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| 2/11/1985 12:00:00 AM

PARA MORDERTE MEJOR

Recientemente, la revista Discover publicó un artículo sobre los adelantos en materia de implantes, una solución aún con muchas reservas científicas.

Manzanas acarameladas, mazorcas asadas, caramelos melcochudos... Para los millones de usuarios de dientes falsos en todo el mundo, esas delicias del paladar les son vedadas. No son sólo difíciles de comer, sino que cada mordizco constituye un riesgo: una mala mordida podría aflojar o incluso romper las piezas de ingeniería introducidas en su boca. Inclusive una sola semilla podría ser instrumento de tortura, cuando se queda atascada bajo un puente dental. Pero los dientes falsos poseen otros inconvenientes: aflojar la dentadura natural que le queda a la persona, causar úlceras en la boca, producir un desplazamiento de la mandíbula, dificultar el habla y en general, causarle problemas al usuario.
Ahora muchos dentistas y algunos cirujanos de la boca están promoviendo técnicas promisorias, aunque aun controvertibles, para evitar la mayoría de estos problemas. Utilizan implantes dentales que consisten en accesorios manufacturados por el hombre, que se fijan quirúrgicamente a la mandíbula como sustitutos de las raíces naturales de los dientes. Los implantes sirven como anclas para los dientes artificiales, bien sea uno solo o la dentadura completa. Más de 25 mil implantes están haciéndose anualmente sólo en los Estados Unidos. Pero poseen una obvia desventaja: cuestan mucho más que las dentaduras postizas convencionales. Tanta como 2 mil dólares más por un implante de tres o cuatro dientes, y cerca de 12 mil más por una dentadura completa (un juego completo de dientes falsos comunes incluyendo el puente de arriba y el de abajo, cuesta normalmente menos de mil dólares).
Aun después de más de 30 años de uso, los implantes continúan siendo objeto de candentes debates profesionales. Desde 1974, la Asociación Dental Americana ha sostenido que los implantes no deben realizarse rutinariamente, declarando que su superioridad sobre los métodos convencionales no ha sido probada todavia. Otras críticas citan complicaciones como el deterioro de la mandibula por la continua compresión del hueso, lo mismo que infecciones. "La gente que tiene implante vive de antibióticos", afirma un dentista neoyorkino. "Los implantólogos deben comenzar a experimentar con micos o bien renunciar del todo a esos tratamientos".
Las críticas también dicen que los reportes realizados hasta ahora han sido excesivamente optimistas y basados sobre escasa documentación clínica. Recientemente, sin embargo, se ha venido acumulando evidencia positiva alrededor de los implantes y, por consiguiente, ha crecido la presión de pacientes potenciales. Uno de los resultados ha sido el de que la cirugía esté siendo realizada por dentistas con entrenamiento inadecuado o sobre pacientes inapropiados. Los implantes no son para todo el mundo.
Se debe poseer un hueso adecuado para servir de soporte o el implante no dará resultado. Y cuando fracasa es un absoluto desastre. En muchos casos, el paciente debe recurrir a cirugía plástica. Los especialistas están de acuerdo en que aún hay mucho que aprender al respecto, pero se muestran optimistas. Entre otras cosas, dicen, porque se producen cambios milagrosos en la actitud de los pacientes con respecto a si mismos, en su confianza y autoestima,lo mismo que en su habilidad para realizar funciones simples como comer y masticar. Quienes realizan implantes aseguran que resultados tan satisfactorios requieren entre cinco y diez visitas al consultorio del dentista, dependiendo del paciente y de la clase de implante utilizado. Predominan tres métodos. El llamado implante de cuchillas que puede albergar entre 3 y 6 dientes, y que se inserta en una hendidura realizada sobre la mandibula. Otro método requiere taladrar el hueso, en lugar de incisiones en el mismo, y luego fijar dientes con tornillos de titanio a los huecos. Pero existe un último método para aquellos que han perdido gran parte de la mandíbula por edad o por enfermedad. Consiste en una estructura de metal con soportes para los dientes artificiales. El dentista incrusta la estructura en la superficie del hueso restante, de manera que la encía crezca a su alrededor. Los especialistas aseguran que estas operaciones no son más arriesgadas ni más dolorosas que cualquier otro tipo de cirugía dental.
