Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/10/24 00:00

SECTOR FINANCIERO

SECTOR FINANCIERO



LOS BANCOS: APROBARON EL SEMESTRE
Aunque los indicadores generales de los establecimientos de crédito son satisfactorios, persiste la inquietud por el crecimiento y deterioro de la cartera.

PARA LAS ENTIdades financieras, 1994 puede no ser su gran año pero al menos durante el primer semestre pasaron el examen de gestión. Así, por lo menos, se desprende del balance de enero a junio de 1994 que elaboró la Superintendencia Bancaria para el sector. Y es que en los principales indicadores -utilidades, patrimonio, activos y pasivos-, las entidades crediticias han dado muestras de crecimiento sostenido.

El análisis de la Superintendencia estableció que las entidades de crédito (bancos, corporaciones financieras, corporaciones de ahorro y vivienda, compañías de financiamiento comercial, compañías de financiamiento comercial especializadas en leasing, y organismos cooperativos de grado superior) alcanzaron 362.000 millones de pesos en utilidades acumuladas para el período enero a junio de 1994. Este monto significó un crecimiento del 38 por ciento con respecto al mismo acumulado del año pasado. Si se toma en cuenta que la inflación para el período analizado alcanzó el 23.1 por ciento, el crecimiento en términos reales de las utilidades del sector fue cercano al 12 por ciento. Como es lógico pensar, los establecimientos bancarios obtuvieron las mayores utilidades con 174.000 millones de pesos, y le siguieron las corporaciones de ahorro y vivienda con 62.000 millones. Además, las corporaciones financieras alcanzaron los 22.000 millones de pesos.

Por otra parte, desde el punto de vista patrimonial, los resultados también fueron alentadores. El patrimonio conjunto de los establecimientos de crédito superó los 3.9 billones de pesos. Este monto, comparado con la cifra de diciembre de 1993 que era de 3.1 billones, indica un crecimiento del 26 por ciento para el primer semestre del presente año. Como tendencia se puede señalar el fortalecimiento patrimonial del sector. Además, las corporaciones de ahorro y vivienda mostraron un crecimiento patrimonial del 44 por ciento, tasa superior a la de los bancos que registraron un aumento del 25 por ciento con respecto al monto de diciembre del año pasado.


SUBEN LOS ACTIVOS

En conjunto, los establecimientos de crédito sumaron activos por 29 billones de pesos y posivos por 25 billones. Al comparar estas cifras con las de junio de 1993 esto arroja un crecimiento anual de activos del 43 por ciento y de pasivos del 40 por ciento. Este incremento, descontada la inflación, muestra un crecimiento real del 16 y del 14 por ciento, respectivamente, para el período junio 93 a junio 94. Sin embargo, para el primer semestre del presente año el crecimiento real de los activos fue del 3 por ciento y de los pasivos del 1 por ciento. El mejor desempeño en estos rubros lo mostraron los establecimientos bancarios que presentaron las menores variaciones semestrales nominales del sector.

Otro aspecto que sirve para caracterizar el comportamiento del sector es la evolución de la cartera de créditos e inversiones. En cuanto a la primera, ascendió a 17.7 billones de pesos y mostró un incremento del 16 por ciento con respecto a diciembre de 1993 y del 45 por ciento con respecto a junio del año pasado. A pesar de esto, el crecimiento de la cartera (16 por ciento) resultó inferior al de los activos (18 por ciento). Aunque las inversiones de los establecimientos de crédito se han caracterizado en los dos últimos años por crecer a ritmos menores que la cartera de créditos, el saldo de inversiones a junio de este año registró una cifra de tres billones de pesos.

Un punto importante para destacor es el hecho de que la cartera de créditos ganó participación en el total de las operaciones activas del sector, en detrimento de las inversiones. En junio del año pasado la cartera de crédito representaba el 59 por ciento del activo y las inversiones el 12 por ciento. Para este año la proporción se acentuó: el 61 por ciento para cartera y el 10 por ciento para inversión. Además, las entidades bancarias mantuvieron el liderato en cartera de crédito con un 40 por ciento del mercado, seguidas por las corporaciones de ahorro y vivienda.

De todos modos, aunque el desempeño del sector ha sido bueno, el aspecto más inquietante sigue siendo el desmedido crecimiento de la cartera y su eventual deterioro. Por esta razón la Junta Directiva del Banco de la República decidió en marzo de este año restringir el crédito, especialmente el destinado al consumo, como un mecanismo de ajuste para cumplir con la meta de inflación de 19 por ciento, para 1994, y como una medida para preservar la salud del sistema financiero colombiano. Esta medida para algunos banqueros era un desestímulo, pues el negocio del sector es la captación y colocación de recursos. Al limitar el crédito se estaba limitando también la actividad. Pero lo que sí resultaba evidente, era que la cartera estaba creciendo mucho. Y más grave que un aumento significativo de los créditos resultaba la destinación de los recursos: el consumo.

