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| 1/12/1998 12:00:00 AM

PASO AL FRENTE

Con el retiro del general Harold Bedoya el gobierno lo lanzó al ruedo con estatus de candidato presidencial.

Con el uniforme de general del Ejército Harold Bedoya actuó hasta finales de julio de este año, cuando finalmente el presidente Ernesto Samperdecidió retirarlo del servicio activo. Así culminaron tres largos años en los cuales Bedoya midió fuerzas de manera constante con altos funcionarios del gobierno, incluido el propio jefe del Estado. Y aun cuando muchos analistas creen que al entonces comandante de las Fuerzas Militares se le fue la mano cuando prácticamente se insubordinó al exigir que el gobierno hiciera públicas las razones de Estado que tenía para relevarlo, lo cierto es que desde hacía rato el oficial había tomado la decisión de que no se iría por las buenas. Pocos días antes del desenlace había enviado al país una frase sonda para medir la aceptación de su eventual candidatura en un reportaje con Juan Gossaín. El general armó un auténtico 'despelote' con solo aceptar tímidamente que sí le gustaría probar suerte como Presidente de Colombia. Después de esta declaración era evidente que el general no solo quería irse, sino que tenía que irse. Eso nunca había sido tan claro ni cuando en el pasado ocurrieron otros delicados incidentes. Uno de los más famosos en 1995, cuando circuló el memorando secreto en el que Bedoya expresaba su desacuerdo con la desmilitarización de la Uribe. Las relaciones con el alto gobierno llegaron a calentarse especialmente durante el reciente episodio de la entrega de los soldados de las Delicias, aprovechado por el general para calificar el asunto como un verdadero circo.Por todo esto los observadores políticos no hablan de que a Bedoya lo destituyeron sino de que se hizo destituir a fuerza de provocar al gobierno. Pero con ello también logró que fuera el propio gobierno el que lo destituyera con estatus de candidato presidencial. Desde entonces, con un discurso poco elaborado pero efectista, Bedoya ha generado muchas expectativas políticas y así lo registran las encuestas. Desde agosto el candidato de la Fuerza Colombia, el movimiento fundado por Bedoya, ha ascendido notoriamente en el favoritismo popular, lo que indudablemente lo tiene convertido en protagonista de la contienda electoral en la que será elegido el sucesor de Ernesto Samper. Durante este tiempo Bedoya ha demostrado cierta versatilidad para moverse en el mundo político, algo que nunca practicó durante sus 42 años de carrera militar, y que de pronto hasta despreciaba cuando vestía su uniforme. Su olfato le indicó que para convertirse en un candidato con posibilidades debía enfrentarse al más fuerte de los aspirantes presidenciales. Y no debió ir demasiado lejos para encontrarlo: Horacio Serpa. El general descubrió que el ex ministro del Interior podría ser un perfecto sparring para ganar puntos ante la opinión y por eso no desperdicia oportunidad para atacarlo. Sin embargo, y a pesar de su buen desempeño político desde su retiro del Ejército, Bedoya iniciará el 98 con pronóstico reservado. Al finalizar el año, si bien continuaba muy bien en las encuestas, parecía haberse frenado su ascenso y sus rounds contra Serpa estaban de capa caída. Su reto el año que comienza será el de demostrar que un general candidato a la Presidencia no solo es una aventura sino que puede llegar a ser un estilo.
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