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| 8/23/1993 12:00:00 AM

Se embolata el mundial

A sólo ocho días del primer partido de las eliminatorias, los aficionados colombianos dudan cada día más de que la selección consiga el tiquete para el mundial USA-94

CUANDO EL PASADO SABADO 17, MILLONES de aficionados colombianos se sentaron frente a la pantalla de su televisor para ver el partido de fútbol entre Colombia y la selección juvenil de Brasil, no se imaginaron que se iban a encontrar con un equipo nacional sin fuerza, sin ganas y sin técnica. De hecho, durante el compromiso no hubo un sólo pasaje en el que la selección jugara el fútbol de que había hecho gala tres años atrás frente a Alemania, en el histórico empate que clasificó al equipo colombiano a la segunda ronda del mundial de Italia. Como lo afirmaron muchos cronistas deportivos, el partido contra los juveniles del Brasil fue un desastre. Nadie podía entender cómo un conjunto tan completo como el de Maturana perdía un partido frente a unos muchachitos que en los primeros minutos del compromiso perdieron por expulsión a uno de sus jugadores claves. Ese día se vio de todo, menos un equipo digno de clasificar al mundial.
Pero peor que ese partido, fue su siguiente enfrentamiento frente al Atlas de Guadalajara, el martes de la semana pasada. Este conjunto mexicano no le paga el salario a sus jugadores hace más de un mes y, como si fuera poco, tiene preavisados a todos los futbolistas por bajo rendimiento. Sin embargo, y pese a todas estas ventajas, Colombia jugó un partido muy discreto y apenas empató. Fue así como ganó terreno entre los aficionados la sensación de que el tiquete al mundial de Estados Unidos el próximo año está bastante embolatado.
Lo paradójico es que nunca como ahora, el fútbol profesional colombiano había tenido tantos jugadores de primera línea, con tanta potencia goleadora y tanto fogueo internacional. A pesar de ello, no es exagerado decir que hace cuatro años, con menos estrellas y menos experiencia en el combinado nacional, la gente estaba más segura que ahora de la clasificación al mundial. Y es que aunque entonces los buenos y efectivos delanteros eran más escasos, la selección planteaba un fútbol más alegre y ofensivo, y demostraba una personalidad como nunca antes la había tenido un equipo nacional.
Cuatro años después, mucho de eso se ha extraviado. Aunque se considera como algo positivo haber sacrificado un poco de estética en el toque para ganar algo de práctica, no se entiende cómo no se ha avanzado en materia de resultados, que es justamente lo que se busca cuando se deja a un lado lo estético y el juego se pragmatiza. Incluso con el poder ofensivo que puede tener hoy la selección nacional, los aficionados parecen ver en el conjunto colombiano un equipo por momentos tan tímido como aquellos de finales de los años 60, que jugaban, siempre temerosos, a no perder. Eso fue lo que pudo verse en la pasada Copa América, torneo durante el cual la selección sólo ganó dos de los seis partidos que disputó.
Pero la timidez de los seleccionados de hace 20 ó 30 años estaba justificada por la falta de delanteros con verdadero poder goleador: al fin y al cabo, los futbolistas que hacían goles en el rentado nacional eran los argentinos, los uruguayos y los brasileños. Hoy en día eso ha cambiado dramáticamente: desde hace cinco años los ganadores del Botín de Oro -trofeo que se le otorga al máximo goleador de la temporada nacional- han sido colombianos. Para hacerse a una idea de la riqueza goleadora de los futbolistas colombianos, basta con mencionar a Faustino Asprilla, Adolfo Valencia, Victor Aristizábal, Iván Valenciano, Alex Comas, Anthony de Avila, Albeiro Usuriaga y Miguel Guerrero, entre muchos otros.

Los PECADOS
Pero entonces, qué demonios pasa?, por qué Colombia está jugando así? Aunque podrían ser muchas las respuestas para estos interrogantes, todos los caminos parecen conducir a un mismo lugar: el cuerpo técnico. Para escogerlo, en el país se abrió todo un debate sobre si debía ser, como hace cuatro años, Francisco Maturana, o si debía ser Hernán Dario Gómez, quien hizo sus pinitos al frente del seleccionado cuando Maturana viajó a Europa en 1991. Finalmente, las directivas del fútbol nacional creyeron encontrar una solución salomónica: nombrar a Maturana como director técnico y a Gómez como asesor. Se trata de dos estrategas que a pesar de haber trabajado juntos en muchas ocasiones, no tienen la misma visión del fútbol. Eso es como tener una llave para presidente y vicepresidente de la República con dos personas de pensamiento y filosofía distintos. Con un agravante: que todavía no está claro quién va a responder si Colombia no llega a clasificar al mundial.
