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| 8/11/2003 12:00:00 AM

Ropa interior para el exterior

Prendas de colores, estampados y encajes son la nueva tendencia en ropa interior y vestidos de baño que se verá en Colombiamoda. La calidad hace de estas prendas un producto de exportación cada vez más importante.

Las mujeres se cansaron del minimalismo en su ropa interior. Y las que no lo han hecho, después de ver las colecciones que se presentarán en Colombiamoda posiblemente van a cambiar el tradicional blanco por los estampados de colores, por las figuras geométricas y por los modernos encajes.

Y es que la tendencia en ropa interior, al igual que en vestidos de baño, es cada vez más arriesgada y agresiva. Los colores planos como el blanco, el negro y el marfil están siendo desplazados por las gamas brillantes, las ácidas, las fuertes o los tonos pasteles, para producir prendas de fondo entero o para combinarlos de la forma más creativa.

Este culto al color llega por el nuevo concepto en el que lo interior se vuelve exterior. "Ya la gente ha comenzado a divertirse insinuando una cargadera o el top interior que se lleva puesto. Esta tendencia de lo interior-exterior es lo que marca la pauta y predominará el próximo año", dice Margarita Chavarriaga, gerente de diseño de Punto Blanco.

Dentro de este mismo concepto llegan también con fuerza los estampados, los diseños gráficos, las transparencias con detalles y los encajes.

Se vuelve entonces a los diseños de los años 80, en ese ciclo recurrente en el cual la moda retoma los elementos de décadas anteriores y los adapta a las exigencias de estos días.

Pero al lado de las de flores, rayas, y grabados, la mayoría de las marcas conservan paralelamente su línea tradicional. Con el fin de cubrir el mercado más clásico no se dejan atrás los que continúan siendo los más vendidos: el blanco y el negro.

Sin embargo el afán de innovación se ha despertado en los últimos años. Aunque hay productores que todavía temen entrar al mercado con nuevos paradigmas se está buscando una identificación de marca que no existía hasta hace poco en las empresas colombianas y que lleva inevitablemente a romper con lo establecido.

"Lo importante es marcar la diferencia, porque si todos nos dedicamos a hacer lo mismo se va a saturar el mercado y se reducirán las posibilidades de comercialización", dice Mónica María Tabares, de Confecciones Antonella.

Por eso ahora las marcas tienen cada vez más definida la mujer a la que quieren llegar: romántica, sexy, práctica o señoras mayores, son algunas de ellas.

Pero, sin importar a cuál mujer esté dirigida la colección, siempre está presente el norte por el que todas se rigen: las pasarelas europeas.

Los diseñadores de los países líderes en moda trabajan durante meses para interpretar lo que está pasando en el mundo y traducirlo en diseños. Pendientes entonces de lo que pase en Lyon, París o Milán, los productores de Colombia las acogen y las adaptan a las características específicas del país.



Calidad de exportacion

Una vez las colecciones nacionales se presentan en el país, voltean su mirada de nuevo hacia el exterior. Pero esta vez no para importar ideas sino para exportar sus creaciones. Y así como los diseños se transformaron al llegar a Colombia, los productores tienen que hacer un trabajo grande para llevarlos a otros países.

"Cuando vamos a exportar tenemos muy en cuenta la mujer en su estilo y su silueta, por eso, así las colecciones sean internacionales, van a tener un toque diferente en cada país", dice Marcela Serrano, de Armonía.

Esta labor se realiza con extremo cuidado pues la exportación para el sector de la ropa interior es vital. Aunque algunas empresas han bajado sus porcentajes en este sentido en los últimos años -de 70 por ciento exportación y 30 por ciento nacional se ha pasado a 50/50-, el mercado internacional continúa siendo fundamental para la rentabilidad de las empresas.

El sector confeccionista de ropa interior exporta desde Medellín 100 millones de dólares anuales a Centroamérica, Estados Unidos y algunos países vecinos. Mercado que se ha abierto gracias a la acogida que las prendas nacionales tienen en el exterior.

Y es que la calidad es un sello que parecen tener las marcas colombianas. El buen nombre que las diferentes empresas del sector tienen en otros países se debe a que todas se han montado en los programas de control de calidad total, lo que hace que la exigencia sea mayor y se pueda entrar a competir en el mercado exterior.

Tanto es el reconocimiento que la marca italiana Fiorucci va a trasladar toda la confección de ropa interior a Colombia. En este momento se ha venido produciendo en Portugal, pero, según Amparo Betancur, gerente general en Colombia, debido al alza del euro el costo se incrementó considerablemente y decidieron trasladarse al país porque aquí pueden realizar una producción más barata y con una calidad excelente.



Hecho a mano

Desde hace más de 30 años empezó a forjarse esta imagen y se ha ganado a pulso este distintivo. Pero las exigencias del mercado han cambiado y los confeccionistas de ropa interior han tenido que evolucionar.

Desde la apertura económica la competencia se intensificó y las empresas no sólo tuvieron que mejorar sus plantas y recursos de producción, sino también cambiar su mentalidad.

Las prendas ahora son más internacionales y llevan la vanguardia en el sector. "Ya nos identifican en países de afuera como exportador de ropa interior. Eso nos ha obligado a estudiar el producto con una profundidad mayor, lo que nos ha llevado a ser líderes en el mercado americano", dice Maggi Ramírez, de Vestimundo Gef.

Sin embargo consolidar el mercado no ha sido fácil; la competencia y la situación de países vecinos han perjudicado en gran medida la exportación de ropa interior.

La crisis venezolana representó el cierre de las exportaciones a ese destino, según Fredy Pulgarín, de la Cámara de Comercio de Medellín. Hoy las grandes empresas envían sólo 5 por ciento de sus ventas, frente al 50 por ciento que representaba antes de la crisis.

Este hueco se ha intentado suplir con líneas de producción como los vestidos de baño, que ya incursionan en otros mercados, incluso en Filipinas.

En cuanto a la competencia, algunas empresas empiezan a verla en países europeos pero otros hacen énfasis en el fenómeno asiático. Este continente está teniendo una oferta cada vez más agresiva y unos precios considerablemente más bajos, afectando directamente mercados que algunos productores abastecían antes, como México.

Aunque todavía prevalece la imagen negativa de la calidad de los productos chinos, Clara María Ceballos, de Confecciones Antonella, asegura que "hay una cantidad de posibilidades interesantes que presentan ellos, y debemos estar muy atentos porque nos han quitado muchos mercados internacionales".

Por el momento se espera que se lleven a cabo alianzas estratégicas entre empresas colombianas que permitan consolidar el mercado sur de Estados Unidos, que tiene más de 70 millones de personas, muchas de éstas latinas. Esto implicará duplicar el negocio exportador del sector.

Igualmente se está esperando el ingreso del Reino Unido al sistema euro dentro de dos años. Esto significará un fuerte movimiento de caja para los productores colombianos y permitirá consolidar un mercado similar al que se tiene alrededor de América.
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