Sábado, 21 de enero de 2017

| 2004/04/25 00:00

Reenfocando el negocio

La descisión del ISS en siete Empresas Sociales del Estado es la última oportunidad de salvarse. Algunas EPS crecieron vertiginosamente, pero enfrentan el reto de mejorar su información sobre los afiliados.

Reenfocando el negocio

El año pasado se cumplió una década de la ley 100, que cambió el esquema de prestación de servicios de salud en Colombia al dar luz verde a las EPS privadas para competir en un mercado que entonces controlaban Cajanal, Caprecom y el Seguro Social.

Después de 10 años el panorama en el sector ha cambiado radicalmente. La EPS más grande del país es ahora una compañía privada, el Seguro está dividido en varias compañías y algunas sociedades de medicina prepagada planean dar el salto a otros países. Y el objetivo que se tenía en mente cuando se creó la ley 100 -aumentar la cobertura del sistema- se ha cumplido parcialmente pues en 10 años pasó de 52 a 56 por ciento.

Quizás el hecho más dramático del sector en 2003 fue la decisión del gobierno nacional de escindir al ISS, que el año pasado ocupó el puesto número 9 del listado de las 100 empresas más grandes. La cirugía del ISS consistió en que ésta dejó de prestar directamente los servicios de salud, y de ahora en adelante lo hará a través de siete Empresas Sociales del Estado (ESE) con las cuales subcontrató el servicio.

Pero el enfermo no está curado, y el gobierno ha advertido que si las siete EPS regionales no producen resultados se tendrán que tomar decisiones más radicales para garantizar su supervivencia. El ISS llegó a esta situación por problemas administrativos, politiquería, pero sobre todo por el progresivo éxodo de su base de clientes hacia las EPS privadas, que ahora son las líderes del sector. En los últimos seis años el ISS perdió cinco millones de sus afiliados, según un documento del Conpes. Semejante desbandada llevó al gobierno a tomar la trascendental decisión.

La escisión del ISS podría tener graves consecuencias para el sector en general, pues de producirse el fracaso de alguna de las ESE regionales, las empresas privadas tendrían que asumir la atención de pacientes con sida, cáncer e insuficiencia renal, con los elevados costos que ello implicaría para su estructura financiera. Un intento por evitar esa situación se hizo con la firma del acuerdo 245 de enero de 2003, que estableció un plazo hasta junio del mismo año con el fin de distribuir un porcentaje de pacientes críticos atendidos por el ISS entre diferentes EPS privadas. El acuerdo no se cumplió a cabalidad, al parecer por la renuencia de los pacientes a abandonar el ISS.

Las EPS privadas, por otro lado, están en un proceso de consolidación. Empresas como Saludcoop están creciendo a pasos agigantados, al adquirir compañías enteras y con ellas un gran número de afiliados. El año pasado esta compañía pasó a ser la más grande del sector, con ingresos operacionales cercanos a los 1,3 billones de pesos, lo que representó un aumento del 37 por ciento respecto a 2002. Saludcoop ya había sacudido el mercado cuando compró Cruz Blanca y sumó a sus filas 500.000 nuevos afiliados. En mayo del año pasado adquirió Cafesalud por un precio cercano a los 25 millones de dólares. Cafesalud contaba con 750.000 afiliados en el régimen contributivo y 600.000 en el subsidiado en el momento de la venta. Esta EPS quiso escindir el negocio y quedarse sólo con los afiliados del contributivo, pero no se lo permitió la Superintendencia de Salud, que ha seguido vigilante el vertiginoso crecimiento de esta cooperativa. Con la adquisición de la nueva compañía, Saludcoop alcanzó 3,6 millones de afiliados en el régimen contributivo.

El negocio de la salud mueve entre cuatro y cinco billones de pesos al año. Semejante tamaño ha producido más desplazamientos y reacomodos. EPS Colseguros y EPS Colmena empezaron un proceso de cesión de gran parte de sus afiliados a Salud Total, otra de las grandes compañías del sector, que el año pasado alcanzó ingresos operacionales de 310.674 millones de pesos, un incremento del 12 por ciento. Las cesiones de afiliados se hacen dentro del marco del decreto 783 de 2000, el cual permite que una EPS con menos de 5.000 afiliados en un municipio que no sea su base pueda cederlos a terceros.

El caso de Colseguros ilustra claramente el fenómeno que empieza a presentarse en el sector. Las firmas con varias líneas de negocios empiezan a vender para concentrarse en lo más rentable, el negocio de las EPS para algunas, para otras la medicina prepagada. Algunos temen que la creación de megaempresas a través de las fusiones pueda desembocar en la creación de un monopolio privado que reemplazaría al monopolio estatal que existía antes de la ley 100.

Otra de las empresas del sector que logró estar entre las 100 más grandes fue Coomeva, la cual aumentó sus ingresos operacionales de 459.148 millones de pesos a 552.846 millones de pesos, lo que la llevó a un incremento del 425 por ciento en sus utilidades finales. En el segmento de las prepagadas, Colsanitas también entró en la lista, al tener ingresos operacionales por 367.188 millones de pesos, 11 por ciento más que lo registrado en 2002.



Preocupación

constante

Si por el lado de las empresas prestadoras privadas hay buenas noticias, por el lado de los usuarios y las prestadoras de salud las noticias son más bien regulares. Más de 18 millones de personas no se encuentran afiliadas al sistema de salud, y pese a la reactivación de la economía, los niveles de desempleo y subempleo siguen siendo altos y esto no permite capitalizar este enorme potencial en la forma de afiliados a las EPS.

Además varias EPS, aunque rentables, mantienen carteras morosas grandes con las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS) (clínicas y hospitales) y esto no es de gran ayuda en un mercado donde las crisis hospitalarias son cosa de rutina.

Otros problemas graves son la evasión y la elusión, que según algunos analistas alcanza una cifra cercana al billón de pesos anual. Muchos se afilian temporalmente para conseguir tratamiento y luego de obtenerlo salen de las EPS, lo que genera onerosos costos al sistema. Para solucionar esto las compañías han empezado a modernizar los sistemas de información con el fin de que puedan administrar de manera más organizada a sus afiliados. El sector apunta a un sistema unificado de información para evitar estos comportamientos.

Las EPS también han replanteado sus estrategias corporativas, enfocándose en la promoción y prevención. El refrán que afirma "es mejor prevenir que curar" tiene una aplicación literal en el sector, pues un usuario sano es más rentable. Por ahora, las empresas se han focalizado en enfermedades potencialmente muy costosas, aunque los esfuerzos son aún muy incipientes.

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