Sábado, 21 de enero de 2017

| 1990/05/07 00:00

SECUESTROS S.A.

Entre las múltiples formas de violencia que sacuden al país, ninguna tiene hoy tanto auge como la industria del secuestro, que mueve por lo menos 15 mil millones de pesos al año.

SECUESTROS S.A.

El secuestro se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del país. En 1989 fueron retenidas ilegalmente 789 personas y, según las autoridades, en la mayoría de los casos los rescates exigidos para su liberación pasaron de los 30 millones de pesos. Lo que quiere decir que si la mitad de los secuestros termina con un pago, la industria movería, como mínimo, 15.000 millones de pesos al año.
La de 1989 fue la cifra más alta en la historia del secuestro en Colombia. Pero todo parece indicar que no será la mayor. Con el senador Federico Estrada Vélez pasaron de 350 las víctimas de ese delito en lo que va corrido de 1990.
El plagio del político antioqueño fue realizado por los narcotráficantes con fines políticos y corresponde a los que las autoridades denominan un "secuestro retaliativo", utilizado como medio de presión para obtener del gobierno respuestas positivas a sus exigencias y, en algunos casos, para ajustar cuentas entre ellos mismos. Esta es la modalidad más nueva que presenta la industria del secuestro en el país y su número es cada vez mayor. De acuerdo con las cifras suministradas por la Polícia, cerca de la tercera parte de las personas retenidas ilegalmente en los primeros meses de este año han estado en manos de los capos de la droga o de sus organizaciones de sicarios. Esta no es todavía, sin embargo, la modalidad mas grave que presenta el delito. El "secuestro para financiación", utilizado por los grupos subversivos con el fin de recaudar los fondos necesarios para su supervivencia, y el "secuestro económico", realizado por simple negocio, siguen siendo los más generalizados.
En las zonas de guerrilla el secuestro es el pan de cada día. En los últimos ocho años los alzados en armas han sido responsables del 40 %, en promedio, de todos los delitos de este tipo cometidos en Colombia. En departamentos como Antioquia, Sucre, Bolívar, Magdalena, Cesar, Meta y los Santanderes, la guerrilla ha sembrado el terror entre agricultores y ganaderos. Para éstos la única opción es pagar una millonaria "vacuna" a los grupos subversivos o caer en sus manos y perder de un día para otro la totalidad de su patrimonio. El caso más dramático es el de Córdoba, donde los ganaderos no encontraron otra salida que poner a la venta sus fincas y la totalidad de sus lotes de ganado (ver recuadro).

INDUSTRIA SOFISTICADA
En medio de tantas nuevas modalidades de violencia, como las que han ido apareciendo en el país, pocos se han dado cuenta de que la de mayor auge sigue siendo la del secuestro. La espectacularidad de las acciones desarrolladas por subversivos y narcotráficantes ha opacado, además, la continua presencia de la modalidad mas perniciosa del delito: el "secuestro economico". Este no solamente ha crecido en términos cuantitativos, sino que ha alcanzado niveles increíbles de sofisticación.
Alrededor del secuestro se ha montado, en efecto, una industria que no tiene mucho que envidiar, en materia de organización, a los más desarrollados complejos productivos del país. El plagio de personas para obtener un beneficio económico se ha convertido en una inversión de riesgo y como tal está siendo manejado por bandas especializadas.
A diferencia de las organizaciones sicariales y de los grupos guerrilleros, los delincuentes comunes no cuentan con una organizacion estable y permanente. En la mayoría de los casos se réunen para realizar un secuestro determinado y luego se disuelven, lo cual es posible gracias a la existencia de un mercado laboral altamente especializado en las diferentes facetas del secuestro. En otras palabras, la industria es estable, pero las bandas no. Es como la construcción: la industria es próspera y permanente, pero las cuadrillas de trabajadores se integran solamente cuando hay que construir un edificio.
Retener a una persona por la cual se piensa cobrar un rescate no sólo implica un riesgo muy grande, por la gravedad del delito, sino que tiene un costo muy alto. De acuerdo con cifras manejadas por las autoridades, organizar un secuestro puede costar entre cinco y seis millones de pesos.
En una operación típica se utilizan por lo menos dos carros de alta potencia, los cuales se consiguen en el "mercado del auto robado" a precios que oscilan alrededor de un millón de pesos cada uno. Se debe alquilar, además, por un período que generalmente no baja de seis meses y por un valor cercano a los 200 mil pesos mensuales, una casa rural o un apartamento con "hueco" (nombre que se le da en el lenguaje de la delincuencia común a lo que se conoció años atrás como cárceles del pueblo). Como no se trata de bandas permanentes, los secuestradores suelen arrendar las "herramientas" necesarias para el plagio (ametralladoras y revólveres), lo cual les puede costar otro millón. Finalmente (y descontando gastos menores como los del mercado) el organizador tiene que pagarles a todas las personas que intervienen en la operación, cuyo "salario" depende de su especialización.

