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| 10/15/2001 12:00:00 AM

'No habrá tercera guerra'

Arturo Valenzuela, ex asesor de seguridad de Bill Clinton, responde a preguntas que hoy se hace el mundo: ¿Qué va a pasar? ¿Cómo será la guerra anunciada?

El mundo no volvera a ser igual después de los atentados. En eso coinciden casi todos los analistas. La potencia no puede dejar que piensen que es un tigre de papel y tendrá que actuar. Sus acciones en las próximas semanas y el hecho de que el terrorismo versión siglo XXI haya hecho su terrible y cinematográfica aparición ante los ojos atónitos de los habitantes del planeta, anunciando que está aquí para quedarse, forzará un reacomodo en la política internacional, aun en los países pequeños y relativamente de poca importancia, como Colombia. Hacia adentro Estados Unidos, la más libre democracia del mundo, con una sociedad civil fuerte y organizada, tendrá también que ajustarse a los nuevos tiempos con el doble desafío de impedir que esto vuelva a suceder y al tiempo evitar que se desvirtúe su propia naturaleza democrática.

Para analizar los cambios que se avecinan luego de este nuevo Pearl Harbor SEMANA entrevistó a Arturo Valenzuela, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown. Fue, durante el primer gobierno de Clinton, subsecretario de Estado adjunto para asuntos interamericanos en el Departamento de Estado, y en el segundo asesor especial del presidente para asuntos de seguridad nacional, entre otras responsabilidades.

SEMANA: El mundo entero está pendiente de la inminente reacción de Estados Unidos frente a lo ocurrido. ¿Qué se viene?

Arturo Valenzuela: Es claro que Estados Unidos va a tener una respuesta contundente. No me atrevo a puntualizar lo que va a ocurrir pero creo que se verá un esfuerzo de retaliación traducido en un incremento en la guerra contra el terrorismo internacional. Seguramente el gobierno va a reemplazar el esfuerzo policial frente al terrorismo por un esfuerzo militar. Es decir, de ahora en adelante Estados Unidos deberá encarar el tema del terrorismo desde un ángulo militar, eso involucra no sólo la identificación de individuos que cometan los actos terroristas sino un esfuerzo mucho más sofisticado para identificar las organizaciones en el mundo, los lazos y su infraestructura, una solución acorde con la globalización. Por ejemplo, la organización de Bin Laden, posible autora de la tragedia, tiene lazos en muchos países y recibe financiamiento de fuentes muy diversas a través del mundo.

SEMANA: ¿Cómo se parece y cómo se diferencia este ataque al de Pearl Harbor que llevó a Estados Unidos a entrar en la Segunda Guerra Mundial?

A.V.: Esta vez el enemigo es más difícil de combatir por ser tan difuso, y en ese sentido no es clara una declaración de guerra. En la destrucción de Pearl Harbor las fuerzas militares del Japón eran un enemigo claro. Esta nueva guerra será distinta a las anteriores, ahora lo que se tiene son redes fuera del marco de los Estados-Naciones. Es una guerra difícil de controlar y no se pueden usar prácticas convencionales, como puede ser la destrucción de una fuerza naval. Por eso debemos tener más cuidado en no pensar que es un tema que se pueda solucionar con una respuesta agresiva desde el punto de vista militar. Estados Unidos deberá trabajar con los países aliados para reventar militarmente estas redes de terrorismo internacional.

SEMANA: ¿Ahora se sentirá la gente desprotegida en cualquier lugar del mundo?

A.V.: Significa el reconocimiento de que ninguna sociedad en el mundo es completamente segura. El atentado tiene un beneficio inmediato, que es pasar de una discusión teórica de terrorismo internacional a una discusión práctica. Lo que ocurrió, a pesar del horror que fue, es inocuo en comparación a un ataque bioquímico o nuclear. El terrorismo nuclear es la verdadera amenaza de fondo. Todos sabemos que haber hecho explotar una bomba portátil nuclear pudo haber sido peor, y los terroristas tienen la capacidad para hacerlo.

SEMANA: ¿Al tomar medidas de control en Estados Unidos para evitar que actos terroristas de esta magnitud vuelvan a ocurrir no se van a coartar las libertades de sus ciudadanos?

A.V.: Seguramente se intensificarán la vigilancia y los controles, en especial de la aviación doméstica, y en ese sentido se coartarán las libertades y comodidades que hasta ahora han tenido los norteamericanos. Pero ¿hasta qué punto se van a coartar las libertades si se trata de mejor inteligencia, más protección y de asegurarse un mundo más seguro para todos?

