Lunes, 16 de enero de 2017

| 2004/08/29 00:00

Nuevas tendencias

Con el éxito internacional de algunas figuras colombianas en la música, la moda o la televisión, ha crecido la demanda de estos programas.

El cine y la televisión son carreras cada vez más demandadas en Colombia. En la Universidad Javeriana, los estudiantes pueden aprender en estudios de edición y grabación muy similares a los que se encuentran en la industria hoy.

La internacionalización de la economía y la cultura está produciendo innovaciones sorprendentes en la demanda y por consiguiente, en la oferta de educación superior. Es así como muchos jóvenes ven hoy en la música, que fue considerada una carrera para los apasionados, una opción de desarrollo profesional en diversos campos que van desde la música clásica hasta la industria del entretenimiento. Así mismo, artes como la cocina, que era apenas un hobby, hoy muchos bachilleres la consideran una alternativa para desarrollar su creatividad.

Además, por el desarrollo de la industria exportadora, las universidades nacionales han comenzado a ampliar su oferta en líneas que antes sólo se ofrecían en el exterior como el diseño de modas, o la producción de televisión Y por la creciente necesidad de conectarse con el mundo y de atender problemas globales, más estudiantes están buscando carreras como relaciones o negocios internacionales, o como medio ambiente y ecología.

Es así como por ejemplo música que se estudiaba principalmente en la Universidad Nacional, hoy la ofrecen cerca de 20 instituciones diferentes (sin contar las que forman profesores de música), además de algunas que están en proceso de apertura, como la Universidad del Norte en Barranquilla.

Algunos casos llaman la atención. Por ejemplo, la Universidad El Bosque, cuya oferta se concentró durante mucho tiempo en medicina, odontología y sicología, a partir de 1998 se constituyó en universidad y decidió abrir departamento de humanidades y de artes. Hoy, la facultad de artes ofrece música, artes escénicas y artes plásticas, y cuenta con cerca de 350 estudiantes.

Lo mismo sucede con la Universidad Juan N. Corpas, que tras 33 años de dedicarse exclusivamente a la formación de médicos en Colombia, decidió abrir un programa de música en 2002, el cual empezó a funcionar en enero de 2003 con un porcentaje significativo de estudiantes que venían de la Escuela Superior de Música de Tunja y de la Universidad Antonio Nariño. En ambas instituciones habían estado enseñando un grupo de maestros, liderados por el hoy decano de la facultad de música de la Corpas, el maestro Jorge Zorro. Estos profesores, ante el cierre de la Antonio Nariño en 2001, presentaron su propuesta a la Corpas, y esta coincidió con el interés de este plantel de incursionar en la cultura.

Eafit es, otro ejemplo de una universidad que nació como una escuela enfocada a las áreas de administración, finanzas y economía, posteriormente incorporó ingenierías, derecho y más recientemente humanidades y artes. En 1998 inició su programa de música con el fin de abrirse al mundo, como lo dice su eslogan. Dicho programa cuenta con 120 estudiantes, y ha graduado ya cinco promociones. Además, como los demás programas de esta naturaleza en las universidades, la carrera de música sirve de plataforma para ofrecer cursos a estudiantes de otras disciplinas, apostándole así a una formación más integral.

La bonanza de la música colombiana a escala internacional ha sido un aliado de estas iniciativas. Fenómenos como Shakira, Vives, Juanes, Aterciopelados, Bacilos o Cabas han puesto a volar la imaginación de los jóvenes. Juan Antonio Cuéllar, decano de la facultad de artes de la Javeriana, contó que en las entrevistas para seleccionar a los estudiantes había respuestas tan diversas como las de quienes quieren estudiar música porque son pianistas desde los 6 años, hasta los que dicen que lo que quieren es salir en MTV.

Lo mismo ha sucedido con la moda. Tras años de vivir pendientes de lo que ocurría en el mundo de la moda en París o Italia, Colombia empezó a trabajar en diseños propios, con materiales locales y recuperando tradiciones étnicas con lo que logró hacerse un nombre y abrir un nuevo espacio en el país. Exposiciones como el Bogotá Fashion o Colombia Moda estimulan la creciente oferta nacional de estas carreras.

Actualmente existen cuatro universidades que ofrecen programas profesionales de diseño de modas, y los de formación técnica y tecnológica y ofertas diurnas, nocturnas o en convenios, llegan a casi 50. El crecimiento del sector también se refleja en las demandas que tiene el Sena, en áreas técnicas afines como las de mecánicos y operadores de máquinas de confección, y supervisores de producción de confecciones y de cuero y calzado.

