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| 9/5/1994 12:00:00 AM

"NO ES EL MOMENTO DE CRITICAR A LAS FF.AA."

Fernando Botero, Ministro de Defensa



SEMANA: EN LAS ULTIMAS SEmanas, analistas y medios de comunicación han criticado a las Fuerzas Armadas su ineficiencia. ¿Comparte usted estas críticas?

FERNANDO BOTERO: No es el momento de criticar a las Fuerzas Armadas sino de ser solidarios con ellas. Sin negar la posibilidad de eventuales fallas operativas en ese caso, considero indispensable hacer el análisis en un contexto general. En ese sentido no tengo duda acerca del progresivo mejoramiento de la capacidad operativa de la fuerza pública y la consolidación de esta tendencia hacia el futuro.

SEMANA: ¿No cree usted que estas mismas críticas debían haber justificado un cambio en la cúpula militar y de Policía en vez de la ratificación que le hicieron usted y el presidente Ernesto Samper?

F.B.: Rafael Pardo escogió a los integrantes del alto mando militar. Como admirador de su gestión como Ministro de Defensa, tengo confianza en su criterio. Pero adicionalmente mi contacto directo con estos oficiales me generan confianza y tranquilidad. Por último, la decisión del presidente Samper y la mía propia reflejan el propósito de hacer una aproximación serena y analítica a la temática del Ministerio.

SEMANA: Usted ha planteado una reorientación de la estrategia encaminada a la seguridad del ciudadano. ¿En qué consiste esa propuesta?

F.B.: En las próximas semanas voy a presentar un plan sobre este tema. Sin embargo, podría adelantar algunos elementos fundamentales. Primero, se desarrollará la capacidad de inteligencia contra la delincuencia común. Segundo, se fortalecerá la capacidad de comunicaciones de la Policía Nacional. Tercero, se desarrollará una rápida capacidad de respuesta basada en importantes inversiones en materia de transporte de la fuerza pública. Por último, se promoverá la organización de la comunidad en torno del objetivo de la seguridad ciudadana.

SEMANA: En materia de lucha contra los carteles, ha despertado mucha inquietud en el Valle del Cauca, el traslado a esa ciudad del Bloque de Búsqueda. ¿Está usted de acuerdo con que, después de la desartisulación del ala militar del cartel de Medellín, el Bloque haya comenzado a actuar en el Valle contra el cartel de Cali?

F.B.: No hay un clima para una nueva narcoguerra en Colombia. Ni puede ser ese un resultado conveniente para el país. Vamos a perseguir a todos los narcotraficantes, a los miembros del cartel de Cali y a los miembros de los nuevos minicarteles que están surgiendo de forma alarmante en diferentes regiones del país. Una mayor presión militar y de policía, en combinación con el fortalecimiento de la política de sometimiento de la justicia, debe generar como desenlace bien la captura de los narcotraficantes, o bien la entrega y desmantelamiento de los carteles de la droga. Ese tiene que ser el objetivo de la política de gobierno.

SEMANA: A mediados de julio, el presidente Samper planteó en París, en una entrevista con el diaro 'Le Monde', que, teniendo en cuenta que la guerrilla parecía disgregada, parcelada, debía ensayarse una fórmula de diálogos regionales. ¿Cree usted que después de la última ofensiva guerrillera, en la cual la Coordinadora parece haber seguido un plan nacional concertado y único, puede sostenerse la propuesta de los diálogos regionales?
F. B.: Los colombianos tenemos la esperanza de obtener una paz con mayúscula, la PAZ, lograda a través de un gran acuerdo nacional. Esta visión tiene problemas cada vez más grandes a la luz de la dispersión y atomización de la organización guerrillera. Lo que cabe esperar es una paz con minúscula, una paz incremental, basada en una serie de éxitos parciales y progresivos. En este contexto se podría considerar la eventualidad de un diálogo regional con diferentes componentes de la guerrilla colombiana, siempre y cuando esté determinado, definido y orientado por el gobierno nacional, y se fundamente en la dejación de las armas y desmovilización.
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