Sábado, 21 de enero de 2017

| 1986/11/17 00:00

¿PANACEA O VENENO?

El anuncio hecho por el ministro de Salud de fluorizar la sal despierta nuevamente la polémica sobre los peligros del flúor.

¿PANACEA O VENENO?

"Con flúor activo..." es uno de los slogans que se escuchan en comerciales de televisión anunciando cremas dentales. Pero la verdad es que nadie sabe el significado de tan mágica palabra. Y sería útil que se supiera, por que el flúor, consumido en exceso, produce intoxicaciones lamentables. Y cuando es escaso, los resultados también son irreversibles, ya que dicho componente resulta ser indispensable en la dieta de las personas, porque no sólo ayuda a evitar uno de los males más comunes en la raza humana: la caries, sino que juega un importante papel en el proceso de calcificación de los huesos.
Por su enorme importancia para el desarrollo del ser humano, en muchos países del mundo el flúor forma parte de los alimentos de consumo diario. Pero la gran diferencia con el resto de los países, es que en Colombia se va a "fluorizar" la sal, según anuncio reciente del ministro de Salud, César Esmeral Barrios. Y estando caliente todavía esta propuesta, varios científicos colombianos saltaron al ruedo para afirmar que la fluorización de la sal sería una medida de consecuencias altamente peligrosas. ¿Quién tenía la razón?
Paralelamente con esta pregunta valdría la pena preguntarse cuáles fueron las causas por las que no se pudo empezar el plan del flúor en la sal, decretado desde el 21 de agosto de 1984, por medio de la resolución número 2024, y por qué dos años más tarde se pretende montar un plan de salud bajo los mismos parámetros.

AGUA IMPOTABLE
El ortopediatra Fernando Galindo, consultado por SEMANA, afirmó que no se puede negar que más que bueno, el plan de fluorización es necesario, porque día a día aumenta la caries en los colombianos. Pero dijo que lo que no se puede aceptar es el método que se va a utilizar en Colombia.
A su vez, el Instituto Nacional de Salud afirmó a SEMANA que si se hiciera la mezcla en el agua, como ocurre en todos los países del mundo, el balance sería óptimo. Pero en Colombia llega más agua impotable que potable a los hogares y es imposible pretender que por medio de ésta se consuma el flúor. Y aquí parece estar el meollo de la controversia. Porque según el doctor Galindo, "no existe evidencia científicamente comprobada de la equivalencia en la reducción de la caries dental entre el flúor en la sal (proyecto experimental) y el flúor en el agua potable (medida comprobada y aceptada internacionalmente)". Y pregunta Galindo: "¿No será entonces, un experimento de consecuencias impredecibles, adelantar un programa de salud pública con un producto comercial, como es la sal, que una vez liberado de la fábrica, puede ser sometido a los fenómenos especuladores de acaparamiento y redistribución hacia lugares donde hay aguas altamente ricas en flúor iónico, como Luruaco en Atlántico, Garzón en Huila, y Puracé, donde su uso resultará en intoxicación masiva por sobredosis?".
A pesar de las miles investigaciones que se han hecho a nivel mundial sobre el flúor, todavía no se ha logrado llegar a concluir si realmente una dosis de este componente en la sal resultaria beneficiosa para la gente o no. Investigaciones que se han adelantado en la Universidad Nacional como lo afirmó una científica de ese centro universitario, la doctora Elsi Vera, demuestran que en Colombia sería una irresponsabilidad por parte del gobierno desarrollar el proyecto de fluorizar la sal, pues "el agua y la leche ya contienen flúor. Sería una locura introducirlo además en la sal, ya que los resultados de algunas investigaciones son dramáticos: revelan toxicidad por el uso indiscriminado de este producto. Si se fluoriza la sal, la dosis que puede recibir cada organismo es incontrolable".
Y aunque parezca increíble, la generación que resulta más perjudicada es la que todavía no ha nacido, la que hasta ahora se está gestando, como afirma el doctor Galindo, "pues estos niños reciben de la madre dosis de flúor y más tarde, en el periodo del crecimiento, reciben por medio de los alimentos otro tanto, razón por la cual, este exceso de flúor hará que los dientes de dicha generación probablemente sean un desastre".

OJO A LA DOSIS...
En todo caso, algo habrá que hacer al respecto. Porque en Colombia, a diferencia de otros países, los resultados de estudios e investigaciones demuestran que en lugar de haber disminuido la caries, ha habido un incremento:en 1969, el 91.1% de la población, sufría de caries; once años más tarde, para 1980, el porcentaje de colombianos con caries era del 96.7%, lo que indica que la falta de continuidad en los programas de salud son evidentes. "Si el gobierno hubiera tenido disciplina en el plan de fluorizar el agua como lo hizo en alguna época, con seguridad no habria tantos colombianos con problemas dentales".










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