Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/06/27 00:00

No. 2 NACIMIENTO DE LA FIFA<BR>LOS ROBOS DE LA COPA MUNDO

No. 2 NACIMIENTO DE LA FIFA<BR>LOS ROBOS DE LA COPA MUNDO



DOS COPAS, DE MANO EN MANO
Envidiarían los jefes de gobierno, y los ministros de todas las religiones, y los lobbyistas, y los comerciantes, y los devotos del béisbol y del fútbol americano, un evento de tal impacto que fuera capaz de hipnotizar -simultáneamente- a los habitantes de 180 de las 183 naciones que hacen parte de las Naciones Unidas?
Seguramente que sí.
Para que el 17 de julio de 1994 ello ocurra, un pequeño grupo de quijotes debió sembrar -90 años antes, en París- la semilla de la FIFA.
Y crear en 1930 un trofeo, que fuera premio -summa cum laude-, cada cuatro años, al mejor fútbol profesional de la Tierra: La "Copa Mundo".
Ese trofeo en oro puro -protagonista de aventuras que enioquecerìa al guionista de Indiana Jones- desapareció apenas cumplidos sus 53 años de vida, en un episodio tan dramático como su existencia misma.
Nació en Francia. Cambió de dueño en nueve ocasiones. Cuatro veces perteneció a Europa y otras cuatro a Suramérica. La primera ocasión en que cruzó el Atlántico lo hizo en la maleta de Juies Rimet en 1930, para convertir a Uruguay, durante los siguientes cuatro años, en su segundo hogar. Oculto bajo una cama, escapó durante la II Guerra a las redadas de los nazis, y al final de la hecatombe, cambió de nombre. Fue robado en dos ocasiones: una vez en Europa; la otra en Suramérica.
Durante 40 años el trofeo transitó por las manos de importantes jefes de Estado -Campistegui, de Uruguay; Lebrun, de Francia; Mussolini, de Italia; Isabel II de Inglaterra; Gustavo VI de Suecia; Alessandri, de Chile; Joao Goulart, de Brasil; Gustavo Dìaz, de México, y varios etcéteras más-.
Pero fue en las manos de los viotoriosos capitanes que la conquistaron y la alzaron -Nasazzi en 1930 Combi en 1934, Meazza en 1938, Varela en 1950, Walter en 1954, Bellini en 1958, Gilmar en 1962, Moore en 1966 y Carlos Alberto en 1970, donde la Copa brilló más.
En la inaguración del Mundial de Alemania, en julio de 1974, Pelé y el jugador germano Uwe Seeler se encontraron en el centro del Waldstadion de Frankfurt para intercambiar, de manera simbólica, la copa Juies Rimet -ganada para siempre por Brasil- y la nueva Copa Mundo FIFA. Asì se demostró que el espíritu universal de la competencia continuaba inalterable.
La nueva Copa brilló en manos de Beckenbauer en 1974, de Passarella en 1978, de Zotf en 1982, de Maradona en 1986 y de Matthaus en 1990.
En 1994, 24 capitanes llegan a EE.UU. Todos con la convicción de que están enfrentados a la inaplazable oportunidad de alcanzar la inmortalidad, si ganan el derecho a recibir en Chicago la decimoquinta Copa.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.