocasión del partido final del primer mundial -1930- el gobierno del Uruguay debió ceder ante la presión argentina, que demandaba el suficiente número de barcos para transportar, desde Buenos Aires a Montevideo, a los hinchas que respaldarían a la selección Argentina.
Los 10 barcos que se dispusieron resultaron insuficientes. Y además el invierno conspiró contra ellos. Una barrera de niebla detuvo la noche anterior a la mayoría de las embarcaciones en el mar.
De 30.000 fanáticos argentinos que realizaron el cruce, apenas 15.000 lograron acomodarse en el Estadio Centenario. El resto debió pasar la noche en el mar, y sólo pudieron arribar a Montevideo cuando el partido ya había concluido.
Los eslogans que se escuchaban eran más gritos de guerra que consignas deportivas: "¡Victoria o muerte!" y "¡Argentina si!, Uruguay no!".

Un barco que zarpa a Europa espera el pitazo final
La tensión entre los seguidores de los dos equipos lucía explosiva.
Una delegación de dirigentes europeos exigió al gobierno la garantía de que, sin importar el resultado, se protegería la integridad del árbitro, el belga John Langenus.
Sólo al mediodía se confirmó su actuación.
Pero Langenus tenía pasaje en el trasatlántico Duilio, que retornaba a Europa a las tres de la tarde, y a esa hora apenas comenzaba el partido.
El gobierno tuvo que hacer gestiones para que el barco esperara hasta que el árbitro pitara la conclusión de las acciones.

Los ánimos se recalientan
Por entonces no había transmisión de radio.
Los fanáticos que no pudieron viajar a Montevideo se aglomeraron frente a las instalaciones del diario La Prensa de Buenos Aires para escuchar emocionados al periodista que leía los cables describiendo cada jugada del partido.
Las noticias que llegaban del otro lado del río de La Plata inflamaron los ànimos.
Había rumores de 'juego sucio' de los uruguayos. De supuesta parcialidad del árbitro Langenus. De excesos de la policía contra los argentinos.


Victoria uruguaya y dolor argentino
Mientras los uruguayos celebraban su victoria, 4 a 2, con el ulular de las sirenas en el puerto, carnaval en las calles y un dìa de fiesta nacional decretado por el gobierno... al otro lado del río -en Buenos Aires- el dolor era palpable.
Los fanáticos, frustrados y adoloridos, intentaron asaltar el consulado del Uruguay en la capital Argentina y la policía se vio precisada a accionar sus armas.
Las relaciones diplomáticas entre las dos naciones estuvieron en peligro de ruptura.
Y durante los siguientes cinco años las federaciones de fútbol de ambos países rompieron sus relaciones.

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