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| 3/28/2004 12:00:00 AM

Posgrado, nuevo aire

La creación de las maestrías de profundización y la promoción de nuevos programas abren nuevas posibilidades para que cada vez más colombianos estudien un posgrado.

En un reciente prólogo el escritor mexicano Carlos Fuentes afirmó que en un mundo de desarrollo técnico y educativo tan veloz y globalizado como el actual, la educación local tiene importantes desafíos. El primero, "saber que hoy en día la educación es permanente. No culmina dramáticamente en el sexto año de primaria, que a veces es el límite para millones de jóvenes latinoamericanos. Ni siquiera culmina al obtener el grado universitario. La educación sólo termina cuando se acaba la vida".

Respondiendo a este desafío el Ministerio de Educación está realizando una transformación importante en el sistema, que apunta no sólo a aumentar los 400.000 cupos que se comprometió a crear el gobierno de Álvaro Uribe, sino a mejorar la calidad, eficacia y eficiencia del sector. Lógicamente estos cambios afectan la formación básica, secundaria, técnica, tecnológica y superior.

Uno de los pasos fundamentales ha sido establecer una educación por ciclos, en la que las personas pueden ir ascendiendo y acumulando conocimientos en una escala de formación o simplemente escoger el nivel que llene las necesidades laborales y personales de cada uno. Los ciclos establecidos son técnico profesional, tecnológico, profesional y posgraduado.

Con estos ciclos abiertos y conectados entre sí, y no aislados como estaban antes, se busca que un alumno de secundaria pueda salir del bachillerato con un oficio técnico y así poder insertarse en el mundo laboral. Esto también le permitiría empezar de inmediato una carrera tecnológica, pero en la que se le reconozca el conocimiento ya adquirido. Al igual, si un profesional técnico quiere ingresar a un pregrado, se busca que se le tengan en cuenta los conocimientos que ha ido acumulando a través del tiempo.

Los estudiantes que hacen una carrera también salen beneficiados, pues inmediatamente pueden iniciar estudios de posgrado.

En esta línea quiere trabajar la Universidad Nacional, que busca recortar el tiempo de algunas carreras con el fin de que los alumnos continúen con una maestría que les dé en un tiempo prudencial una formación más calificada y cualificada.

La ministra de Educación, Cecilia María Vélez, reconoce que "el mismo mercado y los profesionales están viendo que hay carreras muy largas, con muchas especialidades, que a la final no se requieren para ejercer un trabajo básico de abogado o economista. Lo que se debe hacer es reducir los tiempos para que las personas busquen en los posgrados una especialización de conocimientos más profunda, con calidad y con sentido".

Nuevas maestrías

En este sentido el Ministerio modificó la Ley General de Educación y les dio vida a las maestrías de profundización, similares a las que existen en los países desarrollados. En estas los estudiantes buscan fortalecer conocimientos específicos y profundizar en los aspectos académicos que más les interesen para su vida profesional. Estos programas se diferencian de los que ya existían en Colombia en que no tienen un enfoque investigativo y no necesariamente requieren de una profunda tesis para obtener el título.

El caso más ilustrativo son los famosos Master in Business Administration (MBA) que en Colombia no tenían el título de magíster sino de especialización. Lo contradictorio es que si la persona la hacía en el exterior y validaba el título en Colombia, sí se le reconocía el título de magíster.

"Con esta nueva modalidad se busca, por un lado, que el alto número de especializaciones puedan convertirse en maestría, y por el otro, incentivar el número de programas y egresados que requiere el país para su desarrollo", dice Javier Botero Álvarez, viceministro para la Educación Superior.

Jesús Ferro Bayona, rector de la Universidad del Norte, reconoce que la creación de las maestrías de profundización "es un paso que en Colombia debía darse, porque está a la zaga del concierto latinoamericano y mundial. Estas maestrías son viejas y probadas en el sistema educativo anglosajón, y hace cinco años la Unión Europea tomó la decisión de entrar en el mismo lenguaje. La idea es que los pregrados estén unidos a la maestría, como ocurre en Alemania, Francia, Inglaterra o Estados Unidos, con el fin de que los profesionales salgan mejor preparados, con conocimientos más profundos y afilados para trabajar en un mercado cada vez más exigente".

Claro que esta nueva modalidad complementa los posgrados que ya existen en Colombia. Alberto Uribe Correa, rector de la Universidad de Antioquia, dice que el país ha experimentado en los últimos años un avance significativo en las maestrías y doctorados, ya que se han centrado en la investigación y en lograr altos estándares de calidad que garantizan a los usuarios una formación de alto nivel, comparable con las mejores instituciones a nivel mundial. Sin embargo, la cobertura sigue siendo muy baja debido a las limitaciones presupuestales de las instituciones que ofrecen este tipo de posgrados y de los estudiantes para sufragar los costos de matrícula y sostenimiento.

Retos

El nuevo modelo tiene importantes retos. Por un lado se deberá definir el futuro de las especializaciones. Mientras el Ministerio toma decisiones, las opiniones están divididas. Algunos creen que en un tiempo prudencial se deben eliminar, pues internacionalmente no existen y porque se debe buscar su mejoramiento: o son maestrías o se reducen a un simple diplomado. Otros creen que las especializaciones deben mantenerse hasta que en un futuro, cuando se sepa el destino que tomen las maestrías y exista información que mida la calidad de estos programas, se tome una decisión.

Lo que es claro, como lo plantean varios rectores como Marco Palacios de la Universidad Nacional o Uribe Correa de la Universidad de Antioquia, es que "en cuanto a las especializaciones, que buscan una capacitación avanzada en el ejercicio profesional, se ha presentado una explosión de programas y universidades de dudosa reputación que obligan al Estado a tomar medidas para garantizar su calidad y a las personas a ser muy cuidadosas en su selección".

Precisamente el tema de la calidad obliga al Ministerio a ser cuidadoso. Uno de los salientes miembros de la Comisión Asesora de Doctorados y Maestrías dijo que "el gobierno mira la cobertura por encima de la calidad y piensa que sólo con la creación de un órgano asesor se puede medir y controlar. El problema es que a la velocidad a la que van los cambios, el próximo gobierno será el que tendrá que enfrentar la situación".

Más que flexibilizar los requisitos lo que se requiere es simplificar los trámites y mal haría el Estado en pretender incrementar la cobertura a costa de la calidad de los programas.

La ministra Vélez reconoce que en la medida en que haya "maestrías con mayor calidad habrá estudiantes de doctorado mejor preparados y finalmente profesores con un alto nivel y con una gran calidad. Es un ciclo en el que debemos trabajar".

A pesar de la transformación que está haciendo el gobierno se requieren políticas más agresivas en alcance y en recursos para financiar los estudios de posgrado al igual que las investigaciones.

La formación de posgrados es fundamental para la vida de las personas y la del país. Un estudio de Colfuturo encontró que más del 95 por ciento de los estudiantes que cursaron un posgrado han obtenido mejores puestos y salarios.

En cuanto al país, los posgrados son fundamentales ya que hay una relación directa entre el desarrollo de una nación y su inversión en ciencia y tecnología. Las formación avanzada está ahora en el centro de la política de los grandes países.

Los países que han logrado un desarrollo rápido, como Japón, Corea, Irlanda o Chile, han invertido grandes recursos en educación. Si el país no lo hace, seguiría el mismo destino que viven miles de colombianos que deben emplearse o buscar algún oficio frente a la imposibilidad de estudiar una carrera o de iniciar un posgrado.

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