El procedimiento para los implantes de cuchillas, el más común de los tres métodos, parece confirmar esta aseveración. Pocos días antes de la operación, al paciente se le da un antibiótico. Luego de utilizar anestesia local, el dentista realiza una incisión en la encía y luego otra en la mandibula con un taladro. En ella introduce el implante sobre el que posteriormente crecerá tejido que ayudará a anclar el implante al hueso. El trabajo dura entre 30 minutos y una hora. Se dice que los pacientes se sienten tan bien, que muchos han recordado que se han comido un pedazo de carne esa misma noche. En una semana o dos, el dentista fija con cemento los dientes artificiales a las grapas del implante. Luego de esto, todo lo que el paciente debe hacer es cepillarse religiosamente para mantener las encías en buena condición, y visitar al dentista por lo menos dos veces al año para una revisión.
Como en cualquier otro procedimiento quirúrgico, pueden presentarse complicaciones. Después de todo, el hueso es tejido vivo sujeto a infecciones y deterioro, de manera que cualquier implante es más arriesgado que la dentadura que simplemente crece en las encías. Si la incisión no es hecha cuidadosamente, la mandíbula puede romperse. Si el implante es injertado demasiado cerca al nervio, puede ocasionar dolor. Si no es ubicado correctamente, puede dañar los dientes saludables. En algunas oportunidades las encías se encogen hasta el punto de que la estructura metálica del implante queda expuesta. Pero si los implantes son calocados adecuadamente, tales complicaciones son poco frecuentes.
Generalmente, los implantes son más seguros y estables que las dentaduras removibles. La mayoría de los usuarios pueden comer sin darse cuenta siquiera de que los tienen. ¿Cuánto duran los implantes? Los implantólogos son cuidadosos al señalar que eso depende de los habitos dentales personales y de la condición de la mandíbula. Un reporte de los Institutos Nacionales de Salud de 1978, fue más preciso, Pero cauteloso: éxito, señalaba, "significa que el implante dental debe proveer servicio funcional durante cinco años" Sin embargo, muchos implantes han resultado exitosos durante 12 o 15 años e incluso ha habido casos de implantes en la mandíbula inferior que han durado más de 20 años.
Los implantólogos esperan que los resultados incrementen a medida que se desarrolle el procedimiento y se expanda el tratamiento. Con nuevas técnicas, aquellos que no han sido candidatos para implantes, podrían ser ahora pacientes adecuados. Algunos dentistas están utilizando Rayos X tridimensionales para examinar mejor el tejido del hueso, (del que poca información pueden arrojar los Rayos-X convencionales), y han podido determinar que muchas personas que en el pasado habían sido rechazadas, poseen suficiente soporte óseo para que la operación sea factible.
No obstante los reportes sobre los efectos benéficos de los implantes en el habla, la apariencia y la habilidad de comer, los pacientes potenciales deben recordar, que luego de varios años de experimentación, los dentistas no aceptan universalmente los implantes. Pero si todo va bien, desde luego, la recompensa para el paciente habrá justificado el riesgo. Una nueva y firme mordida en la boca habrá valido más que la mordida de la cuenta en el bolsillo de los pacientes.

