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| 5/26/2003 12:00:00 AM

¡Qué buena arepa!

Como no sólo de pan viven los colombianos en el exterior un antioqueño convirtió su negocio artesanal de arepas en una empresa para calmar el antojo de los expatriados en Estados Unidos.

Solamente un paisa es capaz de ver un negocio en algo tan común y corriente como una arepa, más cuando todos los paisas las saben hacer.

Precisamente encontrar una oportunidad de negocio en un producto de alto consumo llevó a Reinaldo Cortés, en 1984, a iniciar una empresa familiar de "arepitas blancas", que son las que más les gustan a los antioqueños.

Para ese tiempo Arepas de la Finca, como bautizó su empresa, no contaba con mayor capital. Con mucho esfuerzo Reinaldo y su familia compraron máquinas para hacer la mezcla, amasar y cortar las arepas, que cada vez empezaron a tener más demanda en Medellín.

A medida que sus tres hijos crecieron la fábrica también lo hizo y lo que empezó como un proyecto artesanal se convirtió en una industria que hoy fabrica arepas tipo exportación. Actualmente, además de vender en el país, Arepas de la Finca despacha cada semana más de 14.000 arepas, que son distribuidas en supermercados de Miami y cada cierto tiempo en Atlanta.

Para poder introducir las arepas al exigente mercado estadounidense hicieron importantes cambios en la empresa para cumplir con los altos estándares de calidad y salubridad exigidos por las autoridades de ese país. Gracias a esta experiencia decidieron aumentar su portafolio de productos. Pronto iniciarán su producción de lácteos y bocadillos y por eso cambiaron el nombre de la fábrica a Productos Alimenticios de la Finca, una empresa que hoy cuenta con 84 empleados.

Para Reinaldo gran parte de su prosperidad se debe a que siempre están pensando en el futuro. Explica que al tratarse de un negocio que depende mucho de las cosechas y del sector agrícola hay que ser muy precavido.

De todas formas han tenido que aprender de los errores, como cuando quisieron poner su propia trilladora pero fracasaron en el intento porque las 'mafias del maíz' especulaban demasiado con los precios.

Aunque tratan de pagar todas sus inversiones con los ahorros que hacen de cada negocio, han optado por el leasing para adquirir algunas máquinas necesarias para poder responder a la demanda de sus productos.

Para Reinaldo la ayuda de sus hijos ha sido definitiva porque están dispuestos a continuar con el negocio y tienen tanto interés en seguir creciendo que fueron los que más insistieron para que se animara a exportar sus arepas.
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