Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2002/04/22 00:00

Nuevo perfil

La participación privada en la prestación de servicios le está cambiando la cara a las empresas del sector.

Nuevo perfil

Desde la expedicion de la Ley 142 de servicios públicos domiciliarios en el año 94 el perfil del sector ha dado un giro de 180 grados. La ley permitió la entrada de inversionistas privados a participar en la prestación de los servicios de acueducto, electricidad y gas.

Se desarrollaron así sociedades de economía mixta como la Triple A de Barranquilla, que ya figura dentro de las 100 empresas más grandes de Colombia. En seis años esta empresa aumentó la cobertura del 78 al 96 por ciento. Pasó de dar pérdidas por 18.000 millones de pesos en 1995 a utilidades de 20.000 millones de pesos en 2001.

En Bogotá, sin embargo, aunque la empresa de acueducto es pública, ha logrado una cobertura del 95 por ciento en el servicio de agua potable y ha conseguido aumentar sus ingresos operacionales en un 27 por ciento. Es la primera vez que la Eaab obtiene utilidades netas por 122.000 millones de pesos, 500 por ciento más que el año inmediatamente anterior.

Emcali no contó con igual suerte pese a que en 2001 facturó 918.000 millones de pesos. Esta compañía, que provee servicios de agua, luz y teléfono, arrojó pérdidas netas por 138.000 millones de pesos el año pasado derivadas, más que de la operación, de la atención de grandes pasivos acumulados con el sector financiero y con proveedores. En su resultado influye, entre otras cosas, el hecho de que debió llevar a su PyG la cuota correspondiente a la amortización del pasivo pensional.

El primer puesto del ranking sectorial lo continúa encabezando Empresas Públicas de Medellín (EPM), con una facturación de 1,89 billones de pesos y unas utilidades netas superiores a los 577.000 millones. Después de Ecopetrol y de Telecom es la empresa del sector público con mayor número de empleados (6.310 en total). EPM ha encontrado en los mercados diferentes al de Antioquia una excelente oportunidad de crecimiento. El año pasado cerró contratos para el suministro de electricidad en Ecuador y en siete departamentos de la Costa Atlántica por un valor de 157 millones de dólares.

Llama la atención el salto en los ingresos operacionales de Gas Natural, que pasó de facturar 190.000 millones en 2000 a 260.000 millones de pesos en 2001. Un incremento que denota la importancia que ha comenzado a cobrar el gas como fuente alternativa de energía en los hogares colombianos.

Las distribuidoras de electricidad, por su parte, tuvieron resultados mixtos. La Empresa de Energía del Pacífico (Epsa) logró duplicar sus utilidades netas. Pero sus similares de la Costa Atlántica (Electrocosta y Electricaribe) arrojaron pérdidas pese a que aumentaron significativamente sus ingresos. La rentabilidad de las empresas de este sector se ha visto afectada por las conexiones ilegales a la red eléctrica, la cartera con clientes que muchas veces son entidades públicas y por la desactualización de las fórmulas que se utilizan para calcular las tarifas. Ultimamente se han dado pasos para solucionar estos problemas que, de concretarse, seguramente redundarán en mejores resultados para estas empresas en 2002.

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