La Corporación Colegiatura Colombiana de Medellín, por ejemplo, ha sido pionera en esta y otras áreas. Su interés es formar en áreas de diseño, artes aplicadas y comunicación, para suplir demandas del mercado que nadie está llenando. Inició como educación no formal, en distintas áreas del diseño, algunas únicas como diseño de espacios, y otras más convencionales como diseño gráfico, y de modas, en 1989. En 2000 fue reconocida como institución universitaria.

En parte la iniciativa surgió de un grupo de diseñadores empíricos pioneros del boom de la moda en el país. Medellín contaba con las condiciones: una industria de confecciones fuerte y con buena técnica de patronaje, costureras, etc. Empezaron a aparecer nombres como Carlos Pinel, Eulalia y Olga Piedrahita, Julio Salleg, Julián Posada y John Miranda, que fueron precursores también de la iniciativa de crear la Colegiatura, pues ellos sabían que se requería una formación específica para esta área.

Esta entidad tiene también el único programa de gastronomía y cocina profesional aprobado por el Icfes. Dura ocho semestres, pero como elemento adicional se ofrece en ciclos propedéuticos, lo que quiere decir que a los cuatro semestres obtienen el título de técnico; a los seis, el de tecnólogo y finalmente, el de profesional en gastronomía y cocina.

Gran parte de la oferta de formación en cocina sigue estando en el nivel informal o de educación continuada. La creciente apertura de restaurantes en las principales ciudades del país hace que sea este un oficio al que cada vez aspiran a dedicarse más jóvenes.

La tendencia creciente probablemente seguirá formalizándose y esta oferta académica crecerá. Los indicadores de las ocupaciones que más solicitan los empresarios al Sena muestran que además del área de la confección están los chefs, camareros y barman, seguidos de cerca por supervisores en producción de alimentos.

Las carreras asociadas con las telecomunicaciones también están en la punta de lanza. Y con la aparición de los canales privados de televisión, la oferta en producción de cine y televisión también ha aumentado. Hace 15 años la gente estudiaba comunicación social y con el oficio, algunos lograban la experticia en televisión. Ahora, la oferta se ha especializado y la carrera se da en pregrado en varias instituciones, como la Nacional, la de Medellín, el Politécnico Grancolombiano, la Javeriana, entre otras. El pequeño crecimiento del cine nacional contribuyó a que nuevas generaciones se entusiasmaran con estas carreras y también el auge que tuvieron algunas telenovelas colombianas en el exterior., como Café, Yo soy Betty, la Fea o Pedro el Escamoso.

Otra carrera que está creciendo es la de ecología, anteriormente muy circunscrita a la biología. Por el impacto del ser humano sobre los ecosistemas y toda la corriente 'verde', la sociedad cada vez incorpora más la dimensión ambiental a su desarrollo. Es una típica área del conocimiento que se nutre de muchas disciplinas para formar profesionales capaces de investigar, interpretar y resolver los problemas ambientales. Sólo existen tres programas en esta área que son los de la Universidad Javeriana en Bogotá, la Universidad de Antioquia en Turbo, con énfasis en zonas costeras, y la Fundación Universitaria de Popayán.

Los programas de relaciones o negocios internacionales están teniendo también gran acogida. La globalización ha hecho que pensar en el mundo se haya vuelto importante en Colombia. Es lógico. Si queremos entrar al mundo global y el mercado internacionalizado, las relaciones internacionales son una pieza clave de este rompecabezas. Universidades como el Externado, la Tadeo Lozano, Los Andes y el Rosario han creado una tradición de esta área en Bogotá. Nuevas ofertas siguen apareciendo en la ciudad, mientras que a escala regional, la Universidad del Norte en Barranquilla está haciendo un esfuerzo importante.

Finalmente, no se puede desconocer que la globalización implica fortalecer la identidad. Sólo si sabe bien quién se es se puede encontrar cómo competir en un mundo que tiende a parecerse.

"Hay que pensar en que la mundialización tiene la otra cara de la localización, dice Óscar Ibarra, rector de la Universidad Pedagógica. Es decir, saber cuáles son los asuntos con los que competimos en el mundo. Y ahí toman fuerza aspectos como los indígenas, afrocolombianos y campesinos en el país, los saberes ancestrales. En la Pedagógica, por ejemplo, tenemos formación de maestros indígenas y afrocolombianos y en la Universidad de Antioquia hay un doctorado muy interesante sobre este aspecto transcultural".

Por eso cada día es más importante para la música nacional reconocer el folclor, los instrumentos y las tradiciones colombianas. También para la televisión o el diseño nacionales, y seguramente para la cocina criolla, partir del patrimonio cultural, con originalidad, sensibilidad, y creatividad. Se pueden hacer innovaciones que recreen la cultura colombiana y la inserten en el mundo. Lo que se ha hecho ya revela el enorme potencial que en este sentido tienen los colombianos. Se trata de responder la pregunta ¿cómo ser ciudadanos del mundo sin perder la identidad?

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