Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2004/11/28 00:00

Pronóstico reservado

Si bien los cultivos vienen creciendo y subió el precio del café, la revaluación y lo que se pacte en el TLC son nubarrones en el horizonte agrícola del país.

Ha crecido considerablemente el número de hectáreas sembradas de algodón y de maíz. Sin embargo los bajos precios internacionales pueden comprometer el futuro de estas actividades.

A los agricultores suelen preocuparlos tres cosas: el clima, la disponibilidad de crédito para sembrar y, por supuesto, sus márgenes de ganancia. En 2004 las dos primeras variables los favorecieron, pero la rentabilidad los golpeó. Aunque la SAC, el gremio agrícola colombiano, calcula un crecimiento de 4 por ciento para el sector al cierre de este año, también destaca la drástica reducción en el ingreso de los productores, causada por la caída en los precios de sus cosechas y el aumento en los costos de los insumos.

El balance agrícola para este año tiene entonces dos caras. De una parte, el área sembrada de cultivos de corto plazo, como el algodón o el maíz, creció 8 por ciento en el primer semestre de 2004 gracias a las buenas condiciones climáticas y a las políticas del gobierno para estimular las siembras. El número de hectáreas sembradas de algodón, por ejemplo, aumentó 37 por ciento. Sin embargo el bolsillo de los algodoneros no mejora porque siembren más sino porque puedan vender sus productos a buenos precios. Y en este frente han comenzado a tener problemas. La demanda por fibra de algodón no ha crecido al mismo ritmo que la oferta y eso ha presionado los precios a la baja.

Quienes en cambio deben andar felices por estos días son los caficultores. Por primera vez en cinco años el precio externo del grano superó los 90 centavos de dólar por libra, y los analistas del mercado pronostican que en 2005 rondará los niveles actuales. La menor producción de café en el mundo, especialmente de Brasil, que en sus mejores años producía 48 millones de sacos y hoy no llega a 40 millones, ha llevado a que empiece a hablarse de escasez. En Colombia, la cosecha para el año cafetero 2003-2004 fue de 11,1 millones de sacos, con una reducción de 3 por ciento, y las cuentas indican que en 2005 rondará los 11,5 millones de sacos.

La felicidad, sin embargo, no es completa. De mantenerse la caída del dólar en 2005, sectores como el cafetero o bananero seguirán recibiendo menos pesos por sus exportaciones. Según Augura, el gremio bananero, las pérdidas causadas por la revaluación llegarán a 94.000 millones de pesos al finalizar 2004. Las proyecciones sobre la tasa de cambio indican que si bien el dólar no seguirá perdiendo terreno el año entrante, tampoco aumentará por encima de la inflación. Es decir, en términos reales, el desplome no ha terminado.

Un tema que dará mucho de qué hablar en 2005 y que es especialmente importante para el sector agrícola es la culminación de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Aunque los efectos del acuerdo no se sentirán de inmediato, sí determinarán el rumbo que deben comenzar a seguir los agricultores. Su estrategia de negociación tiene básicamente tres puntos: acceso real al mercado estadounidense, mecanismos para contrarrestar las ayudas que reciben sus competidores gringos y un desmonte gradual de los aranceles. ¿Logrará el gobierno poner en el tratado estos tres puntos? La respuesta sólo se sabrá en febrero o abril de 2005 y será sin duda la principal preocupación del sector agrícola el año entrante.

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