Otra cosa que molesta a muchos de los expertos es el hecho de que Maturana y Gómez sean, al mismo tiempo, las cabezas de la selección Colombia y de dos equipos profesionales, el América de Cali y el Nacional de Medellín. El desagrado radica en el hecho de que cuando las cosas son así, el técnico -o técnicos, como en este caso- de la selección, favorecen la alineación de los jugadores de los mismos equipos profesionales que ellos dirigen. Al fin y al cabo la selección es una vitrina que permite vender jugadores al exterior, y sólo se puede vender lo que se muestra.
Por qué, por ejemplo, no llaman a la selección al jugador del Junior de Barranquilla Victor Danilo Pacheco, se preguntan muchos hinchas. Esta claro que no se puede depender tan sólo de Carlos Valderrama para conducir el equipo y que hay que ir formando a otros jugadores, como Pacheco, para que lo reemplacen. Tampoco se explican los aficionados cómo, cuando se está sufriendo en la línea defensiva, los técnicos no alinean al zaguero de Millonarios Oscar Cortés, quien demostró, en el encuentro frente a Ecuador, ser un jugador igual de talentoso como el Andrés Escobar de 1990. Y si el problema es la falta de goles, por qué no llamaron por ejemplo a Alex Comas del Unión, para no hablar del caso de Adolfo el "Tren" Valencia, recientemente contratado por uno de los equipos mas prestigiosos del mundo, el Bayern de Alemania (ver recuadro), y excluido de la nómina titular de la selección por una disputa con Maturana no suficientemente bien explicada por el tecnico nacional, pero que, según algunos cronistas deportivos, pudo haberse originado en el hecho, de que en la Copa América, el cuerpo técnico prefirió alinear a Victor Aristizábal -del Nacional de Medellín- antes que a Valencia -de calidad muy superior-, con el fin de promover internacionalmente al delantero paisa con miras a vender su pase a un equipo extranjero.
Pero más allá de la convocatoria de jugadores, lo que tiene preocupados a muchos aficionados son las últimas declaraciones de Francisco Maturana. Los hinchas no entienden que Maturana diga que ganar la Copa América no era importante, cuando ganar un torneo de semejantes dimensiones le daría a Colombia la posibilidad de ser cabeza de grupo para los siguientes torneos que se realicen en Suramérica y en el mundo. Y lo que la mayoría de cronistas deportivos piensan es que no se puede ir a un torneo tan importante simplemente a prepararse. Como le dijo un periodista radial a SEMANA "Maturana no puede decir que lo esencial para ellos es la clasificación al mundial, cuando el seleccionado nacional todavía no ha demostrado que está totalmente preparado para ganar los compromisos y no empatarlos. Al mundial se va si se gana, no nos hagamos ilusiones con que tenemos el mejor equipo del mundo, cuando todavía no hemos ganado ningún torneo importante ".
Otro aspecto que causó controversia en la prensa nacional fue que el técnico Maturana hubiera dicho, el miércoles de la semana pasada, que sólo le hacían falta dos jugadores para las eliminatorias: "Cordoba y Asprilla, los otros nueve ya los vieron frente al Atlas de Guadalajara". Nadie entendió cómo un director técnico de una selección nacional puede estar tan seguro de su equipo cuando en los últimos dos compromisos no se le ha visto calidad futbolística. Y cuando todo el mundo sabe que el "Tren" Valencia, el delantero que falta, el que se necesita para garantizar la potencia ofensiva del equipo, estará por fuera de la línea titular. Nadie entiende bien cómo un equipo de la talla del Bayern de Alemania, campeón europeo e intercontinental de clubes varias veces, cree que necesita a Valencia en su delantera mientras el cuerpo técnico de la selección nacional no parece convencido de que le haga falta.
