Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1990/05/14 00:00

SAN ANDRES

SAN ANDRES

Azul Profundo, mar Caribe, mar de aguas calidas que la serpentean entre los azules de todas las tonalidades; que van desde el blanco azulado de la espuma hasta el thalo blue, donde la luz es ya la alucinación hidrógena del buzo en su mundo silencioso.
Es la descripcián de un universo pocas veces advertido por el viajero, acostumbrado más a la tentación de los restaurantes, la atracción de los casinos, la extensión infinita de las playas y la comodidad de los hoteles de San Andrés, isla. En las profundidades del mar que baña las costas de este archipielago caribeño, se esconde tambien un tesoro desconocido: el milagro natural de la vida marina que rodea de corales y peces de colores toda la costa insular.

Sin duda, la absorbente belleza cromatica del mar sanandresano invita al visitante a sumergirse en sus aguas para explorar los misterios submarinos de la isla y penetrar en sus reconditos secretos. Y la pureza del oceano es el aliciente perfecto para intentarlo. Toda la fascinación del buceo esta al alcance del turista, no importa cuan experto sea. Lo cierto es que San Andrés guarda entre sus atracciones más impredecibles e delicioso placer de bucear .
La isla esta dotada de centros especializados que proporcionan al viajero el máximo profesionalismo, para que la excursión por el fondo del mar sea ciento por ciento segura. Asi, los más inexpertos pueden acudir a las tiendas marinas de instrucción para adquirir la destreza necesaria. Alli se dictan minicursos de submarinismo y se suministran los elementos indispensables, desde la propia embarcacion hasta los equipos completos de buceo.

Entonces el aventurero puede lanzarse al agua y disfrutar de esa sensación de libertad que solo el buceador puede describir.
Visitar los inmensos bosques de algas por donde el cuerpo puede deslizarse y escuchar la sinfonía profunda del agua cuando se van formando las burbujas.
Divisar los más extraños peces de colores, unos con formas alargadas, otros de un espesor finísimo, casi invisibles si se les mira de frente, y otros sencillamente diminutos que nadan en cardumenes de miles y que con la sola presencia humana comienzan a aletear nerviosos formando una nube impenetrable. Y si se tiene suerte, uno que otro pez curioso golpeara con su boca la mascarilla del buceador intentando descifrar al gigantesco intruso.

ENTRE BUQUES Y OLAS
La isla Bolivar, ubicada a 20 millas al sudeste de San Andres, es un sitio ideal para sumergirse. Aunque se requieren embarcaciones adecuadas y de especial cuidado para llegar a ellas, bien vale la pena visitarla. Una de sus mayores atracciones es, sin duda, el arrecife coralino -de gran tamaño y belleza y los barcos hundidos que descansan a escasos metros de la superficie, Uno es el Shaka Maru, buque japones encallado hace mas de cincuenta años y cuyos muebles, segun los rumores, fueron a parar a la intendencia vieja. El infortunado coloso se deja recorrer en toda su extensión y son perfectamente visibles sus cinco tipos diferentes de anclas y sus inmensas calderas. El otro es nada menos que el Almirante Padilla, la fragata nacional que encalló hace 24 años cuando hacia un crucero de entrenamiento.
Pero no solo las profundidades hacen que el turista desee quedarse en San Andrés el mayor tiempo posible. Los amantes de los deportes acuaticos pueden encontrar en las aguas del archipielago un lugar estratégico para la práctica de la vela, el windsurfingy el sunfish, gracias a los inquietos vientos del nordeste que van empujando la embarcación con rebeldía y que incitan al navegante a asumir el desafio como un reto personal.

Algo similar ocurre con el esquí acuático. La transparencia de las aguas permite que el turista pueda deslizarse mientras observa la conformación de los paísajes coralinos del fondo del mar, tanto en la bahia de San Andres como en la zona del Acuario, las cuales poseen características inmejorables para la practica de este deporte. Lo demás corre por cuenta del esquiador, del velerista o del apasionado por las tablas del windsurfing.

Pero si se desea un paseo más sosegado, las lanchas ofrecen alternativas diferentes. Los tradicionales viajes a Johnny Cay y el Acuario pueden ser alternados con cruceros por los cayos aledaños, como el Bolivar o el Albuquerque. Un conjunto de diez o quince personas lo puede hacer con costos que estan al alcance de todos. La cooperativa de lancheros y los diferentes hoteles tienen diversos planes, dependiendo de los gustos y las propuestas del visitante. Hay una excursión para cada grupo, para cada situación, para cada persona. El archipielago regala esas ventajas. El viajero puede escoger entre el impredecible mundo del buceo, la tranquilidad de los paseos en lancha, el desafio de los vientos y la velocidad de los esquies.

Así es el mar de San Andrés, capaz de provocar los más fascinantes retos, de transformar las ilusiones en fantasias realizadas, de hacer desbordar los sueños a través de un universo natural que brota de las profundidades y se extiende hasta más alla del horizonte.-

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