Viernes, 20 de enero de 2017

| 1999/09/27 00:00

SEXO 99

Las mujeres colombianas son cada día más liberadas en la cama. La encuesta anual de <BR>SEMANA sobre sexo tiene este y otros datos reveladores.

SEXO 99

En 1997 la encuesta contratada por SEMANA para conocer las opiniones y las
actitudes de los colombianos acerca de su sexualidad reveló que algunos sectores del país
comenzaban a tener una mentalidad más abierta sobre el sexo. Hoy, un nuevo estudio sobre el tema
muestra que la apertura de los colombianos continúa, que las mujeres son quienes están
experimentando los mayores cambios en su comportamiento sexual y que la insatisfacción con la
pareja va en aumento. El 30 por ciento de las personas siente cierto vacío sexual con su pareja.
Esto no sorprende a los expertos. "Sobre la pareja contemporánea recaen múltiples exigencias
económicas, culturales y afectivas que hacen muy difícil construir una vida gratificante en la intimidad",
dice el siquiatra Luis Carlos Restrepo. La terapeuta de pareja Nelly Rojas es de la misma opinión: "Si
no hay tiempo para vivir y expresar la comunicación y los sentimientos, mucho menos para expresar
un sexo que necesita elaboración, conquista de la intimidad. Aquí en Colombia, ¿las parejas cuándo
tienen tiempo para espacios gocetas, de placer?". De acuerdo con la encuesta, el tiempo promedio
que emplean los interrogados en un encuentro sexual es de 43 minutos. Sin embargo, mientras los
solteros le dedican una hora a cada relación, los casados lo hacen por tan sólo 30 minutos pero son
más activos sexualmente que los primeros.


Apertura y revolución sexual
Que el sexo oral y anal se practique ahora con mayor frecuencia en las relaciones heterosexuales es
una prueba de que los colombianos están más abiertos en lo referente a su sexualidad. Igual, de
acuerdo con el estudio, todavía existe un 28 por ciento de hombres que se cohíben de realizar ciertas
prácticas sexuales con su mujer.
El médico antioqueño Alejandro Restrepo tiene una explicación para este fenómeno: "Los hombres de
la cultura machista casi nunca practican el sexo oral con sus esposas mientras sí lo hacen con sus
aventuras. Lo mismo pasa con la mujer. En sus aventuras se entrega con más libertad". En general,
diferentes sexólogos consultados por SEMANA coinciden en que la mujer ha empezado a liberarse, en
el buen sentido de la palabra.
Es decir, ha superado el complejo de geisha, alejarse de sí misma para dar placer al otro. El sexólogo
Alejandro Gómez dice que se abren las puertas de una segunda revolución sexual, una "en la cual
las mujeres van a condicionar el comportamiento sexual de los hombres. Lo que podemos apreciar
hoy es que ellos tienen miedo a ese proceso". El investigador Bernardo Useche coincide en este
punto.
Para él la tendencia que debe subrayarse de la encuesta "es la del creciente número de mujeres que
se han adueñado de sus cuerpos, los respetan y se respetan como personas, pero también saben
valorar el placer. Son las mujeres que han llevado a que estudiosas de los problemas de género
afirmen, con sobrada razón, que los hombres no estamos preparados para aceptar ni entender la
nueva sexualidad femenina". Como quien dice, mientras ellas cambian, los hombres colombianos
se debaten entre la insatisfacción y el miedo.

Clímax y orgasmo
Los sexólogos diferencian el clímax del orgasmo. "El orgasmo es un asunto bastante físico, el clímax
involucra también aspectos afectivos", dice Restrepo. Orgasmo viene del griego orgao, que significa
"hervir de placer".
Cuando tiene lugar esta experiencia tanto al hombre como a la mujer se les acelera el ritmo cardíaco,
se les eleva la presión arterial, la respiración se torna jadeante porque las inspiraciones pasan de 14 a
30 por minuto, y muestran una notoria dilatación de pupilas, labios, nariz y lóbulo de orejas. A la
mujer, además, se le contraen los músculos vaginales y provocan que los de la zona de la pelvis
menor y la zona perianal se sacudan hasta 15 veces cada ocho segundos. Al hombre, durante la
eyaculación, se le contraen la próstata y otras glándulas para expulsar los líquidos seminales.
Estas son las reacciones físicas durante el orgasmo. ¿Asocian los colombianos el orgasmo con
estas manifestaciones corporales? La encuesta no contesta esta pregunta. El sociólogo Manuel
Velandia, vicepresidente de la Sociedad Colombiana de Sexología, dice que "los hombres y las
mujeres no saben lo que es un orgasmo, piensan que es ruido, que es jadear, el guión de la
telenovela. Este tema es como la paz, todo el mundo habla de él pero nadie sabe lo que es". Lo
cierto es que al interrogarlos sobre si llegaron al clímax en su última relación sexual la mayoría de
hombres y mujeres responden de manera afirmativa. Entre ellas las que mayor dificultad parecen tener
para alcanzar el clímax son las bogotanas y las que menos las barranquilleras. Además los hombres
dicen que de cada 100 relaciones sexuales llegan al clímax en 82 y las mujeres en 69. Por otra parte,
61 por ciento de las mujeres dicen haber fingido el orgasmo alguna vez en su vida. Velandia no está de
acuerdo con esta expresión. En su opinión, "se puede fingir el teatro, pero el orgasmo no es las
muecas que tú haces". Si un orgasmo se finge es porque se considera lo máximo de la relación. Nelly
Rojas no está de acuerdo con esto: "La gente piensa que lo más importante en el sexo es el coito,
que la tierra debe temblar, si no tiembla, si no llego al orgasmo, no estoy en nada".
Los resultados muestran también que quienes consideran que tienen un peso normal logran más fácil el
clímax que quienes se ven a sí mismos como gordos o flacos. Esto recuerda la historia de Rolando de
Cremona, un dominico, que le ordenó a las personas obesas bajar de peso para poder hacer el amor
en la posición del misionero, la única que aceptaba la Iglesia Católica. En Colombia un hombre
promedio pesa 68 kilos y una mujer 59. Para que alguien se sienta gordo tiene que estar seis kilos
por encima del promedio. Por el contrario, para que alguien sea rotulado como flaco tiene que estar
nueve kilos por debajo del mismo. Esto demuestra que la imagen pesa más de lo que se cree. "La
televisión y el cine refuerzan las normas del atractivo sexual a una escala cada vez más global.
Consideremos la supermodelo delgada y bronceada. Los estándares de belleza femenina vigentes
difieren enormemente del ideal renacentista de gordura saludable, tal como se expresa en los cuadros
de Botticelli y Rubens. El ideal victoriano de feminidad tuberculosa, pálida y frágil, hoy nos resulta
chocante", dicen los investigadores Lynn Margulis y Dorion Sagan.