Para expresarlo en cifras redondas, la cartera de los establecimientos de crédito ascendió a 17.7 billones de pesos, con un aumento del 16 por ciento con respecto a diciembre de 1993 y del 45 por ciento frente al volumen de junio del año pasado. Aunque estas variaciones mostraron una leve desaceleración, pues el crecimiento de la cartera de créditos en el primer semestre de 1993 alcanzó el 21 por ciento y el incremento anual de junio de 1992 a junio de 1993 fue del 50 por ciento, el mayor interrogante que surge es el desmedido crecimiento de la cartera vencida. Este problema, que algunos expertos relacionan con la calidad de la cartera, tiene que ver con las reducidas posibilidades de recuperar el crédito de los morosos. Aunque para algunos es claro que en el negocio financiero es lógico que las deudas superen los recursos con los que se cuenta, las autoridades monetarias vieron que esa proporción estaba creciendo demasiado y en el mediano plazo podría generar un problema de liquidez en el sector que no sería nada conveniente para la economía nacional. Esa situación quedó registrada en el análisis de la Superintendencia.

CALIDAD DE CARTERA

Para el gobierno, el tamaño de la cartera vencida es inquietante. Y es que para todo el conglomerado de los establecimientos de crédito la cartera vencida llegó a los 954.000 millones de pesos y aumentó a una tasa cercana al 42 por ciento con respecto al monto de junio de 1993. De éste, las compañías de financiamiento comercial y las corporaciones financieras presentaron los mayores aumentos en la cartera vencida con respecto a los pagos vencidos de junio de 1993 que para las primeras fue del 159 por ciento y para las segundas del 70 por ciento. Además, los bancos y las compañías de financiamiento comercial mantuvieron en junio de 1994 la mayor porción de cartera vencida con 46 por ciento y 13 por ciento, respectivamente.

Desde el punto de vista de captaciones, el sector sumó 16.8 billones de pesos representados en depósitos en cuenta corriente, depósitos en cuenta de ahorro y en certificados de depósito a término (CDT), principalmente. En ese volumen, las corporaciones de ahorro y vivienda y las compañías de financiamiento comercial fueron los intermediarios que registraron mayor crecimiento semestral en captaciones con 23 por ciento y 19 por ciento respectivamente. También se debe destacar que las captaciones por medio de CDT estan en alza y crecieron a una tasa anual del 80 por ciento a junio de 1994 y del 36 por ciento con respecto a diciembre de 1993. Esto confirma en parte la preferencia de los ahorradores e inversionistas por los papeles de renta fija, modalidad que los prepara frente a una eventual fluctuación de las tasas de interés. En ese sentido, el movimiento de esta clase de títulos ha tenido un repunte importante. A comienzos de año, algunos consideraban que la expectativa política por las elecciones presidenciales podría conducir a los inversionistas y ahorradores a recurrir a los papeles de renta fija, ante la incertidumbre que dejaba la posibilidad de una variación radical en la política económica del gobierno. Ahora, sin embargo, esta predilección parece tener más que ver con las fluctuaciones de las tasas de interés, asunto nada despreciable a la hora de invertir.

De todas formas, la preferencia por los CDT produjo un cambio en la participación del mercado desde el sunto de vista del interme diario. Mientras que los bancos y las compañías de financiamiento comercial redujeron su participación del 48 y el 21 por ciento en junio de 1993, al 41 y 19 por ciento en junio del presente año respectivamente, las corporaciones de ahorro y vivienda ganaron en participación y pasaron del 13 por ciento en junio de 1993 al 18 por ciento en junio de 1994. Ademas, las compañías de financiamiento especializadas en leasing concentraron cerca del 8 por ciento del mercado de captaciones del sector.

Por todo lo anterior, el primer semestre del presente año le otorga un balance satisfactorio a los establecimientos de crédito. Sus indicadores muestran un sector sano, en crecimiento y con perspectivas de desarrollo favorables en el corto plazo. Y es que de todos modos, aunque en este año los establecimientos financieros han recibido algunas medidas que afectan su operación normal, el sistema financiero colombiano ha adquirido la solidez y el dinamismo para afrontar situaciones de carácter coyuntural.

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