Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2010/04/24 00:00

Prueba superada

El sector financiero colombiano se transformó en la última década. Muchas entidades salieron del mercado, pero llegaron nuevos jugadores. Aumentó la concentración, pero la banca se fortaleció y pudo aguantar la crisis de la economía mundial.

Bancolombia protagonizó, a mediados del decenio, la fusión más grande que se había registrado en años en el sistema financiero. Se unió con Conavi y Corfinsura y así nació el mayor grupo financiero del país.

La avalancha de problemas que trajo la crisis económica de finales de los 90 se sintió en Colombia hasta entrado el siglo XXI. La banca permaneció en la sala de cuidados intensivos hasta finales de 2001, cuando comenzó un lento proceso de recuperación.

Salir de la crisis no fue sencillo. Se requirieron medidas urgentes y radicales. Pero precisamente fue gracias a esta experiencia y a las lecciones aprendidas, lo que le permitió a la banca nacional pudo enfrentar, mejor que en muchos otros países, la reciente crisis de la economía mundial. Mientras en el mundo desarrollado los gobiernos tuvieron que salir al rescate de las grandes instituciones bancarias, e incluso algunos no pudieron evitar caer en la bancarrota, en Colombia la banca salió airosa. Nadie se contagió y a diferencia de lo que sucedió en Estados Unidos y Europa, el crédito siguió fluyendo.

Con los resultados de 2009, el sistema financiero cerró una década de cambios. Ocurrieron muchos hechos relevantes. El impuesto a las transacciones financieras que apareció en escena con la emergencia económica de 1998 no solo se quedó, sino que aumentó su tarifa durante esta década (del 2 por mil con que nació saltó al 4 por mil de hoy). Algunas entidades salieron del escenario financiero, pero nuevas entraron al mercado; volvió la rentabilidad al negocio; el reto de la bancarización contagió a los banqueros; los sistemas de supervisión y vigilancia se fortalecieron y la banca le metió todo a la modernización tecnológica.

El Fondo de Garantías de Instituciones Financieras (Fogafín) publicó el año pasado un libro sobre la crisis financiera de finales de los 90 y el periodo posterior de recuperación, donde se registran los cambios más significativos que sufrió la banca en esta primera década del siglo XXI. Estos son los 5 puntos que muestran cómo la estructura del sistema experimentó cambios sustanciales.

1. En los últimos 10 años el número de establecimientos de crédito se redujo en 54 por ciento, al pasar de 104 a 48. Dicha reducción se explica tanto por las operaciones de reestructuración (fusiones, adquisiciones e incorporaciones) como por las liquidaciones voluntarias y forzosas que tuvieron lugar en ese periodo. En este tiempo salieron del escenario 14 bancos, 23 compañías de financiamiento comercial, 13 corporaciones financieras y seis corporaciones de ahorro y vivienda.

2. Dentro de estos cambios en la estructura del sector financiero, hubo movidas estratégicas de los grandes grupos financieros del país. Con la recuperación de la economía, después de la crisis, se reactivaron las fusiones y adquisiciones que los grupos habían iniciado a mediados de los 90. Esto hizo que, al tiempo que desaparecían muchos bancos, los más sólidos se expandieran y se fortalecieran patrimonialmente. Mientras la estrategia del grupo de empresas antioqueñas fue realizar una integración completa al fusionar a Conavi y Corfinsura con Bancolombia, el Grupo Aval siguió con su esquema de marcas individuales.

3. Las consolidaciones y reestructuraciones provocaron un incremento en el nivel de concentración. Por ejemplo, la cartera se concentró en los cinco establecimientos bancarios más grandes del país, medidos por patrimonio (Bancolombia, Bogotá, Davivienda, Bbva y Occidente). Este grupo pasó de participar con el 23,8 por ciento de la cartera en 1998 al 61,5 por ciento. En cuanto a los depósitos, aunque su grado de concentración es menor, ha venido en aumento. Los cinco establecimientos bancarios más grandes del país, que tenían el 25,8 por ciento de los depósitos del sistema en 1998, alcanzaron el 40,6 por ciento en diciembre de 2008.

4. La estructura de la propiedad también se modificó en estos años. Después de la crisis, la banca pública prácticamente desapareció. De los 11 establecimientos públicos que existían, actualmente solo quedan el Banco Agrario y Bancóldex. El gobierno vendió las instituciones de su propiedad. La participación de los establecimientos de crédito privado pasó de 60,6 por ciento en 1998 a 74 por ciento en 2008. En contraste, las estatales disminuyeron de un 20,3 por ciento a 5,2 por ciento. En cuanto al capital foráneo, en los establecimientos de crédito se observa una variación importante. De las 16 entidades que existían en 1988, se pasó a 14 en 2008. La mayoría de las entidades extranjeras salientes durante la crisis eran de menor tamaño. Pero también han llegado nuevas del exterior. El Hsbc y el banco canadiense Scotiabank entraron al país.

5. El país también avanzó en bancarización. El 55,6 por ciento de la población adulta cuenta con por lo menos un producto del sistema financiero, mientras que la red de oficinas de los establecimientos bancarios alcanza el 75 por ciento del total de municipios del país. Entre 2006 y 2009 casi tres millones de personas accedieron por primera vez a algún servicio que ofrece la banca. Nuevos jugadores de talla internacional especializados en las microfinanzas llegaron al país y muchos de los locales se metieron de lleno en este negocio. La política de Banca de las Oportunidades, una estrategia del gobierno, impulsó a muchos a entrar en este segmento. Nacieron los Corresponsales No Bancarios (CNB). Por el mercado del crédito para los más pobres llegaron nuevas entidades.

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