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| 5/6/1996 12:00:00 AM

POR LA FAMILIA

COLSUBSIDIO PONE EN MARCHA LOS SUBSIDIOS EDUCATIVO Y NUTRICIONAL, DOS PROGRAMAS CREADOS PARA EL BIENESTAR DE LA FAMILIA COLOMBIANA.

A las siete de la mañana del pasado 15 de enero, el largo e imponente camión de metal, vestido de pancartas amarillas y azules, estaba estacionado en una esquina del barrio Santa Librada, al sur de Bogotá. Transcurrieron más de dos horas antes de que, a un lado del camión, se dejara caer una escalera que se sostenía por una cadena. Oscar Yesid Burgos, de ocho años de edad, esperaba con su madre al otro lado de la acera y, al ver caer la escalera, ellos y varias familias se apretujaron en esa esquina del barrio. Oscar recibió un paquete de plástico. Dentro de él, tres cuadernos, una caja de colores, plastilina, crayolas, regla, borrador, dos bolígrafos, un block, cartulina, crema dental y un cepillo de dientes. Faltaban 15 días para que Oscar entrara de nuevo al colegio.Desde esa mañana del 15 de enero y hasta el pasado 31 de marzo, Oscar fue sólo uno de los 145.000 estudiantes, entre 6 y 12 años, que recibió de la Caja Colombiana de Subsidio Familiar, Colsubsidio, lo que se denominó un subsidio educativo en especie, lo cual se traduce en un paquete de útiles escolares cuyo valor comercial supera los 10.000 pesos y será entregado todos los años a los hijos de beneficiarios de esta entidad.Hasta finales de 1995 había 21.375 empresas afiliadas a Colsubsidio, más de 494.000 trabajadoresinscritos, 200.000 recibían subsidio en dinero, y 371.000 personas beneficiadas.Y es que desde 1963, hace ya 32 años, las cajas de compensación familiar han trabajado para y por la familia colombiana. De hecho, su labor es la de defender al consumidor con precios bajos, conquistar una gran masa de clientes y alcanzar importantes economías de escala en la compra y venta de productos. Para lograrlo, utilizan una gran infraestructura física y organizativa en supermercados, almacenes y droguerías y, el dinero que se recauda, se invierte en programas sociales. En la actualidad, 45 cajas de compensación cuentan con programas de mercadeo social que desarrollan 201 droguerías y 283 supermercados.De esta forma Colsubsidio, consciente de la necesidad de ampliar cada vez más la cobertura de los programas y con el propósito de mantener el costo de la canasta familiar en un nivel al que tenga acceso la gente, ha puesto en marcha dos programas sociales: el subsidio educativo y el nutricional, ambos entregados en especie.El primero es un programa que se aprobó el pasado 30 de noviembre y al cual estuvieron dedicadas más de 30 personas, durante mes y medio, en la elaboración del paquete escolar. Como ya se mencionó, este subsidio empezó a entregarse desde el pasado 15 de enero en los diferentes puntos de la cadena de mercadeo y con él se han beneficiado más de 145.000 niños. El subsidio nutricional, por su parte, se empezará a distribuir a partir del mes de mayo y permitirá a los 199.000 beneficiarios recibir, dos veces al año y por cada una de las personas a cargo, un paquete nutricional con artículos comestibles de primera necesidad. Cada paquete tiene un valor comercial de 12.000 pesos y con él se favorecerán cerca de 380.000 personas en cada entrega. Pero además de estos dos paquetes, Colsubsidio sigue trabajando en otros campos, como la recreación, la capacitación, la salud y la vivienda. El 25 de noviembre, por ejemplo, se inauguró en Piscilago, el centro recreacional ubicado en la vía Bogotá-Girardot, la Pisciloca, una montaña rusa acuática, la primera de su género en Colombia y Latinoamérica, que durante tres minutos que dura el recorrido y entre agua, botes de madera y rieles, ha dejado a este centro recreacional a la altura de los mejores de América. Así mismo, sigue adelante el subsidio de vivienda, creado en 1990, que da la oportunidad de comprar casa nueva o usada, mejorar la actual o construir en un sitio propio. Además, pensando siempre en la familia, se congelaron las tarifas de hospedaje en los hoteles de Paipa y Girardot y se incrementó el subsidio familiar a 7.000 pesos, entre otros beneficios. Beneficios que nunca pueden acabarse porque, entre la violencia, el desempleo, los cordones de miseria, el debilitamiento del poder adquisitivo y las necesidades económicas de la familia colombiana, ahí es cuando más se hace necesaria la presencia de las cajas de compensación y de los programas que estas desarrollan. Porque así como Oscar, esa mañana del 15 de enero, hay muchos niños, muchas familias que están a la espera de mejorar algún día su calidad de vida.
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