Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/29/2004 12:00:00 AM

"Queremos compensar cantidad con calidad"

La Universidad Nacional dejó de ser la principal proveedora de educación superior en el país. Su rector Marco Palacios explicó cómo de todos modos se busca democratizar el acceso y disminuir la deserción.

SEMANA: ¿Qué está haciendo la Universidad Nacional respecto al problema de acceso a la educación superior en el país?

Marco Palacio: La Universidad Nacional dejó de tener el peso cualitativo en materia de cobertura de educación superior en el país. Hace 50 años tenía el 50 por ciento de todos los estudiantes universitarios y hoy sólo tiene el 4 por ciento. Por eso no es nuestro objetivo resolver el problema de acceso a la universidad, ni podemos solucionar la enorme desigualdad que tiene el país en este sentido.

SEMANA: ¿Pero no es la universidad pública la llamada a brindar la equidad en la educación?

M.P.: Las instituciones públicas sólo atienden al 30 por ciento de los estudiantes de educación superior. Esto es porque en el último medio siglo el Estado colombiano ha invertido proporcionalmente cada vez menos en educación superior. Ese vacío ha sido llenado por el ahorro privado, que hace un considerable esfuerzo para cubrir esa demanda.

SEMANA: Si la Nacional no puede resolver los problemas de cobertura, ¿cuál es su vocación?

M.P.: Queremos compensar cantidad con calidad. La universidad debe jalonar los procesos de posgrados y fortalecer los centros de investigación, especialmente en doctorados. Es necesario hacer esa tarea porque hoy se concibe la educación como un proceso continuo, de la cuna a la tumba, ya que el conocimiento se vuelve obsoleto muy rápidamente por el volumen de la información que hoy se maneja. La información acumulada de los últimos 15 años es mayor que todo lo que había acumulado la humanidad en toda su historia.

SEMANA: ¿Cómo dar oportunidad de acceso a una buena universidad a estudiantes de bajos recursos o de zonas alejadas?

M.P.: Damos igualdad de oportunidades en el examen. Además, entre el 25 y el 30 por ciento de los estudiantes de bajos recursos no sólo pagan bajísimos costos de matrícula, sino que también reciben becas que les ayudan a costearse su manutención y libros. Adicionalmente estamos estudiando por qué de los 1.050 municipios del país, sólo unos 650 hacen solicitudes de ingreso a la universidad. Hay municipios, por ejemplo en la zona de Pasto e Ipiales, que están sobrerrepresentados en la universidad, mientras que no se presentan jamás bachilleres de otras áreas como por ejemplo Barranquilla y Soledad. También tenemos programas para recibir en la universidad representantes indígenas, y para recibir estudiantes de los municipios más pobres del país y a los mejores bachilleres de los colegios públicos. Y aunque los estamos revisando para ver si realmente están beneficiando a quienes se quiere llegar, buscan democratizar el acceso a la educación superior de los colombianos.

SEMANA: Está además el problema de que muchos no pueden seguir en la universidad por problemas económicos...

M.P.: De los aproximadamente 100.000 bachilleres que hacen solicitud de ingreso a la Nacional, sólo aceptamos 10.000. Eso muestra que la universidad es insuficiente, pero tan grave es que de esos 10.000 apenas se gradúan de 4.000 a 4.500. La gente deja la universidad por dificultades económicas, pero también muchos dejan la universidad por razones académicas. Es que el nivel académico de los bachilleres que están llegando cada año ha bajado muchísimo, como se ve por los resultados de los exámenes que presentan. Entonces estamos concentrados en una política muy fuerte de lograr una cobertura real, es decir, que la mayor cantidad de estudiantes que entren se gradúen en el tiempo reglamentario.

SEMANA: ¿Cuáles son los profesionales que requiere el país?

M.P.: Es imposible, e impensable, hacer ese cálculo. Sería repetir el modelo stalinista que fracasó, por el cual se intentó que la academia respondiera exactamente a los planes de crecimiento industrial del país. De lo que se trata el mundo de hoy es de desarrollar ciertas competencias, tanto generales como específicas de cada profesión. Hoy hay más conciencia de la interdisciplinariedad como eje de la formación actual.

SEMANA: ¿Cómo ve el nivel de competitividad de la educación superior en Colombia respecto a otros países americanos?

M.P.: Frente a los países andinos, Centroamérica y el Caribe, las universidades colombianas pueden ser competitivas. En la Nacional tenemos extranjeros de algunos de esos países haciendo posgrados. La debilidad más fuerte que tenemos es la de recursos para investigación y para formación del capital humano. Uno se pregunta por ejemplo, qué pasó con las ingenierías en Colombia, que fueron tan competitivas, con respecto por ejemplo a México; o con los desarrollos de la farmacia. La industria química colombiana fue muy importante en los años 30, 40 y 50 y ahora no. Creo que el Estado ha descuidado visiones de futuro que lo llevarían a hacer inversiones en capital humano que rinden a más largo plazo.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.