Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1997/08/25 00:00

ORGASMOS DIVINOS

El sexo en la Nueva Era no es sólo una experiencia fisica. Es la mejor manera de comunicarse con el espíritu.

ORGASMOS DIVINOS


SEGUN ALEXANDER LOwen, uno de los creadores del análisis bioenergético, el 95 por ciento de su pacientes nunca había tenido un orgasmo. Y lo que es peor, ni siquiera se habían dado cuenta de ello. Es decir, las eyaculaciones de los hombres y los brevísimos temblores de placer de las mujeres apenas si alcanzaban a clasificar como una especie de estornudo genital que ni de lejos tocaba el inmenso y profundo mundo de la verdadera sexualidad. Estas mismas cifras las repite el filósofo indio Osho, quien asegura que "millones de mujeres han vivido y han muerto sin saber que tienen la capacidad del orgasmo".
Estos dos expertos no se están refiriendo a hombres sin capacidad de erección o a mujeres frísjidas. Más bien hablan en general de los hombres y las mujeres de la cultura occiental que, con un reloj devorándo el tiempo y con el celular encendido, van por el mundo encontrándose y desencontrándose antes de ir a la oficina y a pesar de ello creen tener vidas sexuales normales.
Los orientales, en cambio, aspiran a alcanzar un nivel menos mezquino. Para nada les satisfacen el pico de excitación, la expulsión del semen o los breves espasmos localizados a que los occidentales han limitado su sexualidad. Lo que aspiran encontrar al final de sus encuentros orgásmicos es nada menos que a Dios.
Aunque ni Lowen ni Osho son las voces oficiales de la Nueva Era, sus reflexiones forman parte de las que acompañan este final del milenio, en el que muchos seres humanos buscan un nuevo encuentro con la espiritualidad. Y por estar esta corriente tan impregnada de las teorías orientales, la Nueva Era retoma la antigua ecuación elaborada por culturas como la india, la china y la japonesa: 'Sexo igual a Dios'.
Esta teoría sin duda le suena a blasfemia con mayúsculas a la tradición judeo-cristiana, que considera que el espíritu siempre está en pelea con la carne y que por el sexo la raza humana perdió su oportunidad de entrar al paraíso terrenal. Y, de otro lado, también polemiza con las profanas y vanguardistas teorías sexológicas de moda, basadas en un afán por el orgasmo físico, perseguido insaciablemente como botín de caza, y en una reducción del sexo a una simple terapia gimnástica descargadora de energia.
Uno de los seguidores de la Nueva Era, el médico y filósofo Deepak Chopra, piensa que: "El sexo en sí mismo es espiritual y por lo tanto Dios está en cada orgasmo ". O al menos debería estarlo para que valiera la pena y no fuera un simple y poco emocionante desgaste de energía. Los occidentales, sin embargo, desconocen al sexo como una profunda experiencia mística que lleva al hombre a hermanarse con el cosmos.
Osho elabora la definición exacta de este rito de comunión: "Hay dos tipos de orgasmo. En uno alcanzas un pico de excitación y no puedes ir más adelante. Pero el orgasmo tántrico es el orgasmo del valle. En el principio son iguales pero alfinal son completamente diferentes. El orgasmo ordinario parece una locura. El tántrico es una meditación relajada y profunda. El primero, por estar localizado en el centro sexual, se puede controlar. El segundo, cuando se expande por todo el cuerpo, es incontrolable aunque te estremezcas y grites... Entonces tomarás conciencia de que te has vuelto uno con alguien. Y este sentimiento de unidad no sólo lo sentirás con tu pareja sino con el universo entero. En ese momento habrás llegado al gran orgasmo ".
Sin duda declaraciones de este tipo no han sido muy bien entendidas por un Occidente ansioso de sexualidad rápida, barata, fácil y disponible al mejor postor. Y para muchos el orgasmo tántrico se convirtió en un mito sexual tan apetecible como una de esas bombas afrodisíacas que se venden en todas las esquinas de La Haya. Pero en el fondo de lo que habla esta doctrina es de la capacidad de la energía sexual para transformarse y reciclarse en otras formas más elevadas e interesantes.
Según el bioenergético Santiago Rojas, considerado por muchos como la cabeza más visible de la Nueva Era en Colombia: "El yoga tántrico ha sido malentendido. En el tantra la energía se transforma y se utiliza la energia del deseo para otros actos. Pero Occidente se quedó con la palabra y el mito y los vació de su verdad ero sentido ".
La opinión de Rojas es que "la sexual es una importante energia creadora que nosotros hemos reducido a lo básico genital pero que debería expresarse en todos los niveles. Debe utilizarse en el conocimiento, la creatividad, el pensamiento, en lugar de dejarse utilizar por ella". Chopra es de la misma opinión y asegura que "la gran energía creativa del universo es el sexo, el eterno inspirador de los Hitler y Picassos del mundo".
Sin duda esta visión del sexo como un proceso místico que le devuelve al hombre la unión original con el Todo contrasta con lo que el mundo actual ofrece en sus tiendas y supermercados como posibilidades de la sexualidad. Habrá que ver si los hombres y las mujeres de esta sociedad consumista y ansiosa, que se devora todo a mil y nunca pone el pie en el freno, alguna vez podrán dominar el lento y difícil arte de hacer el amor con Dios.

FLORES SEXUALES
LA BIOENERGETICA considera que lo sexual es uno de los aspectos más importantes del ser humano. Según el médico bioenergético Santiago Rojas: "Diversos trastornos sexuales pueden armonizarse gracias a los campos magnéticos de las flores. Muchas personas tienen relaciones muy conflictivas con la asunción de su sexualidad que terminan por somatizarse. Es el caso de la aparición de miomas, tumores en la próstata. y dolores menstruales entre otras dolencias". Así se tratan con las esencias florales:

La albahaca: es la reina de las flores en este campo, su cualidad principal es la integración de la sexualidad. Favorece la armonía sexual interior y su expresión en la pareja. Al utilizar esta esencia la persona puede retirar bloqueos referentes a la sexualidad a nivel de pensamiento o de la acción. Trabaja sobre la perversión y separa violencia y perversión para dejar pasar el amor. Es la esencia que sirve para retirar el aspecto pecaminoso y permite un sano reconocimiento de la sexualidad.

El pino: sirve para disolver los sentimientos de culpa de personas que creen haber manejado mal en el pasado su energía sexual

El membrillo: se le receta a adolescentes y personas que tengan miedos profundos relacionados con su iniciación sexual.

El cartucho y el nispero: Fortalecen la identidad sexual en personas que tengan ambivalencias frente a esta.

La achicoria: sirve para armonizar a las mujeres que manipulan con su energía sexual a sus compañeros y que por lo general tienen en el fondo una gran insatisfacción sexual.

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