Domingo, 22 de enero de 2017

| 2007/03/24 00:00

¿Retorna la inversión?

Esta es la pregunta que con frecuencia se hacen los profesionales antes y después de adelantar un posgrado.

¿Retorna la inversión?

Para nadie es un secreto que los estudios de posgrado, en Colombia y en el exterior, demandan no sólo gran cantidad de tiempo, sino elevadas sumas de dinero que trascienden el valor de las matrículas. El profesional que deja de trabajar para volver a las aulas debe contar adicionalmente con los recursos para su mantenimiento, a veces el de su familia, y los gastos de materiales.

En Colombia, el valor aproximado de la matrícula de una especialización (año y medio de duración) puede estar entre seis millones y nueve millones de pesos; una maestría (dos años de duración) entre los 20 millones y 60 millones de pesos; y el doctorado (tres años de duración) entre 60 millones y 90 millones de pesos. Cifras que se pueden triplicar si se adelantan fuera del país. Entonces, con plena justificación, a la hora de pensar en continuar estudiando, inquieta la rentabilidad y el retorno de la inversión. ¿Conseguiré pronto un buen trabajo? Una pregunta sin respuesta exacta.

El panorama es optimista si se atiene a las metas que el Ministerio de Educación Nacional tiene para el año 2019 respecto de las necesidades de formación del recurso humano con el fin de lograr mayor cobertura y calidad, en la perspectiva del desarrollo planteado:

• Consolidar 20 centros de investigación de excelencia.

•Alcanzar un 0,1 por ciento de la población dedicada a la investigación.

•Lograr que el 30 por ciento de los profesores universitarios de tiempo completo tengan el título de doctorado.

Una inversión en ciencia y desarrollo tecnológico que represente el 1 por ciento del PIB con 50 por ciento de inversión privada.

Lograr esas metas implica un importante crecimiento en la demanda de profesionales calificados. Pero, según algunos informes, el panorama ya no es tan claro.

Por ejemplo, en las conclusiones del 'Informe, diagnóstico y perspectiva de los estudios de posgrado en Colombia' (Universidad Javeriana, mayo 2005) dice que hay "una sobreoferta de profesionales especializados, sin mayores posibilidades de ser acogidos por este mercado laboral y mucho menos con remuneraciones acorde con los conocimientos adquiridos".

Sin embargo, el Ministerio de Educación Nacional afirma que "a mayor nivel de formación existe una mayor probabilidad de emplearse, medido en el porcentaje de recién graduados que cotizan en el sistema de seguridad social en salud como aproximación a empleo formal".

Las instituciones de educación superior son las principales demandantes de doctorados en el país porque están cualificando su recurso docente. Pero los centros privados y empresariales de investigación están llamados a emplear profesionales con alto nivel de calificación para desarrollar los planes de innovación en ciencia y tecnología. "Esa es parte de la dinámica que se debe abordar y discutir para involucrar al sector productivo, mirar hacia otros países para darnos cuenta de los múltiples roles que desempeñan los doctorados en los sectores público y privado", afirmó Tatiana Olarte, directora de fomento del Ministerio de Educación.

"Y lo que pasa es que nosotros tenemos una pirámide invertida -dice el viceministro de la cartera, Gabriel Burgos- porque el 65 por ciento de los egresados son profesionales y el 35 por ciento obtiene título tecnólogo, entonces como hay pocos técnicos y tecnólogos en el país, los emplean prontamente en las empresas, eso explica por qué su salario crece a mayores índices."

Sí. Habrá que hacerle caso a Bill Gates cuando en su reciente visita a Colombia anunció que los países que quieran ser competitivos en el desarrollo de la sociedad del conocimiento tienen que hacer fuertes inversiones en investigación y nuevas tecnologías. Esa es la apuesta que debe hacer el país.

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