Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2006/04/01 00:00

Opción Colombia

Muchos colombianos toman la decisión de hacer sus posgrados en el país, pese a saber que no son tan bien valorados como se pudiera esperar.

Algunos estudiantes colombianos creen que las empresas deben empezar a valorar a la academia colombiana

Martha Cecilia Cañón contempló la posibilidad de hacer su maestría en derecho en el exterior, pero se puso a pensar que si quería ejercer y aplicar acá, tenía que estudiarlo sobre la base del sistema legal colombiano. "El problema de hacerlo afuera, en mi caso, era que seguramente iba a llegar al país con información basada en otros sistemas y, por tanto, poco aplicables", pensó ella en su momento. Decidió hacer la maestría en derecho administrativo que ofrecía la Universidad del Rosario.

Y, como ella, son muchos los que prefieren hacer su estudio en Colombia, así en algunos se mantenga el temor de que las empresas valoran poco a quien lo hizo acá y bastante a quien lo hace en otro país. Son muchos los que prefieren apostar por estudiar en Colombia y superar el prejuicio de que los posgrados de afuera son mejores. Eso piensa, por ejemplo, Andrés Grisales, estudiante de la Universidad Autónoma de Occidente, que está pensando hacer su maestría en el país, cuando afirma que "eso de que haya que estudiar afuera tiene que ver más con que la gente quiera tener la experiencia de vivir en otro país, pero, en términos de estudio no da de verdad ninguna ventaja". Como afirma Cañón: "Se trata de una buena experiencia que si se sabe explotar, es indudable que posiciona".

Es lo mismo que piensa María Eugenia Correa, la única mujer en Colombia graduada como doctora en derecho en la Universidad Externado, sin ser abogada porque su posgrado era interdisciplinario. Para ella es una de las mejores experiencias de su vida porque "el hecho de poder estudiar un doctorado en Colombia facilita mucho las cosas cuando, como en mi caso, ya tenía responsabilidades familiares y laborales que no podía dejar de lado con un viaje al exterior".

Sin embargo, pese a que son muchos los que adelantan sus estudios en el país, el pensamiento generalizado indica que los estudios de posgrados realizados en Colombia no son bien valorados por las empresas. Para Cañón, "el problema del sistema laboral colombiano es que en términos económicos no siente uno que la inversión se haya devuelto".

Correa, por su parte, no entiende la razón de ser de esto porque se trata de una preparación similar que "implica las mismas cosas, uno tiene que estudiar tanto, que debe alejarse de su vida social, de su familia y amigos y además la exigencia, los resultados, y sobre todo los gastos, son los mismos y, en gran cantidad de casos, mayores".

Por eso, muchos como Margarita Solano, que está pensando en la posibilidad de hacer sus estudios de maestría en Colombia, piensan que "mientras las empresas no aprendan a valorar la calidad académica del país, nuestra Academia no se va a potenciar y la educación se va a estancar. Y añade que piensa hacerlos en el país porque si no empezamos a valorar el excelente nivel de estudios de nuestras universidades nosotros los estudiantes, mucho menos lo van a hacer las empresas".

Así las cosas, se hace necesario que, para que la academia en Colombia mejore sus niveles de calidad, haya un compromiso que involucre a los sectores público y privado y, en general, a la sociedad colombiana y, lo más importante, a quienes asumen el reto de mejorar su nivel profesional.

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