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| 11/30/2003 12:00:00 AM

Que corra el agua

El aumento gradual de las tarifas y la voluntad política de acabar con 30 años de rezago permitieron que Bogotá llegara por primera vez al ciento por ciento de los bogotanos. La historia aún no termina.

Para poderse tomar un vaso de agua, cocinar o asearse todos los días miles de bogotanos debían caminar cuadras o incluso kilómetros hasta una fuente comunal para llenar unos pocos galones o baldes que les permitiera llevar el líquido a sus viviendas. Otros la obtenían de carro tanques, de prestadores informales o de conexiones ilegales a la red del acueducto. Mientras que el grueso de la ciudad luchaba por tener un mejor futuro, otro lo hacía por conseguir algo que para los demás era normal: el agua.

Esta ha sido una de las transformaciones más grandes y silenciosas que ha ocurrido en Bogotá en los últimos años. Gracias a la decisión de las anteriores administraciones de jugársela para darles el servicio a miles de familias, vía un esquema de difícil aceptación, como el aumento de tarifas en los estratos altos, han permitido poner fin a décadas de rezagos y a convertir a la ciudad en un modelo de desarrollo y solidaridad en la región.

Tras casi un siglo de avances y retrocesos por fin la ciudad llegó en agosto al ciento por ciento de cobertura de acueducto y del 93,60 por ciento en alcantarillado en todos los barrios legalizados. Sólo en esta administración la ciudad logró beneficiar a 515.139 personas con agua potable, 585.219 con alcantarillado y evitar, gracias al alcantarillado pluvial y a otras obras, que 600.000 personas siguieran sufriendo de inundaciones. Desde que se dio inicio al reajuste tarifario en 1995 la Empresa de Acueducto ha destinado cerca de dos billones de pesos, de los cuales, 1,2 billones han salido de la actual administración

El camino no ha sido fácil. Cuando Jaime Castro asumió la Alcaldía debió capotear a comienzos de los años 90 con una empresa quebrada y con las claras intenciones del gobierno central de privatizarla. Durante más de dos años de negociaciones la ciudad logró mantener bajo su propiedad la Eaab. Después Antanas Mockus comenzó un proceso de reajuste de la empresa y del diseño de nuevas obras que ni siquiera estaban planeadas. Por primera vez en la historia la Eaab pidió un reajuste tarifario, con el fin de que las personas de estratos altos subsidiaran vía aumento de tarifas la instalación del servicio en los barrios marginados y más pobres.

La administración Peñalosa mantuvo el ajuste tarifario y, gracias a sus políticas de desmarginalización, logró legalizar más de 500 barrios que fueron adecuados con servicios públicos. Pese a las dificultades económicas la ciudad ha logrado mantener, con todas las críticas, el ajuste tarifario que le han permitido invertir casi dos billones de pesos para llegar a la cobertura, de los cuales, 1,2 billones se invirtieron en la actual administración de Mockus. Además de estas obras la ciudad trabajó en la recuperación ambiental de ríos, quebradas, humedales y rondas.

Astrid Alvarez, gerente de la Eaab, reconoce que el ciento por ciento "de cobertura en acueducto no sólo demuestra la decisión política de las últimas administraciones de poner fin a más de 30 años de rezagos, sino la enorme solidaridad de los bogotanos, especialmente los de mayores estratos. Cada familia de estrato 5 y 6 ha ayudado para que cinco familias de estratos 1 y 2 tengan acceso al agua potable".

Además de este logro, el alcalde Mockus, ha dicho que la conciencia de los bogotanos es reconocida internacionalmente, ya que a pesar de tener suficientes recursos ha disminuido el consumo gracias a su uso racional. En pocos años el consumo promedio por bimestre pasó de 55 a 33 metros cúbicos por familia.

"Es claro que a esta generación le correspondió pagar, en una época de crisis económica, por 30 años de rezago de obras, de bajas coberturas en acueducto y alcantarillado, y de ineficiencia en la Eaab. De no ser por la solidaridad de los bogotanos las coberturas actuales hubieran llegado, si acaso, después de 2010", dijo un alto funcionario de la Alcaldía.

Siguiendo los mandatos del gobierno, la Eaab ya tiene lista la congelación de tarifas para los estratos 1 y 2, pero el nuevo alcalde deberá enfrentarse a una difícil situación. Si no continúa con la nivelación tarifaria, que está programada para terminar en 2005, la empresa no podría contar con los recursos para hacer las inversiones que se requieren para llegar al ciento por ciento de cobertura de alcantarillado y atender los nuevos barrios, y, si no lo hace, deberá enfrentarse al sindicato de la empresa para obtener la reducción tarifaria a través de negociación de las enormes prebendas sindicales y del mejoramiento administrativo.
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