Domingo, 22 de enero de 2017

| 2005/12/03 00:00

Noemí Sanín

Ninguna mujer ha estado más cerca de la Presidencia y con un caudal de votos superior al de muchos que llegaron al primer cargo público de la Nación.

Todo el mundo la llama Noemí, a secas. No es la doctora Sanín, ni la ex ministra Sanín Posada. Hasta se utiliza la antiprotocolaria fórmula de 'embajadora Noemí'. Este hecho demuestra la cercanía que siente en buena parte de la opinión pública hacia esta mujer, a quien tiene en los primeros lugares de las encuestas de favorabilidad durante más de una década. Ningún otro político sostiene una imagen tan positiva. Y durante tanto tiempo. Noemí Sanín es un fenómeno político: estuvo a punto de ser presidenta de Colombia en 1998. Obtuvo 2.824.735 votos en la primera vuelta, cifra superior a las de varios que llegaron al poder en otras oportunidades. Todos los elementos de juicio aseguran que si hubiera pasado a la segunda, habría triunfado con facilidad. Ninguna otra mujer (y muy pocos hombres) alcanzó una votación semejante. En esa ocasión representaba una imagen fresca en una elección entre dos candidatos con olor a pasado, Andrés Pastrana y Horacio Serpa. Su candidatura fue independiente y decidió renunciar a ser miembro y recibir el apoyo del Partido Conservador, donde había militado toda la vida. Además, traía a cuestas una brillante carrera de muchas 'primeras veces': nunca había habido una ministra de Comunicaciones antes que ella, ni de Relaciones Exteriores; también fue la primera embajadora mujer en Caracas, Londres y Madrid... En ninguna parte ha pasado inadvertida. Su personalidad, arrolladora y energética, utilizada en la vida pública gracias a las prácticas que aprendió en cargos del sector privado, en especial en el sector financiero. Con condiciones de gerente, sintonía con las cámaras y carisma, ha renovado la política. Así, hasta el momento, sólo ha demostrado que con estos elementos es más fácil liderar encuestas que ganar elecciones. Tanto, que después de haber fracasado en la campaña de 2002 contra el actual Presidente, aceptó formar parte de su gobierno en calidad de embajadora en España y fue la primera voz que propuso su reelección. Una salida polémica, que sus contradictores criticaron como oportunista, pero que también es producto de una de sus virtudes innegables: gran olfato para detectar las corrientes de la opinión. En la actualidad, Noemí es la segunda figura en materia de popularidad, después del presidente Álvaro Uribe. Como cualquier político, Noemí Sanín tiene amigos y contradictores. Como ningún otro, sin embargo, tiene muchos más de los primeros que de los segundos. Incluso si su cuarto de hora pasó en 1998, su energía y su visión la mantendrán visible y activa por mucho tiempo. En la política o en el sector privado, porque en ambos se mueve como pez en el agua.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.