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| 3/6/1995 12:00:00 AM

SALUD Y BELLEZA



¡PESO PLUMA!
Si los gordos estan saturados de tantas dietas, los flacos no encuentran el secreto para subir de peso

EN SIGLOS ANTEriores, y aun a principios de éste, los patrones de belleza, tanto femeninos como masculinos, eran regidos por siluetas redondeadas y un tanto rollizas porque ser delgado en esas épocas era sinónimo de pobreza, enfermedad o malas condiciones de vida. Con el paso de los años, el auge de la publicidad y toda clase de eventos que resaltaban la belleza, este concepto fue evolucionando dando paso a formas estilizadas, con énfasis en partes del cuerpo como los glúteos y los senos en las mujeres y la masa muscular bien formada en los hombres.
Lo anterior ha dejado -con el tiempo- secuelas, a veces traumáticas, para aquellos hombres y mujeres que no logran cumplir con los requisitos necesarios para clasificar dentro de la categoría de belleza impuesta por la cultura de hoy. Por un lado, las investigaciones científicas gastan años produciendo cifras, descubriendo causas y diseñando fórmulas para reducir los kilos de más a los millares de gordos que pueblan el planeta. Ser gordo es un problema de talla mundial. No en vano en Estados Unidos 40 por ciento de sus habitantes presentan un peso mucho más alto de lo registrado en las tablas nutricionales como peso normal.
Esta fiebre por poner a régimen, a toda costa, a los gorditos, ha hecho que se olvide al segmento opuesto: el de los flacos.
Ha sido tanto el olvido en el que se tiene a los menos favorecidos por las calorías que no existen estudios de universidades famosas del mundo, ni investigaciones de científicos reconocidos que den luces sobre el estado sicológico de los mismos ni sobre las causas, y mucho menos que aporten cifras sobre cuántos flacos existen en el mundo. Tal parece que ser flaco es menos interesante que ser gordo.
Pero, aunque hay que reconocer que pertenecer a este segundo grupo puede ser menos traumático, también hay que decir que -efectivamente- es considerado como un problema de importante magnitud para quienes lo padecen. Según la sicóloga Patricia Villegas, el bombardeo constante de los medios de comunicación ha hecho que las personas, en su mayoría jóvenes, valoren estereotipos representados por las reinas de belleza, las modelos famosas o las estrellas del cine. "En esta cultura la belleza fìsica está directamente relacionada con el éxito sexual. Es decir, que si no se cumple con los requisitos preconcebidos por la sociedad, no se es atractivo para el sexo opuesto, generando sentimientos de inseguridad. De ahí que la mayoría de personas extremadamente delgadas se caractericen por poseer una personalidad tímída y retraída", enfatizó la doctora Villegas.
Otro factor sicológico, pero en este caso extremo, es la anorexia, un desorden mental en el que el afectado se ve y se siente gordo -a pesar de ser muy delgado- y entonces deja de comer. Esta es una enfermedad a nivel sicológico que debe tratarse médicamente y que realmente no clasifica dentro del género de los flacos.
Lo anterior en cuanto a las causas sicológicas del trauma. Sin embargo también existen factores físicos que predisponen y definen la contextura delgada en una persona. El primer renglón lo ocupa el metabolismo, y más exactamente el hipertiroidismo, que es cuando la excesiva producción de la hormona tiroides acelera los procesos metabólicos, quemando más rápido de lo normal las calorías ingeridas. Hay otros, como las infecciones latentes no manifiestas, la mala absorción de nutrientes y las caracteristicas hereditarias -estas últimas son las responsables de que en una familia de flacos no nazca, ni por equivocación, un integrante con tendencia a engordar-.
Como respuesta a todos estos aspectos que inquietan y muchas veces angustian, existe un sector que parece no haber olvidado el pujante mercado de los flacos: el comercio. Es así como no faltan -sobre todo en los almacenes naturistas- recetas y combinaciones creadas especialmente para engordar. Es el caso de las pastillas de levadura de cerveza, las malteadas y el revuelto de huevos con malta en ayunas, que lejos de alimentar y engordar como por arte de magia lo que hacen es abrir desaforadamente el apetito y proveer al organismo de cantidades insanas de grasa y colesterol. ¿Los resultados? Una aparente ganancia de kilos, la cual se pierde inmediatamente se deja de consumir el mencionado producto. Lo ideal, y lo dicen los expertos, es hacer uso de una consulta médica antes de decidirse a probar cosas de las que nadie sabe cuáles serán sus efectos secundarios o la reacción inmediata del organismo ante esos estímulos.
Con todo esto, pareciera como si en el universo de la delgadez la única solución fuera resignarse a las tallas pequeñas en la ropa, a ocupar menos espacio en los puestos de los autobuses y a sortear los sobrenombres y chistes de amigos y conocidos. Sin embargo es bueno saber que también existen formas que, aunque no aumentan el peso drásticamente, por lo menos sirven para subir unos cuantos kilos y mantenerlos adecuadamente. Es el caso de las rutinas continuas de ejercicios y las dietas, programadas por nutricionistas, que aumenten el consumo de calorìas. Segùn Leonora Gómez y Gloria Rodríguez, ambas nutricionistas de la Clínica de Estética y Nutrición, la subida por los alimentos podrìa estar entre las 500 y las 1.000 calorias, más de lo que se necesita usualmente, "guardando, obviamente, un sano equilibrio entre proteínas, carbohidratos y grasas". (Ver tabla)