DIVISION DEL TRABAJO
La única organización estable de personas que existe hoy en día en materia de secuestros, de acuerdo con las autoridades, es la de los financistas, que prestan la plata requerida para la operación a cambio de un porcentaje del rescate final. Se trata, por lo general, de personas que han hecho su capital en actividades ilícitas, pero que hoy tienen como fachada negocios perfectamente legales.
Los demás integrantes de las bandas suelen ser trabajadores a destajo. Dentro de estos últimos el más importante es el iniciador, cuya labor consiste en acercarse a la víctima y seguir todos sus movimientos con el fin de garantizar la sorpresa en el momento de su captura. Su labor suele durar varios meses. Después hay que contratar a las personas encargadas del "prense" o "levante", que es el momento crítico de la operación. Finalmente se deben con seguir las personas que cuiden a la víctima durante el tiempo que dure el cautiverio.
La sofisticación del negocio no se detiene, sin embargo, allí. En los últimos años se ha vuelto una práctica muy común que los secuestradores contraten a personas especializadas para la negociación del rescate con los familiares de la víctima. Son individuos generalmente cultos y se caracterizan por tener una personalidad bastante firme. Según fuentes oficiales, se ha presentado el caso de varios secuetros simultáneos, realizados por las bandas independientes, en los cuales ha intervenido el mismo negociador. La mayor novedad en este campo, empero, fue la aparición, el año pasado, de mujeres negociadoras.

Al igual que en el caso del financista, el negociador gana un porcentaje de lo que finalmente se saque del secuestro. Las otras personas tienen un ingreso fijo, el cual es pagado con posterioridad al final de la operación, para evitar deserciones o delaciones.
El auge del secuestro ha estado, como se ve, acompañado de una creciente tecnificación, lo que hace cada día más difícil su combate. El conocimiento que se ha logrado sobre su complicada estructura ha permitido, no obstante, sonados éxitos por parte de las autoridades, que han modernizado sus métodos y han logrado desmontar bandas enteras de secuestradores en los últimos años. Pero el número de rescates sigue siendo bajo en relación con la creciente actividad de los delincuentes (algo así como el lO % ).

RUTINAS PREDECIBLES
Dadas las circunstancias mencionadas, no son de extrañar las quejas sobre el nivel de indefensión en que se encuentra la gente en el país. Además de los ganaderos, que culpan al gobierno de sus problemas por la política de orden público (ver recuadro), hay un creciente consenso entre las clases adineradas en torno de la fragilidad de su posición con respecto a las bandas de secuestradores.
Las autoridades dicen ser conscientes de ello y estar haciendo todo lo posible por combatir el flagelo. Pero advierten que muchas veces, y conociendo la situación, las personas facilitan el secuestro al Ilevar una vida totalmente predecible. Conocedores del problema aseguran que el 95% de las víctimas de secuestro caen por desarrollar una actividad cargada de rutinas invariables y por no observar unas reglas mínimas de seguridad.
Algunos empresarios consultados por SEMANA aseguraron, empero, que el problema radica en que, siendo Colombia un país en guerra, el Estado limita las posibilidades de defensa del ciudadano (con algunas contadas excepciones), como si en el país reinara la más completa paz. Y no sólo esta indefenso, sino que se le niega la posibilidad de proteger su patrimonio ante un eventual caso de plagio.
En Colombia, ninguna compañia ofrece un seguro de secuestro. Tal vez por el hecho de que, como asegura José Raimundo Sojo, para el que tiene plata en este país el secuestro no es un riesgo sino una gran posibilidad. Aun así, hay compañias internacionales que ofrecen el servicio. Pero dada la existencia del estatuto cambiario, resulta ilegal tomarlo. .
Según los especialistas, el riesgo de sufrir una pérdida por tener que pagar un rescate no se diferencia mucho de otros riesgos financieros: puede asumirse (autoseguro), puede reducirse con buenas medidas de seguridad o puede transferirse a otra persona mediante la suscripción de un seguro. En el mundo hay cinco aseguradoras que ofrecen el servicio; las primas se calculan en forma individual y varían dependiendo de la evolución de las condiciones políticas.
En Colombia, dada la situación, no serían muy baratas. Pero habría muchas personas dispuestas a pagarlas.
En medios oficiales la idea se rechaza con el argumento de que la cobertura contra el riesgo estimularía todavía más los secuestros. Datos de otros países no permiten, sin embargo, sacar esa conclusión. En Italia, por ejemplo, donde hay libertad de asegurarse, se cometieron 71 secuestros entre 1980 y 1985 y sólo en un caso la víctima estaba protegida contra el riesgo financiero.

