Sábado, 25 de octubre de 2014

| 1990/09/24 00:00

SALUD Y BELLEZA

SALUD Y BELLEZA

LA MAGIA DEL AROMA
Cuando en 1986 el escritor alemán Patrick Suskind acaparó la atención del mundo con su obra "El Perfume", el antiguo dicho de que el amor entra por los ojos se puso en duda. Por primera vez el sentido del olfato había pasado a ser protagonista de una de la más intrigantes historias literarias, y el maravilloso universo de los aromas se había convertido en el centro de las atracciones, de los deseos y las sensaciones.

Y es que, no sin razón los alquimistas, desde tiempos inmemoriales, se han dedicado a extractar las más embriagadoras fragancias para satisfacer los más finos gustos del olfato, hasta el punto de descubrir en el aroma de un perfume la clave del amor.

El poder de los aromas está corroborado en su historia, tan antigua como el hombre.

Ya desde antes de la aparición de los jeroglíficos egipcios, las civilizaciones primitivas manifestaban su adoración a los dioses por medio del humo del incienso quemado, cargado de fragancias. Incluso, el origen de la palabra "perfume" se halla en la derivación del término pro fumo, que significa "a través del humo".

Más tarde, la emperatriz Cleopatra se convirtió, según cuenta la leyenda, en la primera mujer en utilizar el perfume con profusión en sus románticas noches al lado de Marco Antonio y del propio César Augusto.
Pero sería Popea, la esposa de Nerón, la primera dama romana en instituir el perfume como símbolo del amor en el Imperio Romano.

Con el tiempo, el poder aromático del perfume se encargó de que éste penetrara en las cortes europeas hasta el punto de convertirlo en un elemento esencial. La famosa Caterina de Médicis consideraba tan importante el uso de las fragancias, que tenía su alquimista personal, Cosmo Ruggiero, encargado de preparar las esencias.La misma Caterina, al contraer matrimonio con Enrique 11, rey de Francia, inició el cultivo de las flores para perfume.

Madame de Pompadour, Madame du Barry, la intrigante Josefina, esposa de Napoleón, mantuvieron a su disposición sofisticados equipos químicos y expertos en el arte de la ciencia alquimista con el fin exclusivo de crear fragancias especiales para todo tipo de ocasiones y estados de ánimo. El objetivo, que más tarde sería uno de las principales finalidades del perfume, era el de que la fragancia reflejara la personalidad de quien la usara.

Una vez creado el perfume, nacieron también sus derivaciones. Aparecieron los aceites perfumados, utilizados en los grandes ceremoniales de homenaje a la corte. Si bien en un principio las materias primas procedían de Oriente, poco a poco Africa, Italia, el sur de Francia y el Medio Oriente, comenzaron a producir sus propias bases. Y fue entonces cuando la región de Grasse, al sur del estado francés, se convirtió en el jardín por excelencia de todo tipo de flores: jazmines, rosas, claveles, heliotropos y narcisos, destinadas a transformarse en las más puras y atrayentes fragancias. Con el correr del tiempo, Grasse sería considerada por los conocedores, como la cuna mundial del perfume.

Desde entonces, los más grandes alquimistas han aprovechado su fino olfato para crear extractos a partir de la mezcla de varios ingredientes, aceites aromáticos y fijadores vegetales y animales, utilizando como vehículo de transporte las propiedades del alcohol.

Hoy en día se cuentan por miles las esencias destinadas a satisfacer los deseos de una mujer moderna que ante todo busca en un perfume, la reafirmación de su personalidad, el soporte de su forma de ser y la confianza de sentirse cada día más femenina.
JAVIER MURILLO "Cada reina es única"
En dos meses se dará comienzo al Reinado Nacional de Belleza. Desde ya, las candidatas de los diversos departamentos se enfrentan a una ardua labor de preparación. Detras de cada una de ellas hay siempre una persona que las aconseja en cada paso. SEMANA habló con Javier Murillo, uno de los más destacados "hacedores de reinas", para conocerlos secretos de un trabajo apasionante.

SEMANA: ¿Cuántos años de expenencia con reinas?
Javier Murillo: 25.

S.: Una palabra para definir el gran cambio que se ha dado a través de estos años.

J.M: Profesionalismo.
Hoy en día se toman las cosas más en serio.

S.: ¿El mayor requisito para que triunfe una reina?

J.M: Es un conjunto de cualidades. No basta una cara bonita o un cuerpo espectacular. Hay que dominar el lenguaje corporal, para saber mostrarse. Se debe tener en cuenta lo que quiere la gente de una persona que va a representar al país... Por eso la cultura y la etiqueta son factores que cada año cobran más importancia.

S.: Hay quienes dicen que ustedes convierten a una niña insípida en una reina admirada, a base de maquillaje y de cortes sofisticados. ¿Es cierto?

J.M: Falso. Se trabaja a partir de una materia prima de excelentes condiciones. Se analiza el carácter de cada mujer, para enfatizarlo por medio de elementos como el color y las líneas del rostro.
Pero esto no es lo esencial.

S.:¿Qué es lo esencial?

J.M: Lograr que cada reina se sienta más segura de lo que es y de que tiene. La confianza en sí mismas es posiblemente, el factor más importante.

S.: ¿Qué se require para lograrlo?

J.M: Compenetrarse al máximo con cada reina. Convertirse en un verdadero amigo de ellas. Llegar hasta su espíritu para saber cómo piensan y cómo reaccionan ante circunstancias de diversa índole.

S.: ¿Cuánto tiempo exige este trabajo?

J.M: 24 horas al día. Yo trabajo 12 horas y las otras 12 las dedico a pensar, a reflexionar, a meditar. A la hora de dar una pincelada o de ofrecer un consejo hay que contar con un background que respalde cada decisión. Por eso uno termina metido en todo lo que tiene que ver con una reina: hasta el diseño de modas y la producción fotográfica.

S.:¿Cuáles son los puntos claves de la preparación de una reina?
J.M:Ante todo, como dije antes, darle seguridad. Enseñarle a moldear el cuerpo, a caminar por una pasarela, a mostrar siempre su mejor ángulo, a manejar las cámaras -que estarán todo el tiempo encima-. Corregirle las manías que tiene para caminar, enseñarle a hablar en público, prepararla para los fogueos periodísticos, mantenerla siempre actualizada.

S.:¿Cuál es la reina que recuerda de manera más especial?

J.M:Todas las reinas son especiales. Cada una tiene algo que la hace interesante e inolvidable. Pero no hay preferencias. En mi trabajo hay que ser objetivos. Hay que lograr que cada candidata sea única, aunque uno esté asesorando varias aspirantes al tiempo.

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