SEMANA: ¿Qué tan preparado está Estados Unidos para atacar las organizaciones terroristas alrededor del mundo?

A.V.: La ironía de los desafíos del mundo contemporáneo es precisamente que las fuerzas más poderosas del mundo tienen dificultades para asegurar su estabilidad. Las fuerzas militares de Estados Unidos están diseñadas para enfrentar guerras convencionales pero no esta guerra que involucra a pocas personas y que es mucho más difusa. Por eso Estados Unidos no puede reaccionar sólo con la fuerza, tiene que ser mucho más sofisticada la solución.

SEMANA: El presidente Bush dijo en su discurso que serán castigados también los Estados que protejan a los terroristas. ¿Qué significa esto para la soberanía de países como Colombia, con tantos problemas de terrorismo?

A.V.: El presidente Bush quiso decir que el desafío va directo contra los países que alberguen o protejan terroristas. Estados Unidos está dispuesto y preparado para atacar efectivamente y en su totalidad estas organizaciones terroristas. Pero hay una diferencia categórica entre lo que se refería el presidente Bush y cualquier tipo de terrorismo. El gobierno norteamericano buscará terroristas que tengan como objetivo atacar a Estados Unidos y castigará a los Estados que protejan abiertamente a terroristas internacionales. Eso quiere decir que espera cooperación de los países para desarrollar una estrategia que permita desmantelar las fuentes de financiación de los grupos terroristas, aislar las bases de sustento y ampliar información sobre los grupos.

SEMANA: El presidente Bush, a diferencia de Clinton, se ha caracterizado por una política más unilateral y aislacionista frente a la comunidad internacional. ¿En qué cambian las cosas que la tragedia ocurrida suceda durante el gobierno Bush?

A.V.: Hay que tener mucho cuidado con ese tema porque hay gente que piensa que esto sucedió porque es el presidente Bush quien está a la cabeza, y no es así. Durante el gobierno de Clinton hubo varios atentados terroristas, como los ocurridos contra las embajadas en Africa, y su reacción fue bastante fuerte. Sin embargo sí hay diferencias. Durante el mandato del presidente Clinton se les dio prioridad a las salidas multilaterales a los problemas, por ejemplo en los casos del Medio Oriente o Corea del Norte. Con este atentado y bajo el gobierno de Bush se va a privilegiar el unilateralismo, una respuesta mucho más dura a los temas más complejos de seguridad nacional. La pregunta es: ¿es esa la política que se debe seguir para alcanzar un mundo más seguro? Yo creo que no, es necesaria la cooperación internacional para la estabilidad de los países. Está bien que la respuesta sea dura, pero se debe tener mucho cuidado en que no sea una salida errónea porque puede empeorar las cosas. Aunque haya declaración de guerra el tema de fondo es que una reacción unilateral de venganza no será suficiente.

SEMANA: ¿Cree, entonces, que habrá una reorganización del orden mundial?

A.V.: Lo que pasó tiene que apuntar necesariamente a un nuevo contexto de más cooperación entre los países. Si algo queda claro con todo esto es que las superpotencias también son vulnerables y que éste no es un tema del que se puedan despreocupar. La suerte de todos va a depender del nivel de cooperación para prevenir que hechos aislados de inseguridad ocurran. Se debe pensar en crear y fortalecer mecanismos de cooperación policial y militar. Eso es parte de la globalización, hay mejores tecnologías pero al mismo tiempo más peligros y por eso se requieren más acuerdos y alianzas entre los Estados.

SEMANA: ¿Cómo varía la política de Estados Unidos frente al conflicto del Medio Oriente con lo ocurrido?

A.V.: El gran desafío para el gobierno norteamericano está en asegurarse que los países árabes tengan gobiernos más moderados y al mismo tiempo que no sean aislados porque no es conveniente que se radicalicen las posiciones; eso es echarle más leña al fuego. Yo creo que, contrario a intensificar la guerra, deben aumentarse las voces que clamen por la reactivación en la paz del Medio Oriente. El gobierno norteamericano debe ser consciente de que se requiere una mayor mediación directa en el conflicto porque no es un problema regional, afecta al mundo entero y es claro que representa una amenaza para los intereses y la seguridad de Estados Unidos.

SEMANA: ¿Cree usted que los países árabes puedan unirse en un momento dado contra Estados Unidos?

A.V.: Si se refiere como a una tercera guerra mundial la respuesta es no. Con este atentado todos los países árabes estaban horrorizados, eso no lo veo muy posible.
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