ASESORIA COSTOSA
Una de las ventajas de tener un seguro radicaría en el hecho de contar con asesoría profesional en la negociación con los plagiarios si se presenta el siniestro. Dicho servicio lo prestan algunas compañias de manera independiente, pero su costo es muy elevado. Hay empresas que cobran hasta 1.500 dólares diarios por los primeros 20 días y 1.000 más por cada día que se prolongue el secuestro.
Aunque también en este caso las autoridades aseguran que dicho servicio no es conveniente, porque las técnicas de negociación de las compañias extranjeras no resultan apropiadas para un medio como el colombiano (a pesar de que buena parte de su labor se ha desarrollado en país con características similares), hay quienes consideran fundamental que los familiares de las víctimas se pongan en manos de especialistas, con el fin de asegurar la integridad del secuestrado.
A diferencia del seguro, no obstante, para el cual no hay alternativa en Colombia, en los últimos años los organismos del Estado han logrado un avance considerable en materia de formación de negociadores. Y ese es, precisamente, uno de los argumentos más fuertes en favor de que los ciudadanos denuncien todos los delitos de ese tipo que se cometan en el país.
Extranjeros y nacionales coinciden en una cosa: lo que cuenta es la vida de la víctima. Y aunque en esta materia no existen varitas mágicas, es importante que la gente se asesore, para reducir la posibilidad de cometer errores. Con muy contadas excepciones, un secuestro siempre ocurre por primera vez, y es muy importante que los allegados de la persona plagiada no se enfrenten solitarios a lo desconocido. El secuestro se ha convertido en una industria muy sofisticada. Y como tal es necesario enfrentarla: siguiendo las normas de seguridad básica, apoyando y contando con el respaldo de las autoridades y, en caso necesario, asesorándose de expertos. Eso, al menos, es lo que recomiendan los que conocen los tormentos de tan horrible flagelo.

SECUESTRO POR GRUPOS DE POBLACION
1987 - 1990
GRUPO 1987 1988 1989 1990 TOTAL

Campesinos 10 46 28 55 139
Comerciantes 29 66 128 21 244
Estudiantes 13 21 22 2 58
Extranjeros 11 21 14 1 47
Ganaderos 61 100 130 28 319
Industriales 3 13 14 2 32
Periodistas 17 23 40
Políticos 2 16 19 5 42
Jueces 1 4 6 11
Profesionales 15 38 48 8 109
Profesores 6 7 13
Alcaldes 19 12 1 32
Ins. de Policía 3 9 12
Clérigos 1 2 3
Sindicalistas 9 1 10
Petroleros 5 5 10
Miembros UP 3 2 5
Otros 107 294 249 27 677
TOTAL CIVILES 252 682 719 150 1083
Ejército 8 26 29 63
Armada 1 1
Policía 9 51 39 1 100
Das 5 2 7
TOTAL FF.AA. 22 78 70 1 171

