Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2005/12/03 00:00

Ofelia Uribe

Luchadora infatigable por la igualdad de los derechos de hombres y mujeres. Creó la revista 'Agitación Femenina', publicación beligerante en pro del sufragio de la mujer.

Proveniente de una familia de raigambre liberal y siendo la mayor y única mujer entre cinco hermanos, Ofelia Uribe Durán de Acosta, una santandereana que nació con el siglo, era amante de la lectura y fumadora inveterada. Una incansable batalladora por la igualdad de los derechos políticos, económicos y sociales para las mujeres. Hacia 1926, y tras haberse recibido como normalista -una de las pocas profesiones permitidas para las mujeres en estos años-, conoció al que sería el compañero de toda su vida, Guillermo Acosta, un abogado liberal que le abrió las puertas al mundo de las leyes, herramienta que le sería de gran ayuda en la lucha que emprendió durante esta época, cuando en Colombia se empezó a gestar el movimiento feminista que tomaría forma en las décadas de los 60 y los 70. En los diferentes congresos y organizaciones femeninas que existieron durante los años 30 y 40, Ofelia participó planteando reformas que apuntaban a la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. En 1932 consiguió la aprobación de la reforma al Régimen de Capitulaciones matrimoniales, que le daba libertad a la mujer para manejar sus bienes cuando contraía matrimonio. Un año después, en compañía de Clotilde García de Ucrós, gran amiga, logró que se expidiera el Decreto 1972, que abrió las puertas de la universidad al llamado 'sexo débil'. No obstante, en Ofelia bullía un espíritu mucho más trasgresor y rebelde, creía firmemente que la igualdad de género sólo se conseguiría cuando la mujer obtuviera los plenos derechos políticos, es decir, el derecho al sufragio. Para este fin, y con la férrea convicción en que la unión entre las mujeres les daría el lugar que naturalmente les correspondía en la sociedad, fundó la revista Agitación Femenina, una publicación beligerante, hecha por mujeres y encaminada a la consecución del voto femenino. Tras dos años de verdadera agitación, de burlas y ataques frontales desde varios diarios, entre los que se contaba El Tiempo, la revista tuvo que cerrar, pero Ofelia no se rindió. Con un grupo de mujeres continuó batallando hasta cuando en 1954 lograron su objetivo, y aunque sólo pudieron ejercerlo hasta 1957, cuando cayó el gobierno de Rojas, la posibilidad del voto era un hecho. Este fue el motor de la vida de Ofelia. La convicción en la igualdad entre hombres y mujeres la llevó a pelear sin tregua en una época en que la mujer era un ser invisible dentro de la sociedad. Sus ideas quedaron consignadas en su libro Una voz insurgente, que escribió en 1963 con la intención de dejar algún rastro del proceso vivido, idea que la obsesionó a lo largo de su vida. Sumamente familiar, "algo así como la mama grande de los libros de García Márquez", y de una ternura que contrastaba con su temperamento rebelde, esta mujer, quien murió a los 88 años de edad, dio el primer paso hacia la transformación de una sociedad que hasta entonces no había dado cabida a la mujer. *Historiadora de la Universidad Nacional.

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