Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1986/08/18 00:00

SALUD Y BELLEZA

SALUD Y BELLEZA

LA "MULTIVITAMINITIS"
La cantidad de noticias que diariamente llegan de los Estados Unidos y Europa sobre los beneficios de las vitaminas, las han convertido en verdaderas vedettes dentro del tema profano de la salud y tanto se ha dicho sobre ellas que ya todos nos sentimos con la autorización para recetarlas y tomarlas indiscriminadamente. Para sus amantes, las vitaminas tienen propiedades casi milagrosas hasta el punto de convertirlas en "curalotodo", elíxir milagroso para la buena salud, piedra filosofal que revitaliza todo lo que toca. Sin embargo, la verdad es más discreta, nadie niega sus bondades pero tampoco es científico considerarlas como una panacea en materia de salud.
Un suministro de vitaminas adecuado no sólo es bueno sino indispensable para mantener un cuerpo vigoroso y de aspecto saludable, pero su uso indebido y su consumo excesivo puede acarrear severos daños.
Las vitaminas son compuestos orgánicos imperfectamente conocidos por los científicos, se trata de unos 13 preparados vitamínicos que se requieren para completar la dieta y que están relacionados sin ninguna duda con la salud y por supuesto con la belleza, pues ese aspecto escamoso de los párpados o esas anormalidades en la piel, pueden ser producto de una marcada ausencia de vitamina A, una especie de sustancia aceitosa que se encuentra en alimentos como la mantequilla o el aceite de pescado. Algo ocurre con la relación de los procesos metabólicos y la vitamina B cuya falta puede producir un envejecimiento prematuro, es decir, esas temidas arrugas. Así la lista se alarga hasta convencerlo a uno de la importancia que las vedettes tienen en la salud y la apariencia.

POR SI LAS MOSCAS

Hay quienes las consumen (en toda clase de marcas, formas y colores) para estar seguros, por si acaso les cae una gripe o por protegerse de un ataque al corazón. También las toman porque leyeron que ponen la piel bonita, le dan brillo a los ojos o aumentan la capacidad sexual. Están los que con sólo presentir una temporada de gripe se atiborran de vitamina C, aunque la verdad es qué no se trata de la cura milagrosa del resfriado y mucho menos de otras enfermedades respiratorias, a pesar de que es evidente la interacción entre la vitamina C y los procesos infecciosos, tampoco puede asegurarse de que es la cura del resfriado común. Las estadísticas demuestran que no evita los resfriados aunque si previene los estados infecciosos y algunos estudios sugieren que las dosis excesivas (1 a 5 grajeas por día) pueden ocasionar toxicidad y diarrea severa entre otros efectos.
No es, pues, la solución a la inactividad sexual, a los ataques al corazón o la sensación de cansancio. Estadísticas recientes de los Estados Unidos revelan que miles de personas han sufrido envenenamientos por causa del uso indiscriminado de las vitaminas y lo que es peor aún, casi un ochenta por ciento de lo casos se presentó en niños.
Es falso, pues, que las vitaminas provean energía adicional, si bien algunas ayudan a convertir parte de los alimentos en energía utilizable; si se toman en cantidades mayores a las necesarias no generan la tan ansiada energía adicional.
Por eso no hay que creer en las mamás o los niños de la televisión que anuncian con caras rebosantes de salud que la única manera de mantenerse sano son las vitaminas y minerales tomados diariamente. No se trata de pólizas de seguros contra la enfermedad, pues para esto basta una dieta verdaderamente equilibrada como forma de proveer la nutrición necesaria.
Hay quienes, equivocadamente, han llegado a afirmar que las dietas actuales ya no contienen vitaminas gracias al empobrecimiento de una tierra muchas veces cultivada; lo que tampoco es del todo cierto, pues el contenido vitamínico proviene de la herencia genética de la planta y no de la tierra.
En conclusión, una dieta equilibrada proveerá las cantidades diarias de vitaminas recomendadas. Basta una alimentación basada en lácteos, carnes, frutas, cereales, verduras (ojalá frescas o cocidas al vapor), serán necesarias para consumir las vitaminas indicadas. Esto con excepción de personas con problemas de inapetencia, desnutrición, mala absorción, alergias, etc., que requieren de cantidades adicionales recetadas por el médico o el nutricionista.
Por todas estas razones, antes de dejarse embelesar por la variedad de frasquitos importados cuyas etiquetas prometen esta vida y parte de la otra, consulte con su médico, pues a lo mejor usted es uno de esos ricos... pero en vitaminas.


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