TOTAL 274 760 789 151 1974


JUEGO MI HATO...
"Los ganaderos de Córdoba ofrecemos en venta la totalidad de nuestros ganados para salvar el menguado patrimonio que nos queda como una contribución a la pacificación del departamento, pues sabemos que ellos (nuestros ganados) están sirviendo de jugosas fuentes de ingresos y de alimentación de quienes impunemente se los están robando". Este aviso salió publicado la semana pasada en los periódicos de la costa. Su publicación fue ordenada por los ganaderos de Córdoba, el gremio y la región mas azotados por el flagelo del secuestro, con 345 victimas en los últimos tres años
Pero no sólo las reses están a la venta. También sus fincas. En permuta se hallan dos millones 600 mil hectáreas, que conforman el territorio ganadero del departamento. Y mientras algún comprador decide arriesgar su patrimonio en un negocio donde mensualmente tiene que aportar a la guerrilla una "vacuna" no menor de cinco millones de pesos, para poder trabajar en paz, el 36 % de las haciendas han sido abandonadas. La mitad de sus dueños está en poder de las bandas de plagiarios y la otra mitad ha tenido que abandonar sus tierras después de haber pagado una millonaria suma por su rescate. En Córdoba la liberación de un secuestrado no cuesta menos de 50 millones de pesos.
"Estamos liquidados. El gobierno ha sido indiferente ante esta dramática situación. En 17 oportunidades nos hemos dirigido al Presidente Virgilio Barco para exponerle nuestro problema y no hemos recibido ninguna respuesta. Y como nadie responde, hemos decidido vender lo poco que nos queda. Es lo único que podemos hacer para evitar que el gobierno siga negociando con la ley, en vez de aplicarla y hacerla cumplir", señaló Rodrigo Garcia, presidente del gremio de ganaderos de Córdoba.
De acuerdo con las estadísticas de Fedegan, en lo que va corrido de 1990 han sido secuestrados 90 ganaderos. Por 13 de ellos se pagó rescate, pero no han sido devueltos; tres fueron asesinados por sus captores y dos se fugaron. Los demás continuan retenidos por los plagiarios. La mayoría de estos secuestros han sido cometidos por el EPL, el ELN y las FARC. Pero para Rodrigo Garcia no hay ninguna diferencia en caer en manos de los grupos subversivos o de las bandas de delincuentes comunes. "Eso es la misma cosa. Los efectos y las consecuencias son iguales -dice- y ambas bandas exigen millonarias sumas por los rescates".
El presidente de Fedegan, José Raimundo Sojo, señaló, por su parte, que el auge del secuestro de ganaderos obedece a que esta actividad se desarrolla en las zonas marginales del país, que están totalmente desprotegidas por las autoridades de Policía y en las cuales sólo impera la ley de los grupos subversivos."Es que el actual gobierno sólo se enteró que en Colombia se secuestraba cuando fue retenido ilegalmente el hijo del secretario de la Presidencia", dijo Sojo.
Pero en Córdoba ya no sólo se secuestra a los propietarios de las haciendas. Desde diciembre del año pasado comenzo a tomar fuerza la modalidad del secuestro de lotes de ganado. Los roban para presionar el pago de la "vacuna". Si este no se produce, en 48 horas las reses son incineradas. En lo que va corrido de 1990, 5 mil cabezas de ganado han sido sacrificadas. La semana pasada se robaron un lote de 2.344 vacas cebú, de pura sangre. Son animales que tienen un valor por cabeza de $500 mil y que se habían seleccionado para mejorar la calidad del ganado en el departamento.
Pero más allá del robo de las reses, la preocupación de los ganaderos es que en muy poco tiempo- cinco años- el país tendrá que importar leche y carne para abastecer las necesidades del mercado. "Para salvar lo poco que nos queda, los ganaderos hemos tomado una decisión: sacrificar el ganado en edad reproductiva. Esto es muy grave y las consecuencias ya se están viendo. En 1987 había en Córdoba tres millones 600 mil reses.
Hoy apenas se llega al millón 600 mil", indicó García.
Pero los problemas no paran ahí. La industria marroquinera ha elevado su voz de protesta por la baja calidad del cuero que están ofreciendo los ganaderos. Eso obedece a que las reses se sacrifican a muy temprana edad y las pieles no cumplen los mínimos requisitos de calidad.
El otro problema que afronta la región ganadera de Córdoba, otrora la mas próspera del país, es el desempleo a que se han visto abocados los trabajadores de las fincas. Se calcula que 50 mil personas derivan su sustento de los jornales que se pagan en las 12.000 haciendas ganaderas de este departamento y que desde hace un mes han tenido que comenzar a buscar trabajo en otras actividades.
El aviso de prensa publicado la semana pasada todavía no ha surtido efecto alguno. Nadie se ha interesado por adquirir una tierra que en el mercado de la finca raíz ha perdido su valor real. La hectárea, que hace cuatro años se cotizó en 500 mil pesos, hoy no alcanza los 200 mil. Muchos ganaderos han llegado a pedir 100 mil pesos por hectárea, pero los compradores no aparecen por ningún lado. "El Incora tenía previsto comprar 17 mil hectáreas y los ganaderos le han ofrecido 40 mil", según Rodrigo García.
Y mientras los ganaderos buscan quien les compre sus tierras y sus hatos, el presidente de Fedegan insistió una vez más ante el gobierno nacional en busca de una salida a la dramática situación del sector ganadero. El pasado 29 de marzo José Raimundo Sojo fue sorprendido con un telegrama oficial en el que se le informaba que su comunicación había sido trasladada al ministro de Gobierno. El telegrama venía firmado por un funcionario de segunda, al servicio del secretario general de la Presidencia, Germán Montoya. "Eso nos demuestra que ya ni al secretario de la Presidencia le interesa responder a las peticiones de un gremio asolado por el secuestro", indicó Sojo.

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