Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/4/1992 12:00:00 AM

SECTOR FINANCIERO

LAZOS FAMILIARES
DOS NACIONES QUE COMPARTEN fronteras, golfos y un gran océano no podían permanecer estáticas ante los fuertes vientos de apertura que golpean sus fronteras. Colombia y Venezuela tenían que unir sus manos y capitales para salir a flote en el mar de las finanzas ante la llegada de la inversión extranjera y frente a la competencia cada vez más creciente de la economía mundial.
Par eso las dos naciones conscientes de la dimensión e importancia de la transformación que trae consigo la apertura, decidieron marchar juntos a lo largo del vasto camino de las finanzas y unir esfuerzos en beneficio de los dos países.
El primer esfuerzo de integración colombo-venezolana en el sector financiero se inició con la creación del Banco Tequendama. Un agrupo de inversionistas venezolanos del sector financiero, asegurador y comercial elevó anclas y a ginales de la década del 70 estableció sus conocimientos financieros en Colombia. A su turno, entraron a formar parte del capital un grupo de inversionistas colombianos. El próposito principal de la unión era orientar y promover la integración colombo-venezolana.
En 1980 el Banco Tequendama solicitó un permiso a las autoridades venezolanas para abrir una sucursal en Caracas y otra en San Antonio del Táchira.
En el año 82 se presentó la crisis del sector financiero que coincidió con la crisis cambiaria en Venezuela. Esas situaciones afectaron sensíblemente al banco tanto en Colombia como en el vecino país y por poco llevan al traste con el esfuerzo de integración que adelantaban los dos países, pues la entidad tuvo que ser intervenida por las autoridades competentes de ambas naciones, pues no sólo hubo problemas cambiarios sino manejos irregulares.
Durante estos años la devaluación del bolívar frente al dólar incidió en los resultados. El balance de esta gestión no arrojó las mejores cifras. En ese entonces el bolívar se cotizaba a 4.30 por dólar y durante la crisis se alcanzaron los 25 y 30 bolívares por dólar. Según el abogado y economista Alvaro Camacho,este fenómeno afectó notablemente las relaciones comerciales por un tiempo. En primer lugar porque los deudores venezolanos del banco tuvieron que responder por sus obligaciones en dólares, lo que condujo a la insolvencia de la mayoría de ellos. Y en segunda medida, por los problemas que sufrió la banca venezolana durante la devaluación de su moneda. Esto finalmente obligó al Gobierno colombiano a principios del 86 a oficializar el Banco Tequendama para iniciar un proceso de saneamiento y salvación de los intereses de la entidad en Colombia, Venezuela y Curacao.
De las pocas inversiones que se han hecho en los últimos años en banca multilateral, la del Banco Tequendama fue un buen paso hacia la integración financiera y comercial de ambos países.
Simultáneamente con la inversión en el Banco Tequendama, los venezolanos realizaron inversiones en Seguros Tequendama. "La compañía fue víctima de la crisis que llevó al Gorbieno a efectuar un saneamiento y recuperación de los seguros a través del Banco Popular", asegura Camacho.
El especialista agrega que a mediados del año 91 se despertó un gran interés de los venezolonos por el sector financiero colombiano.
Las razones son varias. Primero, el sector financiero venezolano resolvió su crisis, es decir, los síntomas de peligro desaparecieron y el sector presentó grandes posibilidades para entrar con paso firme a la integración.
Segundo, la expansión del mercado se hizo necesaria para alcanzar nuevos horizontes. Tercero, las inversiones en Colombia son más rentables para las proyecciones del sector.
Cuarto, las perspectivas de la unión aduanera del mercado común y del nuevo mercado que abre las negociaciones del grupo de los tres resultaron llamativas a los ojos de los inversionistas. Quinto, la estabilidad en el manejo de las políticas económicas colombianas que significan garantía de inversión. Y sexto, los vientos de apertura que cubren hoy la economía nacional.
Sin embargo los atractivos de la economía nacional no se ven representados proporcionalmente en inversiones, pues la participación del vecino país en el sector resulta muy reducida. Se encuentra aproximadamente en 100 millones de dólares, cifra que para los expertos no refleja grandes cambios en el sector.
Al respecto, Camacho asegura que el sector financiero, por el hecho de ser el principal motor de la economía, debería contar con una verdadera presencia extranjera. Es decir, es hora de que los grandes bancos mundiales inyecten a la economía nacional grandes capitales e importantes conocimientos en tecnología. Y la integración con Venezuela es el primer gran paso hacia una nueva generación del sector financiero.
Es así como el sector financiero colombiano empieza un amplio camino hacia la conquista de nuevos capitales con miras a una proyección definitiva en cuanto a progreso y desarrollo se refiere. El camino es largo y la herencia de varios años de "enconchamiento" regional en el sector no se cambian de la noche a la mañana. Pero sin lugar a dudas, las nuevas políticas económicas y los vientos de apertura que soplan en el país son la mejor señal de vida para el sector financiero colombiano.

Eslabón por eslabón
En la actualidad la cadena de integración financiera colombo-venezolana alcanza varios eslabones para continuar hacia adelante en la conquista del mercado internacional.
Uno de los eslabones es el Banco Ganadero, entidad 20 por ciento venezolana y 80 por ciento colombiana que hoy está adquiriendo una gran proyección en el sector tanto a nivel nacional como internacional. Por la solidez que viene presentando el banco se ha hecho acreedor a líneas de crédito y corresponsalías, prácticamente en todos los países del mundo, lo que significa que las voces de la integración van viento en popa en el escenario financiero. Además el Banco Ganadero continúa con su filosofía de apoyo a las actividades agropecuarias e industriales a nivel nacional.
Por otra parte se encuentra el Banco Latino. El grupo venezolano, inversionista de la entidad, aspiró a comprar el Banco Tequendama ofreciendo 13 mil millones de pesos, suma que coincidía con el valor que puso el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras. Pero fue el Banco Construcción el que logró ganar la compra por un valor de aproximadamente 21 mil millones de dólares. Este banco es a su vez el mayor accionista individual del Banco Ganadero.
El Banco Latino consideró que no se justificaba, para vencer una participación, pagar una prima tan alta y decidió crear un banco con un capital de 10 mil millones de pesos, el cual en este momento ya ha recibido las autorizaciones correspondientes de la Superintendencia Bancaria. El capital es 100 por ciento venezolano.
A su vez, el Banco Mercantil se quedó con el Banco de los trabajadores en un proceso de privatización. También hacen parte el grupo financiero que decidió integrarse al sector bancario colombiano. Según los expertos, este gran revolcón financiero que atrae capitales y tecnologías permitirá un desarrollo más acorde con las posibilidades industriales y productivas del país.
Y es que reunir bajo un solo objetivo los capitales, esfuerzos y conocimientos en materia financiera es uno de los aciertos de los gobiernos colombiano y venezolano. -
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.