Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2002/06/30 00:00

Paraíso flotante

Lejos de parecer algo inalcanzable, tomar un crucero se ha convertido en una gran elección a la hora de escoger el mejor plan de vacaciones.

El hotel Atlantis, con su gran casino y su acuario natural, es el principal atractivo turístico de Nassau

"No es sólo una fiesta, ni tampoco son grupos de gente bailando y gritando por todas partes. La diversión que uno puede encontrar en un barco es tan amplia que mientras alguien toma un trago en un bar, otra persona puede estar leyendo un libro, otro puede estar en el casino o alguien más puede estar durmiendo la siesta". Así define el capitán Agostino Fazio, comandante del barco Fascination, algunas de las posibilidades de entretenimiento a bordo de un crucero.

Y de eso no hay duda. SEMANA estuvo a bordo del Fascination y comprobó las múltiples opciones que pueden encontrar los viajeros. Desde el ambiente más romántico hasta la más estridente discoteca. Desde el silencio de una biblioteca hasta el bullicio de un casino. Tomar un crucero es, sin duda, una gran elección para unos días de descanso. Es como estar en un club con todas las comodidades pero navegando sobre el mar Caribe.

Y no es exageración decir, como el capitán Fazio, que las posibilidades de esparcimiento son muchas. No en vano más de 2.059 pasajeros andan, por ahí, en uno de los 10 pisos que conforman la nave. Tal vez jugando ping pong, tal vez haciendo yoga, tal vez en un sauna, en una de las tres piscinas o viendo en pantalla gigante la última pelea de Mike Tyson o la más reciente carrera de la Fórmula 1. Los que prefieren no 'desconectarse' del resto del planeta pueden estar en un cómodo café Internet.

En medio de estas opciones el barco ofrece una programación de actividades a las que vale la pena asistir. Sin duda lo mejor son los shows nocturnos. "Somos un grupo de 16 bailarines. Nos presentamos dos veces por noche y tenemos dos espectáculos para mostrar al público. Tal vez el que más éxito ha tenido es el que hace alusión a Broadway. Nos encanta recrear momentos de algunas de las principales obras que se han mostrado en los teatros de Nueva York", comentó a SEMANA uno de los bailarines del grupo.

Cada show, de una hora de duración aproximadamente, cuenta con numerosas coreografías. Además del que hace alusión a Broadway hay otro llamado Hollywood, y allí se representa a grandes cantantes: desde Michael Jackson hasta Madonna.

Pero así mismo hay una noche en la que el capitán del barco invita a una elegante cena. Quienes prefieren no asistir pueden jugar bingo en el teatro, animado por los mismos bailarines, o permanecer en el Casino Royale que funciona las 24 horas del día.

A la hora de tomar algo hay varias posibilidades. En el Club 88 Piano Bar se puede oír música de los años 70 y 80, y allí también se reúnen quienes quieren cantar en el karaoke. El Stars bar es algo mucho más informal, mientras que en la discoteca se puede oír desde trance, pasando por Rick Astley, Shakira, Bob Marley, hasta una canción de salsa del puertorriqueño Gilberto Santa Rosa. Esto último, tal vez para complacer a la gran cantidad de turistas latinoamericanos que están en el barco.

Aunque se podría pensar que, gracias a esta cantidad de ambientes propicios para la rumba, la gente ebria abunda, no es así. Los menores de 21 años no pueden ingerir licor y los barman, si perciben que alguien ya está pasado de tragos, optan por no venderle más a esa persona. "Son medidas que tomamos como prevención. Queremos que la seguridad de los pasajeros esté garantizada en todos los sentidos en un ciento por ciento. Siempre hay personal de seguridad hasta en los últimos rincones del barco para evitar este tipo de situaciones", comenta Fazio.

Pero si en el licor puede haber cierto control, en la comida no lo hay en lo más mínimo. Durante las 24 horas del día hay un snack dispuesto para los amantes de la comida rápida. Cualquier pasajero, a la hora que desee, puede pedir las porciones de pizza que quiera.

"La comida para nosotros es muy importante. En la cocina estamos trabajando permanentemente 100 personas. Hay cinco jefes de sección y cada cocinero principal tiene dos asistentes que ayudan a mantener el control de calidad", comenta el jefe de cocina del Fascination.

Crucero para todos

A diferencia de los años 80, cuando se hizo famosa la serie de televisión norteamericana El crucero del amor, que mostraba como una ilusión o un privilegio para unos pocos abordar un barco de estas características, ahora es muy fácil y posible darse el lujo de disfrutar de unas vacaciones diferentes a las que muchos turistas están acostumbrados.

Desde los años 70 los cruceros se han venido convirtiendo en una verdadera alternativa para los viajeros que buscan nuevas posibilidades de descanso. La mejor variedad de comida, bares acogedores, restaurantes de primera categoría ?todo dentro de un barco? se mostraba, desde entonces, muy atractivo. Con los años los cruceros no sólo fueron creciendo en cuanto a las comodidades que podían brindar a sus pasajeros, sino también en los destinos que se podían ofrecer.

Carnival, la importante línea de cruceros, que ahora goza de una flota totalmente renovada, ofrece varias opciones. Si el punto de partida es Miami, tal como lo hace el Fascination, hay la posibilidad de tomar cruceros de tres o cuatro días.

Si se elige la primera opción el destino es Nassau, capital de Bahamas. La salida de Miami es un viernes a las 4 de la tarde y el sábado a las 7 de la mañana se llega a Nassau. El domingo, a las 8 de la mañana, el barco emprende su regreso a Miami, programado para las 6 de la mañana del lunes. Si se escoge la segunda opción la primera parada es en Key West, luego Cozumel (México) y después de dos días de playa el barco regresa a Miami.

Lo primero que se piensa es que los precios son exorbitantes. Esto es un error si se tiene en cuenta que un viaje de este tipo puede tener un costo desde 230 dólares.

Algunas recomendaciones

Para llegar a Miami lo mejor es viajar a través de American Airlines (Bogotá-Miami) o de Delta Airlines (Bogotá-Atlanta-Miami).

Siempre que se llega a la Florida el transporte se puede convertir en un dolor de cabeza. Lo mejor, entonces, es inscribirse desde Colombia al programa gratuito prefferred de Avis. Así, al llegar al aeropuerto internacional de Miami, sólo es cuestión de pasar la aduana y buscar un bus que en ocho minutos puede llevar al pasajero hasta el carro que ya había alquilado con anticipación.

Este punto es clave si se tiene en cuenta que, muchas veces, los viajeros prefieren llegar a Miami un día antes de que el barco zarpe y la mejor forma de desplazarse allí es a través de un carro alquilado.

Es necesario hacer el embarque tres horas antes de la hora de salida y fundamental tener siempre a la mano el pasaporte. Una vez a bordo es recomendable adoptar la tarjeta Sign and sign, a la que se podrán cargar las compras que el pasajero haga durante su permanencia dentro del barco. Desde una cerveza hasta joyas o ropa pueden ser cargadas a la tarjeta. Para ello se suele dejar un depósito en una cantidad no inferior a 50 dólares. También se aceptan tarjetas de crédito. Carnival sugiere propinas para los camareros, el personal auxiliar y de ama de llaves.

Lo cierto es que un crucero, a pesar de tener todas las comodidades, toda la magia, toda la belleza que, por momentos, parecen propias de una película de cine, es algo que desde hace rato está al alcance de todos. La gran ventaja es que en un solo lugar puede estar todo lo que se quiere: desde el ambiente más romántico hasta lugares de fiesta total. Sin duda, para quienes ya planean sus vacaciones, tomar un crucero es una gran opción.

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