Las mujeres al placer
Por muchos años se pensó que las mujeres eran asexuadas para el placer y por eso mismo sólo
servían de esposas sumisas, tías solteronas, madres abnegadas o monjas beatas. Sin embargo la
tendencia que se observa hoy es hacia un creciente número de mujeres que se han adueñado de sus
cuerpos, lo respetan y, además, saben valorar el placer.
En Colombia ya se percibe ese cambio de actitud. Según la encuesta de SEMANA, para el 20 por
ciento de las personas separadas las relaciones sexuales con su ex pareja fueron una causal de
divorcio, particularmente entre las mujeres que se niegan a continuar con una cadena de relaciones
sexuales insatisfechas. Actualmente ellas están dejando su actitud pasiva en la cama y ahora se
muestran menos inhibidas y más participativas ante el placer. Y este cambio, según el médico
Bernardo Useche, "sería una de las razones del pánico que empieza a apoderarse de los hombres
colombianos, formados en el machismo irracional de nuestra cultura". Pero el cambio no sólo se ha
dado en la relación de pareja. En su intimidad la mujer de hoy explora con más tranquilidad su
cuerpo, sus zonas erógenas y las formas de obtener placer. La masturbación ya no es un pecado.
Según un estudio realizado por Isabel Gómez y Patricia Macía en Manizales, con mujeres entre los 32
y los 45 años, 79 por ciento admitió haberse masturbado. Este porcentaje es una buena noticia para el
doctor Useche ya que "el incremento de esta práctica probablemente significará una mayor
conciencia sobre las posibilidades del placer femenino y contribuirá a disminuir el número de mujeres
con dificultades para alcanzar el clímax". En este sentido la masturbación femenina será uno de los
principales termómetros del curso que tome la revolución sexual que se inició en las dos últimas
décadas en Colombia.

Gays', fuera del closet
Desde que la Constitución de 1991 eliminó toda forma de discriminación por razones de la
identidad sexual de las personas los homosexuales en Colombia han luchado por obtener los mismos
derechos que tienen las parejas de heterosexuales. Una lucha que los llevará esta semana al mismo
Congreso. Allí la senadora Margarita Londoño presentará un proyecto de ley mediante el cual dos
personas del mismo sexo podrán constituir una sociedad conyugal a partir de la simple convivencia,
heredar pensiones de sobrevivencia, disfrutar de una sociedad patrimonial heredable, obtener el
amparo médico para la pareja y ampliar la cobertura de los programas de salud.
Hasta el momento los homosexuales habían logrado que no se les discriminara en colegios, fuerzas
militares y lugares de trabajo. Y esto, sin duda, es lo que ha movido a muchos para 'salir del closet' y
tener una presencia más activa en la sociedad, donde esta condición sexual ya no es vista como una
aberración o una enfermedad mental. Según la encuesta de SEMANA, la comunidad gay
prácticamente se ha duplicado en los dos últimos años. Mientras que en 1995 uno de cada 33
hombres tuvo relaciones sexuales con otro hombre, en 1997 lo reconoce uno de cada 17. No parece
haber ocurrido lo mismo con las mujeres, entre quienes se da una relación lesbiana por cada 100. Es
decir, se estima que hay una mujer lesbiana por cada seis homosexuales.
Los homosexuales inician a más temprana edad su actividad sexual. Bogotá es la ciudad donde se
muestran más precoces ya que 44 por ciento de los gays dice haber tenido su primera experiencia
antes de los 10 años. Sin embargo el mejor vividero de Colombia para ellos es Medellín, en donde uno
de cada 10 hombres y una de cada 33 mujeres ha tenido relaciones sexuales con personas de su
mismo sexo.

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