Estas declaraciones mas bien destempladas han hecho parte de una sinfonía por ahora inconclusa de las relaciones de Maturana y Gómez con los periodistas. Muchos reporteros han recibido, como respuesta a sus críticas al seleccionado, un veto para hablar con los jugadores. E incluso uno de ellos, lván Mejía de la cadena Colmundo, aseguró el jueves que a más del veto había recibido amenazas de muerte.
A todo esto hay que agregar el problema de Asprilla, la estrella colombiana del Parma de Italia. Nadie duda de que Asprilla es una pieza clave del combinado nacional pero los aficionados no aceptan su agresividad con los periodistas y sus contínuos desplantes. Ese no es el comportamiento de un buen profesional y, de radicalizarse, podría afectar su desempeño. Son muchos los analistas que dicen, por eso, que Maturana, en vez de defender al delantero tulueño lo que debe hacer es aconsejarlo para que su comportamiento sea cada día mejor. Con ello, no estaría haciendo otra cosa que poner en práctica el principio que los colombianos le escuchan todos los días en un comercial de televisión en el sentido de que el fútbol es, ante todo, "un deporte que sirve para formar hombres". Un principio que parece estar haciendo agua no sólo en el caso de Asprilla sino también en el del controvertido René Higuita, hoy detenido en la carcel La Modelo de Bogotá, acusado de participar y ganar una comisión por negociar el secuestro de una menor en Medellín por parte de la organización de Pablo Escobar.
En resumen, con la selccción jugando a media marcha y con deficiencias en todas sus líneas (ver gráfico), con acusaciones de favoritismo al cuerpo técnico a la hora de escoger a los jugadores, y con relaciones más bien tensas entre dicho cuerpo técnico y los medios de comunicación, el ambiente previo a la ronda eliminatoria para ir al mundial parece demasiado cargado. Ojala los jugadores del seleccionado se sobrepongan a todo esto y entreguen en los partidos contra Paraguay, Argentina y Perú, lo mejor de lo que tienen, y le brinden a los aficionados colombianos y al fútbol nacional la oportunidad de volver al mundial y de consolidar con ello uno de los pasos más importantes en la historia de este deporte en el país: la apertura del mercado europeo para los jugadores colombianos. -
El "Tren" de la discordia DESDE QUE ADOLFO EL ~TREN" Valencia pisó por primera vez la cancha del estadio El Campín con el uniforme del Independiente Santa Fe, hace más de tres años, los cronistas no dejaron de elogiarlo. De hecho se convirtió en el estandarte de la escuadra santafereña y, gracias a él, el equipo capitalino estuvo siempre en las finales. En las cabinas de radio los especialistas se lamentaban de que Santa Fe no clasificara a la Copa Libertadores para que el jugador pudiera mostrarse internacionalmente, ya que en esos años no había ningún torneo importante de selecciones en donde el "Tren" vistiera la camiseta colombiana.
Pero le llegó su hora. Este año con miras a la clasificación al mundial de fútbol y a la Copa América, Valencia fue convocado a la selección. Y no pasó inadvertido. De hecho es el jugador que más goles ha convertido este año con la camiseta nacional -cerca del 50 por ciento. Por eso su exclusión de la línea titular es la gran piedra de escándalo del momento.
Nadie se explica por qué no se alineó al "Tren" frente a Argentina en el partido en el cual Colombia perdió la oportunidad de llegar a la final de este torneo. Y menos aún, por qué no fue convocado para los partidos de las eliminatorias al mundial.
Lo cierto es que el Bayern de Munich, el prestigioso club alemán que hace un par de semanas compró su pase al Santa Fe por 3.5 millones de dólares, tenía sólo dos jugadores en la cabeza para reforzar su plantel con miras a la temporada que se inicia: el holandés Ruud Gullit y cl colombiano Adolfo Valencia. Y después de que la negociación con el jugador hoIandés que militaba en el Milán de ltalia se dañó, no dudó en contratar a Valencia. El interés de los alemanes fue tan grande que obligaron a las directivas santafereñas a romper el pacto que tenían con el club portugués Benfica por un millón de dólares menos. No hay duda de que si la selección no clasifica al mundial, serán muchos los que dirán que el fracaso se debió a la exclusión de Valencia de la nómina titular.
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