Martes, 17 de enero de 2017

| 1994/07/18 00:00

No. 5 - LA SUERTE EN EL FUTBOL

No. 5 - LA SUERTE EN EL FUTBOL

SUERTE
UNA MONEDA PUDO DEFINIR LA SUERTE DE UN MUNDIAL

La final del Mundial de 1930, entre uruguayos y argentinos, estuvo cargada de tensiones y temores.
Los argentinos amenazaron con retirarse del torneo alegando "falta de garantías'.
Momentos antes de iniciarse el partido final -cuando ya se encontraban acomodados en el estadio Centenario los 100.000 espectadores- surgió un inesperado conflicto. Los argentinos exigían que el partido se jugara con su balón, a tiempo que los uruguayos demandaban que con el suyo.
El árbitro de la final, el belga John Langenus, decidió utilizar una fórmula salomónica.
Ingresó al campo de juego con dos balones: uno argentino, el otro uruguayo.
En el centro lanzó una moneda al aire y... ganaron los argentinos.
Sin más prólogo decretó: el primer tiempo se jugará con balón argentino. El segundo, con balón uruguayo.
Parece que la moneda tuvo un peso extraordinario. Mientras la bola argentina estuvo en juego, dominó Argentina 2 a 1. Cuando entró en juego el segundo balón, Uruguay remontó 4 a 2 y ganó el Mundial.


DE LA MUERTE A LA GLORIA

El fútbol tiene como atractivo ese equilibrio entre las complejas tácticas de juego y la simpleza del reglamento. Pero tiene como componente adicional la suerte.

Si en la historia del fútbol se pretendiera seleccionar al jugador con mejor suerte, ese galardón lo obtendría Bobby Charlton.
Recorrió en ocho años el camino que separa el infierno de la gloria.
La lluviosa tarde del jueves 6 de febrero de 1958 un avión de la BEA se estrelló al final de la pista en el aeropuerto de Hamburgo.
Por la fuerza del impacto, Bobby fue lanzado lejos de los restos humeantes. Estaba amarrado a su asiento. Milagrosamente vivo. Milagrosamente ileso. Con un mínimo de infortunio personal: la pérdida de sus zapatos.
Veintidós personas murieron. Entre ellos, ocho compañeros de su equipo Manchester United, tres miembros del club y siete periodistas deportivos.
El equipo venía de Yugoslavia. El día anterior empataron 3 a 3 con el Estrella Roja de Belgrado en la disputa de la Copa Europa.
En Hamburgo hicieron una escala técnica. Y el accidente se produjo sobre la pista helada, luego de tres intentos de despegue.
Este joven zurdo de 18 años, que escapó de la muerte, se encontró con la gloria ocho años más tarde.
El 30 de julio de 1966, como cerebro de la selección cie Inglaterra, obtuvo la copa mundo, y el mismo año el título de Mejor Jugador de Europa.
Dos anos más tarde la suerte le volvió a sonreír. La Copa Europa -la misma que por la época del accidente estaba luchando- la ganó por fin el Manchester, su equipo. Primera vez que un equipo inglés la conquistaba.
En esos ocho años sólo tuvo otro mínimo de infortunio personal: la prematura pérdida de su cabello. Por esa razón, y por su inmensa popularidad, pasó a ser conocido como 'El Divino Calvo'-

UN NIÑO DERROTA A ESPAÑA
Para el Mundial de Suiza, en 1954, Espana y Turquía debieron disputar una de las 14 casillas disponibles.
Los dos partidos eliminatorios se jugaron en Madrid y Estambul. Pero las cosas se enredaron a tal punto que la eliminatoria tuvo un imprevisto desenlace en Roma.
En el primer encuentro, en Madrid, los españoles derrotaron a los turcos 4 a 1.
A los 67 días se enfrentaron en Estambul. Los turcos, jugando en casa, se colocaron en ventaja desde los 15 minutos y conservaron esa ventaja hasta el pitazo final.
Con la serie empatada, los equipos se vieron obligados a jugar un tercer partido -dentro las siguientes 72 horas- en una ciudad neutral: Roma.
Pero los 90 minutos reglamentarios de este tercer partido no resolvieron el empate.
Dos tantos marcó España; otros dos Turquía.
Para romper ta igualdad se convino jugar tiempo extra. Pero el marcador se mantuvo.
Los 22 jugadores en la cancha no pudieron definir su destino.
Entonces le pasaron la responsabilidad a Franco Gemma, un bambino italiano, quien tuvo que determinar -a la suerte- el ganador.
En medio de inmensa expectativa se colocó un globo de cobre con dos papeletas. La mano del niño extrajo la que decía: "Turquía".
España fue eliminada del Mundial.
Los turcos quedaron encantados de la suerte que les dio el bambino. Para no perder su influencia, lo invitaron, con todos los gastos pagos, como mascota de su equipo al Mundial
Pero en Suiza este símbolo de la buena suerte se desinfló. En otro partido de desempate -esta vez contra Alemania- los turcos perdieron 7 a 0.-

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