TECNICAS DE IMPLANTE

IMPLAMTE DE TORNILLOS
Para este método, tornillos de titanio se insertan en agujeros taladrados en la mandíbula. Los dientes se colocan posteriormente sobre la cabeza de los tornillos.

IMOLANTE DE CUCHILLAS
Una cuchilla de metal, que puede servir como soporte de entre tres y seis piezas dentales, se incrusta entre la mandíbula. Luego los dientes se pegan con cemento sobre los soportes que están sostenidos por la cuchilla.

IMPLANTE DE GANCHO
Una estructura de metal que se acomoda bajo la encía engancha la mandíbula cuando el hueso se ha deteriorado de tal manera que no es lo suficientemente fuerte como para soportar ser taladrado.

LA OPINION DE UN EXPERTO
Ante la evidencia de que en Colombia la práctica de los implantes se está extendiendo indiscriminadamente, SEMANA consultó al odontólogo Fernando Galindo, presidente de la Academia Latinoamericana de Odontología Pediátrica y miembro de la Asociación Internacional de Investigación Odontológica y de la Sociedad Colombiana de Restauración Oral, sobre el estado actual de los implantes en el país y los riesgos implicados en este tipo de procedimientos.
SEMANA: ¿Cuál es el estado de los implantes en Colombia?
FERNANDO GALINDO: La práctica de los implantes dentales ha penetrado en el medio odontológico colombiano con exagerada facilidad, sin tener en cuenta que estas técnicas no son todavía de aceptación clínica en el mundo entero puesto que no han agotado todavía todos los canales investigativos necesarios. Colombia se convirtió en una especie de centro de lanzamiento de las promociones comerciales de las casas fabricantes de estos aditamentos, a través de presentaciones de algunos odontólogos americanos comprometidos en estas técnicas y posiblemente con algunos intereses igualmente en relación con las casas productoras de estos elementos. Llegó primero la promoción comercial, cuando todavía no existía la suficiente información científica que diera soporte a la técnica de la implantología.
S.: ¿Qué evidencia investigativa científica existe para no aceptar que los implantes puedan ser utilizados en forma indiscriminada, desde el punto de vista clínico?
F.G.: En una publicación reciente denominada "Biocompatibilidad de los materiales dentales", publicada en 1984 por Smith y William, se señala, en relación con los implantes de tipo metálico, el riesgo de que estos elementos se conviertan en agentes carcinogénicos en el organismo humano. Ha sido posible identificar que la diserninación de iones metálicos provenientes, por ejemplo, de aleaciones que contengan cobalto o cromo y titanio, tanto como níquel, pueden resultar en formación de tumores con un período de inducción entre 12 a 35 años en seres humanos y ha sido posible igualmente encontrar efectos similares en animales de experimentación. Por consiguiente, hoy es muy consciente la comunidad científica de tratar de disminuir el contacto directo de agentes metálicos, especialmente cuando se trata de sustancias de un gran volumen de superficie que impliquen, por ejemplo, más de un centímetro cuadrado por área. Esto puede resultar en la elaboración de una cápsula de tejido fibroso que, a su vez, puede convertirse posteriormente -en lo que se ha llamado el efecto de Oppenheimer-, en productores de una formación noplásica o tumoral. Por otra parte, otras investigaciones también relativamente recientes, algunas de ellas publicadas en 1984 en el "Journal de Odontología Restauradora", se demuestra la presencia de una flora microbiana enormemente agresiva localizada alrededor de las zonas donde habían colocado implantes metálicos en la boca, flora que era similar a la encontrada en enfermedad periodontal avanzada. En otras palabras, esto significa que los implantes están creando una condición de enfermedad alrededor de las zonas en donde han sido colocados. Igualmente, en el estudio clínico tal vez más largo que se haya hecho sobre pacientes sometidos a implantes orales, reportado en el Journal de periodoncia de 1984, fue posible detectar que más del 50% de los pacientes analizados perdieron los implantes en un período relativamente rápido, demostrándose que no hubo un éxito completo en la técnica de la implantología por lo menos en cuanto a implantes metálicos se refiere. Desde el punto de vista clínico, no puede ser aceptable una técnica que no ofrezca por lo menos un 90% de garantía de éxito para el manejo del paciente.
S.: ¿Cuál cree que es el futuro de los implantes¿ ¿Es una técnica que podrá llegar a manejarse adecuadamente en el futuro?
F.G.: Hay enorme interés en buscar, por todos los medios, la conservación de las estructuras anatómicas normales de la cavidad oral del ser humano y en este sentido se ha venido dirigiendo toda la investigación de la odontología, especialmente en la segunda mitad del siglo XX. Pienso que quienes han avanzado más en este campo investigativo con muy buenas posibilidades hacia el futuro son los japoneses, quienes vienen trabajando sobre unos implantes de tipo cerámico. El material está constituido por una matriz de hidroxiapatita que es posiblemente biocompatible con los tejidos tanto duros como blandos de la cavidad oral. El huesa tiene en su constitución una estructura de hidroxiapatita que se forma tomando como base la matriz orgánica y permitiendo el depósito de las sales minerales que lo constituyen precisamente en ese tejido de consistencia dura. Por consiguiente, si es posible elaborar un material que se asimile en su constitución más esencial al tejido que va a darle soporte, seguramente se desarrollará una técnica mucho más biocompatible con el organismo humano. Igualmente, los investigadores japoneses han desarrollado un elemento de forma redonda para hacer más fácilmente adaptables los tejidos blandos alrededor, constituyendo teóricamente una estructura similar a la que el diente natural tiene en lo que ha sido denominado como el cuello del diente y que igualmente permita hacer un sellamiento que impida el paso de los fluidos que bañan la cavidad oral, no solamente en cuanto a la saliba se refiere, sino los elementos que son introducidos directamente a la cavidad oral, para que no penetren en el interior y se conviertan en caldo de cultivo de las bacterias que igualmente habitan esta cavidad oral.
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