Sábado, 21 de enero de 2017

| 2001/10/22 00:00

Para el mismo lado

Gobernantes locales y empresarios privados trabajan en llave para sacar adelante una ambiciosa estrategia de desarrollo regional.

Para el mismo lado

Hace dos años nadie sabía cuál era la solución, pero todo el mundo estaba de acuerdo en que había que hacer algo. La crisis que sacudió al país había golpeado con especial fuerza al Valle del Cauca. No sólo era la economía la que se desplomaba, También las administraciones públicas locales entraban en bancarrota, se erosionaba la credibilidad en los dirigentes regionales y la inseguridad se disparaba más que en otras partes del país.

De ese consenso sobre la necesidad de hacer algo salió una idea. Un grupo de empresarios vallunos invitó a la firma consultora McKinsey para que, así como asesora compañías en problemas, hiciera lo mismo pero a nivel de región. De esta idea salió una iniciativa que ha ido cogiendo fuerza y se está convirtiendo en el catalizador que necesitaba el Valle para sacudirse de sus problemas y proyectarse hacia el futuro.

Lo primero que hicieron los consultores del proyecto fue hacer un diagnóstico. No querían demorarse mucho en esta etapa, porque existía la urgencia de pasar pronto a la acción. Pero de todas maneras era muy importante tener claridad sobre por qué se había llegado a una situación tan difícil en el departamento. El equipo de consultores llegó básicamente a dos conclusiones.

La primera era que las empresas de la región no se habían adaptado al cambio de modelo económico que implicó la apertura. La base productiva de la región siempre estuvo volcada a atender el mercado interno. Así, la globalización y la competencia externa pusieron a las empresas del Valle en una situación de debilidad.Fue algo que en un principio no se notó, pues lo ocultó el boom del consumo y la construcción que hubo en el país a principios de los 90 impulsado por la gran afluencia de capitales lícitos e ilícitos. Pero cuando se acabó la burbuja quedó al descubierto un aparato productivo fuera de base, orientado hacia los mercados que no eran y lejos de estar enfocado en sus verdaderas ventajas competitivas.

Sin embargo la principal conclusión del diagnóstico iba más allá del campo puramente económico. “Había una falta absoluta de alineación de todos los estamentos y falta de claridad sobre a dónde dirigir los esfuerzos”, afirma Mauricio Camargo, socio de la consultora McKinsey. Existía además una profunda desconfianza entre los sectores público y privado, que se agravó con el desprestigio en que cayó la clase política con el proceso 8.000. Más allá de esto, lo que faltaba era un norte común para las empresas, las instituciones sin ánimo de lucro y las entidades públicas de la región, que estaban trabajando en forma descoordinada y dispersa.

Vision compartida

Ante esta situación el paso siguiente del proyecto fue aplicar, a nivel regional, una herramienta de planeación estratégica que es común en el mundo empresarial. El objetivo no era otro que replicar la experiencia de ciudades estadounidenses como Houston o Cleveland, que gracias al esfuerzo mancomunado de empresarios y gobiernos locales, con la orientación de la consultora, lograron darle un vuelco a su base productiva y mejorar dramáticamente la calidad de vida. O el ejemplo más cercano de Puebla, en México, que pasó en pocos años de tener un desempleo del 35 por ciento en un ambiente de desolación, a tener una desocupación de tan sólo 3 por ciento, en medio de una avalancha de inversión extranjera.

Concretamente, lo que se hizo fue definir con claridad una visión de largo plazo para el Valle, coherente con unos objetivos concretos y unas ventajas competitivas identificadas. Este norte para la región se hizo de la forma más participativa posible. Para el efecto a principios del año pasado se organizó una serie de talleres, en los que participaron más de 300 personas entre académicos, presidentes de empresas, alcaldes, trabajadores sociales, buscando así generar consenso de los diferentes sectores sobre cuáles deben ser las prioridades.

El siguiente paso fue crear la fundación Planeta Valle. Con una estructura administrativa muy ligera, ésta recibió el mandato de articular las iniciativas públicas y privadas, sin importar quién las originara, con tal de que fueran consistentes con la misión y objetivos de la región. Como coordinador de la iniciativa fue nombrado Manuel José Carvajal, quien venía de trabajar en la universidad Icesi.

Una de las primeras actividades que se llevó a cabo fue ir a conocer la experiencia de Puebla. En noviembre pasado un grupo compuesto por varios de los alcaldes recién electos, el gobernador, presidentes de empresas privadas y representantes de gremios se desplazó una semana a México en compañía de los consultores de McKinsey para conocer de primera mano cómo había sido la asombrosa transformación de esta ciudad.

En los meses siguientes empezó a trabajar el equipo de Planeta en forma práctica y descentralizada, aplicando la gerencia por proyectos. Cada frente de trabajo tiene un responsable, un presupuesto y una forma de financiarse diferente. Debe, eso sí, rendir cuentas ante el consejo directivo de Planeta, en el que tienen asiento el gobernador, los alcaldes de Cali y Palmira, y siete representantes de los sectores privado y académico.

Hasta ahora los mayores avances se han dado en las áreas de educación y seguridad, en las que se han diseñado sendos planes estratégicos, acompañados de instrumentos de medición y seguimiento de resultados. También se ha adelantado la estructuración de proyectos productivos de gran impacto para la región –como el cultivo de variedades mejoradas de la uva– y se ha creado una alianza para promover la zona económica especial de Buenaventura.

Pero quizá lo más notorio es que haya ejecutivos privados y funcionarios públicos trabajando en temas comunes. “Con Planeta hicimos una nueva serie de talleres este año con amplia participación de los sectores académico, privado y público, para analizar temas estratégicos para el departamento. De ahí extractamos puntos importantes para el Plan de Desarrollo, que en el fondo lo que busca es volver al Valle una plataforma exportadora”, afirma el gobernador Germán Villegas.

El trabajo apenas comienza. Los logros todavía son incipientes. Pero, como dice Manuel José Carvajal, “si uno mira procesos de transformación como el de Houston, Puebla, o la misma Bogotá, encuentra que pasan mínimo cinco años entre el inicio del proceso hasta que los resultados son claros y contundentes”. En todo caso ya hay una masa crítica de personas influyentes de los sectores público, privado y académico jalándole a la iniciativa, y si ésta sigue como va, otra será la cara del Valle a la vuelta de unos años.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.