UN CASO ESPECIAL
De todas formas, a pesar de dietas, de menjurjes, de productos naturales, de usar más de un saco o una camiseta, en lo que sicólogos, nutricionistas y hasta algunos flacos parecen estar de acuerdo en que la mejor solución al problema es quererse tal cual es la persona. Y es que las ventajas saltan a la vista. Según los expertos, definitivamente ser delgado es mucho menos traumatizante que ser gordo, lo que es un punto positivo importante. "Está comprobado que, culturalmente, una persona delgada tiene menos problemas para integrarse a su entomo que una persona gruesa", enfatizó la sicóloga Patricia Villegas. Y, por otro lado, "es un hecho que es mucho más difìcil subir de peso a un flaco que adelgazar a un gordo" expresaron las nutricionistas entrevistadas por SEMANA.
Un ejemplo concreto de ser feliz, bella y saludable con poco peso lo representa la actriz colombiana Silvia de Dios. Recordada por su papel en Caballo Viejo y personaje de actualidad por la caracterización de Lucrecia en la telenovela Café. "Siempre he sido delgada, tal vez por herencia, ya que mi padre lo era, y por mis hábitos alimenticios y de vida. Hago mucho ejercicio, siempre pertenecì a los equipos de voleibol y baloncesto del colegio. Y en cuanto a la alimentación, he aprendido a conocer mi organismo tan bien que sé como mezclar los alimentos para que me mantengan en el mismo peso. Como muchìsimo, pero ordenada y compensadamente".
Para Silvia ser flaco es mucho más ventajoso que negativo. "Por un lado, uno se siente más ágil y liviano. Casi toda la ropa me queda y me luce bien y, por otro, puedo comer lo que quiera y en la cantidad que desee sin engordar, eso es una delicia". Sin embargo también acepta que una de las desventajas que màs molesta a la mayorìa de mujeres delgadas es que "no a todos los hombres les gustan las flacas".
Sin embargo esta armonía no siempre estuvo presente en su vida. A los 12 años, en la época de los cambios, Silvia de Dios se sintió, por primera vez, pasada de peso, y empezó a dejar de comer y a tomar pastillas para controlar el apetito. En menos de tres meses pesaba 29 kilos, es decir 15 menos de su peso normal. "Me había convertido en anoréxica y no me di cuenta de ello hasta que me caía con facilidad en los partidos deportivos del colegio y hasta que mis amigos y familiares me recalcaban el hecho de que estaba excesivamente flaca. Fue entonces cuando decidí parar y regresar a mis hábitos alimenticios de siempre".
Es un hecho, ser flaco no es el fin del mundo siempre y cuando se esté saludable. El secreto está en aumentar las calorìas, es decir, darse gusto con las malteadas, los helados, los chocolates y las hamburguesas, pero sin exceso y sin olvidar las verduras, las carnes y las frutas. Pero lo más importante de todo está en ser feliz con la apariencia, eso se proyecta en la cara y en el cuerpo y es el paso seguro para obtener lo mismo o más que los que tienen las medidas 'ideales'.
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