Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1997/03/31 00:00

REVOLUCION INDUSTRIAL

REVOLUCION INDUSTRIAL

Pasos seguros
La década de los años 60 marca un nuevo hito en la industrialización antioqueña. En esos años se tomaron decisiones trascendentales con el fin de fortalecer el sistema económico colombiano. Se crearon la Junta Monetaria y Planeación Nacional; se realizó la primera Reforma Agraria; nació el Estatuto Cambiario; se diseñó el programa de fomento de las exportaciones y se hicieron importantes ajustes a nivel constitucional y administrativo. Durante estos años creció vertiginosamente el capital financiero y surgieron los grandes grupos económicos. Con el tiempo, estos últimos trataron de apoderarse del control accionario de algunas de las más importantes empresas del país, y uno de sus objetivos fue la industria paisa, que por esos días atravesaba por uno de sus mejores momentos. Según el director de ProAntioquia, Jota Mario Aristizábal, para ponerle freno a las intenciones de los grupos la única salida que encontraron los industriales paisas fue hacer un frente común. "En ese momento apareció un modelo de solidaridad interempresarial como fórmula salvadora. Se hicieron cruces de capital, alianzas y protecciones mutuas", dice Aristizábal. Al finalizar el intento de 'toma' por parte de los grandes grupos económicos del país, la industria paisa salió fortalecida con un vigoroso y complejo sistema empresarial, interrelacionado patrimonialmente e integrado por más de un centenar de compañías que se protegieron bajo el manto del llamado Sindicato Antioqueño (ver artículo).
Se logró, además, evitar el ingreso de capitales procedentes del narcotráfico, que en ese momento ofrecía sus dineros con el fin de legalizarlos a través de las más tradicionales y respetadas empresas antioqueñas. De acuerdo con Santiago Tobón Echeverry, secretario de Hacienda departamental, el entronque de las empresas tendió una verdadera muralla para preservar a las industrias paisas de las garras del narcotráfico. Por esos años, y mientras retornaba la calma en el sector industrial, nació una de las empresas antioqueñas más importantes para el sector de la construcción. En 1981 Locería Colombiana le dio vida a Corona, que durante más de 10 años logró mantener el monopolio del mercado de la porcelana sanitaria, revestimiento de pisos, enchapes y accesorios.

Nuevos mercados
Los años 90 arrancaron con la apertura económica, que en Antioquia dio lugar a procesos de privatización en telefonía, vías, puertos, seguridad social, energía, aeropuertos, gasoductos y a la exploración petrolera con la participación de multinacionales. Pero que produjo, al mismo tiempo, un gran remezón dentro de la industria antioqueña. Con la apertura se hizo indispensable la modernización de muchas de las factorías de la región para hacerle frente a la competencia internacional. Empresas de gran tradición, como las textileras, se vieron sacudidas no sólo por el ingreso masivo de telas importadas sino también por un desenfrenado crecimiento del contrabando. Pero no fueron inferiores al reto, y no sólo lograron sobrevivir, sino que mejoraron sustancialmente sus procesos productivos. Lo mismo pasó con muchas otras empresas. Un buen ejemplo es el de Coservicios S.A. fundada en 1975, pero que se consolidó en 1992. Esta empresa es la única en Colombia que fabrica ascensores, bajo la firma Ascensores Andinos. Gracias a la calidad de su trabajo se ha hecho merecedora a varias distinciones a nivel internacional. Por su hoja de vida fue escogida por la firma Montgomery International con el fin de distribuir su producto en el mercado mundial. "Nuestros productos son vendidos en países como Kuwait, Arabia Saudita, Tailandia, China y las Bahamas. Hemos exportado un total de 121 equipos por un valor de 5.126.660 dólares", afirmó Rodrigo Villa, presidente de Coservicios.
Precisamente, una de las características más importantes del actual desarrollo de la industria antioqueña es la internacionalización de sus mercados. Las alianzas estratégicas con empresas extranjeras han mejorado la capacidad administrativa y los sistemas de distribución. Muchas compañías de Medellín tienen inversiones en Latinoamérica, con operaciones y alianzas en países como Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Panamá, Perú y Venezuela. Es el caso de la Compañía Nacional de Chocolates, Suramericana, Gravetal, el BIC, Corfinsura, Cadenalco, Noel y Pintuco, entre otras.
Para mantenerse en los mercados internacionales los industriales antioqueños saben que tendrán que ser cada vez más competitivos y redefinir los valores empresariales, para adecuarse a las exigencias del mercado mundial. "La redefinición de esos valores tendrá un impacto positivo en la ciudad, si se dan dentro de un proyecto de sociedad con tolerancia y convivencia, que reconoce y acepta todos estos cambios", señaló a SEMANA Juan Guillermo Restrepo, presidente de Almacenes Exito.

La metrópoli

Para asumir la llegada del nuevo siglo 40 empresas antioqueñas, de los más diversos sectores económicos, han unido sus esfuerzos con el propósito de avanzar en un gran pacto regional. Para ese fin han creado una junta técnica, en la cual participan las empresas como consultoras, con el objeto de identificar las principales necesidades de la ciudad. El fin primordial es convertir a Medellín en un verdadero emporio industrial, modelo en América Latina. Para lograrlo sus impulsores consideran necesario desarrollar una serie de programas sociales que permitan mejorar la calidad de vida en la ciudad. El siguiente paso es lograr que Medellín sea competitiva no sólo en Colombia sino en los mercados mundiales. Que sea respetuosa de la convivencia y de su entorno ambiental. Y que tenga visión de ciudad cosmopolita. Esos serán los retos que tendrán que afrontar las administraciones venideras.
Con el Plan Estratégico de Medellín y el Area Metropolitana se busca impulsar un proyecto de ciudad en total articulación con las estrategias de desarrollo de Antioquia, que integre los esfuerzos con frecuencia aislados de la administración pública, el sector privado y la sociedad civil. Que promueva, además, un liderazgo compartido para identificar, a través del consenso ciudadano, los proyectos estratégicos del futuro de la región.
Este proyecto no arranca de cero. Por el contrario, el Plan Estratégico se fundamenta en las acciones que actualmente se adelantan en Medellín y en el departamento. Para ello cuenta con la participación de diversas organizaciones públicas y de la sociedad civil, que buscan la conformación de un escenario de diálogo permanente, de convergencia de iniciativas, para articular esfuerzos que conduzcan a la toma efectiva de decisiones.
Adelantar un proyecto de estas dimensiones requiere grandes compromisos. Los paisas han demostrado a través de su historia que cuando se trata de retos son los primeros en afrontarlos. Ellos son conscientes de que su industria es una de las más prósperas del país. Por esa razón no se cansan de repetir las palabras escritas en la enorme valla ubicada en la vía de Las Palmas: "Medellín no es la capital, pero sí el alma de Colombia".

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