Jueves, 19 de enero de 2017

| 2004/05/30 00:00

Noviembre 11 de 1811<br>El pueblo en armas

Con la participación popular la Heroica demostró el duro camino de la revolución. De una fecha histórica de próceres y héroes se pasó a una fecha banal.

La reconquista española de 1815 comenzó po Cartagena, el puerto más preciado por la corona. Tras semanas de sitio la ciudad fue tomada y los patriotas fusilados como escarnio por declarar la Independencia .

Desde tempranas horas del 11 de noviembre de 1811 una muchedumbre se dirigió al lugar de sesiones de la Junta de Gobierno de Cartagena después de asaltar la sala de armas, localizada en la Plaza de la Aduana. La muchedumbre armada y respaldada por el batallón patriota Lanceros de Getsemaní, al frente del cual estaba el fundidor cubano Pedro Romero, en medio de gritos y amenazas terminó apostada frente a la Gobernación a la espera de una decisión.

En estas circunstancias la sesión de la junta avanzó en medio de recriminaciones por parte de los bandos en disputa. La demora llevó de nuevo a la muchedumbre a irrumpir en la sala agraviando de palabra a quienes se oponían a la declaratoria de independencia absoluta de España. Al final, la presión popular obligó a su aprobación, junto con otras de interés público, como el destierro de los implicados en actos contrarrevolucionarios y la convocatoria de una convención constituyente para los primeros días del siguiente año.

Pero fue la declaratoria de independencia absoluta de Cartagena anunciada a la muchedumbre por el comisionado Muñoz la que ocupó la atención del pueblo, especialmente con la publicación del acta y la lectura de un bando, en el que se promulgaba la decisión de separarse para siempre del yugo español, y de "derramar hasta la última gota de sangre antes que faltar a tan sagrado comprometimiento".

Este aspecto proporcionó al 11 de noviembre de 1811 un significado inédito en la historia de Colombia, pero, al mismo tiempo, lo hizo un acontecimiento diferente a la independencia de otras ciudades. No por la simple participación popular, pues esta también se dio en Santa Fe, Cali, Socorro, Mompox y Tunja, sino porque en Cartagena fue el pueblo el actor principal y el que, en últimas, le imprimió el sello radical al acontecimiento de independencia absoluta. Aún más, entre los signatarios de la Constitución del Estado de Cartagena elaborada en 1812 aparecen dirigentes populares como Pedro Romero y Cecilio Rojas. Otro artesano, Pedro Medrano, terminó siendo miembro del Colegio Electoral que reformó la Constitución en 1814, en medio de unas sesiones igual de acaloradas a las de 1811.

Gran puerto

Para ese año, Cartagena tenía 16.361 habitantes, más del 60 por ciento de ellos mestizos, mulatos, pardos, negros libres y zambos, lo que explica el papel activo de estos grupos en la crisis. Era la segunda ciudad del Virreinato del Nuevo Reino de Granada, y el principal puerto del mar Caribe, en tierra firme, lo que la hacía muy atractiva para los negociantes.

La ciudad presentaba un aspecto bullicioso y alegre propio de la vida portuaria. Ese carácter le permitía recibir publicaciones extranjeras como las gacetas publicadas por los perseguidos políticos en la isla de Jamaica y, en particular, el periódico El Español, editado en Londres por José María Blanco White, que publicaba noticias de la guerra en España, de las guerras napoleónicas, los extractos de actas y discursos de las Cortes de Cádiz, los informes sobre América y artículos del propio Blanco. Algunas de esas noticias eran reproducidas en los periódicos y gacetas que aparecieron en Cartagena en medio del ambiente acalorado por los acontecimientos de la Independencia y contribuyeron a la formación de una opinión pública muy politizada.

A partir de ese momento, alrededor del 11 de noviembre de 1811 se construyó todo el imaginario político del pueblo cartagenero. Luego de ese acontecimiento sería frecuente el uso en el vocabulario político de los sectores populares de las palabras independencia, libertad e igualdad. Es posible que con la apropiación de ese lenguaje ellos mismos evitaran una revuelta como la de Haití, donde la Independencia fue un acontecimiento que se caracterizó por una subversión sangrienta del orden social.

Sin embargo, en Cartagena lo que no se pudo evitar fue la capacidad de las élites por apropiarse del significado y sentido histórico de este acontecimiento, para manejarlo y acomodarlo a su imaginario social y político. En efecto, de una fiesta republicana con su simbología y rituales cívicos durante el siglo XIX dio paso en la siguiente centuria a un evento social cuya máxima expresión es el Concurso Nacional de Belleza.

Otra fiesta

La fiesta republicana del 11 de noviembre tenía como labor pedagógica "recordar con júbilo los días gloriosos de nuestra historia". Las celebraciones se iniciaban con un tedeum y continuaban con un desfile que finalizaba con discursos que reconocían el valor de los héroes que dieron su vida por defender la independencia y libertad de la nación granadina. La tarde era amenizada por bandas de músicos conformadas por jóvenes nativos y extranjeros vestidos ricamente y divididos en cuatro cuadrillas en las que iban nueve niñas de ocho a 10. Al final, en un tablado, una de ellas era coronada como la diosa de la libertad.

En la noche, los fuegos artificiales, la iluminación de los balcones, los disparos de cohetes y el desfile por las calles de ciudadanos y jóvenes de ambos sexos con "graciosos disfraces", y al son de variados tonos musicales, completaban la fiesta. Mientras tanto en el salón de la casa municipal se llevaba a cabo el baile de los ciudadanos notables y las autoridades locales y provinciales. Todos estos actos eran repetidos en los tres días siguientes.

En 1933 la fiesta republicana, con sus rituales cívicos y galería de héroes, fue reemplazada por el desfile de 'diosas' emblemáticas de la belleza nacional. El que sería el primer concurso nacional de belleza coincidiría con el cuarto centenario de la fundación de la ciudad y la culminación de las obras del muelle marítimo.

El carácter nacional de la fecha es indiscutible, la ruptura histórica del acontecimiento de ese día de 1811 está fijada en la memoria de los colombianos que continuamente la repiten. Rafael Núñez, el 11 de noviembre de 1887 hizo estrenar en el teatro Variedades de Bogotá el que sería el Himno de Colombia. Un canto que fue hecho para Cartagena, pero nacionalizado mediante la ley 33 del 28 de octubre de 1920.

*Historiador de la Universidad del Atlántico

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.