Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/10/22 00:00

Por la tranquilidad

El Plan Estratégico de Seguridad busca garantizarle la seguridad en campos y ciudades del Valle del Cauca

Por la tranquilidad

Los vallecaucanos, acostumbrados a disfrutar de la geografía de su departamento cada fin de semana, abandonaron las carreteras y rutas turísticas por el miedo a la inseguridad, la cual se agravó dramáticamente desde mayo de 1999 cuando ocurrió el secuestro masivo de La María y continuó deteriorada en 2000 con el plagio masivo de la carretera al mar. Los pobladores de la región se sintieron, más que nadie en Colombia, secuestrados dentro de sus ciudades durante este tiempo.

El pasado 17 de septiembre se cumplió un año del secuestro masivo perpetrado por el ELN en la vía al mar. Por fortuna son muchos los avances que se han hecho en el tema de la seguridad desde entonces. Ahora la región cuenta con mejores recursos para enfrentar el problema. Las medidas tomadas hasta ahora han dado resultado, pues los indicadores de inseguridad han mostrado una trayectoria favorable en lo que va corrido de 2001.

En opinión del gobernador, Germán Villegas, ha habido una evolución favorable, no sólo de los índices de delitos sino también de la percepción de seguridad que tiene la gente. La razón fundamental para este cambio, que denota un mayor grado de confianza por parte de los vallecaucanos, está ligada al esfuerzo mancomunado que vienen realizando el gobierno departamental, las Fuerzas Armadas, los organismos de inteligencia y justicia y la empresa privada, que en conjunto ejecutan el Plan Estratégico de Seguridad del Suroccidente. Por primera vez se cuenta con un proyecto de esta naturaleza, que aborda el problema de manera integral y desarrolla diversas estrategias para atacarlo.

Varias medidas se han empezado a ejecutar. Las más notorias han sido los corredores de seguridad, convivencia y recreación, que han implementado las autoridades departamentales en conjunto con las Fuerzas Armadas. Desde marzo de este año, en determinados puentes y fines de semana, ha habido una amplia presencia de la fuerza pública a todo lo largo de las rutas más transitadas —como Cali-Buenaventura o la vía al lago Calima—. Esto ha permitido que la gente poco a poco recobre la confianza y haya salido a recorrer las vías custodiadas.

Otra medida importante ha sido la creación por parte del Ejército de una nueva brigada móvil, que estará conformada por 1.200 soldados profesionales. Como complemento de esta decisión el plan contempla la construcción de dos alojamientos para los soldados en lugares estratégicamente seleccionados de la geografía regional. De otro lado, se abrirán y equiparán tres centros de presencia del Estado. En ellos actuarán conjuntamente la Policía y el Ejército, los organismos de inteligencia e incluso la Dian. Estarán ubicados en la vía a Buenaventura, en el Pailón, a cuatro kilómetros del puerto; en Cisneros, que ha sido un cruce de caminos de la guerrilla, y en Loboguerrero, sitio estratégico para controlar las vías del departamento.

Pero realmente la batalla por la recuperación de la seguridad se viene ganando gracias al trabajo con la comunidad a través de la construcción de redes sociales de apoyo y prevención o árboles telefónicos. También creando conciencia de la importancia de la solidaridad vertical, que se da cuando la gente entiende que no basta con cuidar su vida y sus bienes sino que debe velar también porque su vecino esté seguro.

Por eso el plan hace un énfasis importante en la parte preventiva. Las medidas que han sido tomadas no sólo deben entenderse como reacción a los posibles problemas de seguridad de la región sino como una estrategia coherente orientada a restablecer el imperio de la ley en general, y así reducir la probabilidad de que se cometan delitos de todo tipo y no sólo los secuestros masivos.

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