Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1993/12/13 00:00

Paula Andrea: "Perdí un año"

Antes de coronar a su sucesora, Paula Andrea Betancur hace un balance de su experiencia como Señorita Colombia.

Paula Andrea: "Perdí un año"

Paula Andrea: "Perdí un año"
SENTADA EN EL BORDE DE la cama de su habitación demarcada con el número 660, Paula Andrea Betancurt se confesó. Comenzó a hablar midiendo cada una de sus palabras. Guardando silencio a muchas preguntas y contestando a otras con monosílabos. Pero a medida que entró en calor empezó a llamar las cosas por su nombre. Entonces fue locuaz y directa. Devolvió la película de su vida durante este año y recordó su alegría el día que la eligieron Señorita Colombia. Se emocionó al hablar de su papel en Miss Universo y estuvo a punto de llorar cuando volvió a la realidad y supo que unas cuantas horas después entregaría la corona y el cetro a su sucesora. Sin embargo, también sintió rabia porque se considera una víctima de la prensa que, según sus propias palabras, le inventó muchas historias falsas y a la hora de rectificar nunca lo hizo. Se defendió a capa y espada de su fama de incumplida: " En las pocas oportunidades que no pude asistir a un desfile o a un homenaje en mi nombre, no lo hice por hacer un desplante sino porque a última hora se me presentaron problemas familiares. Y cuando esto ocurrió siempre llamé para disculparme". No obstante, otra cosa bien distinta cuentan los patrocinadores del Concurso Nacional de Belleza, a quienes quedó atada durante su año de reinado. Según ellos, no fue una ni dos veces que la Señorita Colombia los dejó con los crespos hechos. Y no sólo fue con ellos. En una oportunidad la firma Bavaria le ofreció un contrato millonario para promover su producto Cola y Pola. El día de la negociación, Paula Andrea no apareció por ninguna parte.
Habló también sobre la supuesta rivalidad con Paola Turbay. Al principio dijo que eso se lo habían inventado los medios, pero luego soltó la lengua. "Es que a mí no me gusta ser protagonista. Trabajé en silencio y ayudé en muchas obras benéficas sin necesidad de contárselo a todo el mundo. Yo solo le doy importanci a las cosas que valen la pena". Se quedó callada por unos segundos y luego retomó el tema:"Con Paola nos sentamos hace un par de semanas y hablamos para aclarar las cosas. Fuimos sinceras y al final quedamos como amigas".
Y es que esta espectacular mujer, que desde los 15 años comenzó a prepararse para ser reina y que llegó a Cartagena el año pasado y barrió, tuvo la mala fortuna de reinar bajo la sombra de Paola Turbay. De lo contrario, hoy ocuparía un lugar privilegiado al lado de Luz Marina Zuluaga y Susana Caldas. Ella fue consciente de esa situación y prefirió reinar en la sombra.
Paula Andrea canceló el tema de Paola y prefirió hablar de ella misma. De su brillante actuación en el concurso de Miss Universo, en México, donde alcanzó el virreinato en una polémica y discutida decisión. "Yo nunca sentí que me hubieran robado la corona. Al contrario, jamás pensé que fuera a llegar tan lejos. Cuando llegué al concurso descubrí que había mujeres mucho más hermosas. Entonces decidí gozarme el reinado, tomarlo con calma y aprender muchas cosas de mis compañeras", dijo.
Pero las cosas cambiaron cuando eligieron a las 10 finalistas. "Cuando escuche el nombre de Colombia sentí una enorme felicidad- agregó-. Entonces decidí jugarme el todo por el todo. Y fui la primera sorprendida cuando quedé sola en el escenario con la niña de Puerto Rico. Comprendí que estaba allí no sólo por tener un buen cuerpo sino por mi preparación intelectual, y eso fue suficiente triufo porque logré demostrarles a muchos colombianos que, cuando gané en Cartagena, el mayor puntaje lo obtuve en la entrevista privada con el jurado".
Una vez regresó de México, Paula Andrea decidió incursionar en el mundo de la publicidad. En asocio con su novio, que es publicista, montaron una oficina en Medellín. Allí fue donde nació la idea de hacer un calendario ecológico, que mostrara los sitios más bellos de Amazonas. Y el gancho para promoverlo fue el destape de Paula Andrea, aunque ella lo niege de plano. "Si bien es cierto que las fotos son atrevidas, ninguna de ellas es morbosa. No me empeloté como han dicho y tampoco estoy mostrando nada ", dijo.
También dejó en claro que ese trabajo se hizo con la autorización del comité organizador del concurso, que encabeza doña Tera Pizarro de Angulo: "Yo no entiendo por qué ahora doña Tera salió a decir que nunca me dieron ese permiso. Eso es una gran mentira. Lo que pasa es que a ella se le olvidan todas las cosas". El permiso efectivamente lo dio para viajar a Amazonas. Lo que nunca le aclararó a doña Tera fue de qué se trataban las fotos que iba a hacer y cómo iba a salir vestida.
Dos horas después de haber iniciado su confesión, llegó la pregunta final. Qué va a hacer ahora? Paula Andrea señala que, en primer lugar, va a estudiar las propuestas que tiene para grabar una serie de comerciales. "Si no aprovecho mi cuarto de hora, después nadie se va a acordar de mí. En la parte económica el reinado no me dejó mucho. Podría decir que en este aspecto perdí un año y tengo que recuperarlo", añadió. Sobre su futuro inmediato y su vida privada, Paula Andrea cuenta que por el momento no se va a casar: "Mi novio ya me hizo la propuesta. Me encantaría. Sueño con ser un ama de casa, atender a los niños y al marido. Pero primero tengo un compromiso con el Amazonas para defender su ecología. Voy a trabajar en un programa de televisión sobre el tema. Después me dedicaré a mis cosas y a lo mejor me case en un mediano plazo".
La cita terminó. Paula Andrea se puso de pie y antes de despedirse concluyó: "Todo lo que tengo se lo debo a Dios". Además, dijo que es una persona muy espiritual, que tiene un sacerdote de cabecera quien le ha enseñado a controlar sus impulsos, mejorar su temperamento y sobre todo, ser una persona con fé. Es el mismo que le ayudó durante el reinado de Cartagena. En noviembre del año pasado, el párroco se voló de su parroquia y llegó de incógnito a Cartagena. Acompañó a su pupila en todos los desfiles y en muchas ocasiones ella ni siquiera lo reconoció entre el público: aparecía disfrazado de anciano, con bigote, sin patillas... Y su camullaje resultó porque sólo ahora Paula lo contó. Cuando termina de relatar la anécdota, soltó una carcajada y se despidió. Allí permaneció encerrada unas cuantas horas, preparando su discurso de despedida.

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